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Encuestas tengas y las ganes

Francisco Delgado-Iribarren
martes 14 de enero de 2014, 20:27h
Publicaba este domingo El País una encuesta de Metroscopia que está dando mucho que tuitear. La tesis defendida por el periódico global es que el proyecto de reforma del aborto está menoscabando la intención de voto hacia el PP. Hasta tal punto, según la encuesta, que el PSOE superaría a los populares por 1’5 puntos si se celebraran –que no tocan- elecciones generales.

Por otra parte, quien este mismo domingo abriera un ejemplar de El Mundo leería en la carta del director que el PP supera en 9 puntos al PSOE en estimación de voto; esto según una encuesta encargada por dicho diario a Sigma Dos y publicada el 2 de enero. Entre la publicación de ambas encuestas median exactamente diez días. El Mundo (o Sigma Dos) “da” al PP un 33,3% de los votos y al PSOE un 24,4%, su mínimo histórico. El País (o Metroscopia) “concede” al PP el 32% pero al PSOE –agárrense, que aquí viene el salto- el 33,5%.

¿Es posible que en diez días de enero tantos votantes hayan recuperado la intención de votar al PSOE? Si así hubiera sido, ¿a causa de qué? Hay que recordar que el anteproyecto de la reforma del aborto anunciada por el ministro de Justicia, Ruiz-Gallardón, se conoce desde antes de Navidad. ¿Por qué no se reflejó ese supuesto crecimiento electoral del PSOE en la encuesta de Sigma Dos? ¿Al menos una de las dos agencias (o periódicos) está condenada a que le crezca la nariz? ¿Son suficientes las 1.200 entrevistas de Metroscopia para determinar tamaño vuelco en la intención de voto de una sociedad de 47 millones de habitantes? ¿Acaso alguna de las encuestas –o las dos- está descaradamente teledirigida?

Ante tantos interrogantes y la abisal disparidad de resultados, uno encuentra consuelo y agarraderos en el pensamiento filosófico. Así, se puede citar a Benjamin Disraeli: “Hay tres tipos de mentiras: mentiras pequeñas, mentiras grandes y estadísticas”. O bien remedar al poeta Ramón de Campoamor: “En este mundo traidor/ nada es verdad ni mentira./ Todo es según el color/ de la agencia que lo mira”.

En la página web de Metroscopia se puede leer que “su capital social está controlado por sus propios profesionales, y ello garantiza su total independencia de cualquier grupo económico, social o político”. Pero también se puede leer, una pestañita más abajo, que “colaboramos regularmente desde 2008 con el diario El País, para el que realizamos un barómetro de Clima Social de periodicidad mensual, estudios preelectorales y sondeos flash sobre cuestiones coyunturales”. Un periodista con dilatada experiencia me asegura que Metroscopia, por estar al servicio de El País, carece de credibilidad para reflejar la verdadera opinión social.

Atemos cabos: El País está desarrollando una fuerte campaña por la liberalización del aborto y ahora publica cómo su agencia le da la razón. Basta leer las preguntas para comprobar que coinciden en pleno con las ideas que El País inculca a sus lectores y la izquierda política a sus simpatizantes. A saber: libertad de conciencia en el voto de los diputados (y sobre todo de las diputadas), derecho a decidir libremente si la mujer quiere seguir o no con su embarazo, supuesto de la malformación del feto para abortar legalmente, ausencia de sanción para el médico que asista en un aborto, aumento de abortos clandestinos en condiciones de inseguridad, innecesariedad de la reforma, inexistencia de demanda social, objetivo de complacer a los sectores más conservadores de la Iglesia Católica.

Sobre el primer punto, que les pregunten a la ex senadora socialista Mercedes Aroz y al ex embajador ante la Santa Sede Francisco Vázquez si tuvieron libertad de conciencia para votar en contra de las leyes de matrimonio homosexual y de aborto libre hasta la semana 14. La respuesta es no.

Por cierto, ¿no echan de menos a nadie? En ninguna parte de la encuesta, ni de la doble página, ni de la portada dominical con el titular rimbombante se menciona al concebido. Un concebido que sí aparece en el nombre del anteproyecto de ley: “De protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada”. Sería interesante saber qué responde la sociedad española a preguntas como esta: ¿Es el concebido un ser vivo? ¿Es el concebido un ser humano? ¿Cree que el concebido es digno de derechos? ¿Es necesario salvar vidas? ¿Es partidario de favorecer la muerte masiva de seres humanos? ¿Le hubiera parecido bonito que le hubieran abortado a usted?
Claro, sólo cambiando las preguntas se conseguiría que el apoyo a la vida del concebido fuera inmenso.
Se conoce que el apoyo a la vida del concebido no está entre las finalidades perseguidas por El País, ni por Metroscopia ni por algunos de los barones varones del PP. El País hunde la imagen de su antiguo amigo Gallardón, a quien coloca, en “aprobación ciudadana”, ¡incluso! por debajo del ministro Wert.

El País, como el demonio a Jesús en el desierto, tienta al PP con bienes terrenales: los votos. “¿Quieres votos? Pues aborta la ley del aborto”, le dice. Según él, el PP tiene que optar entre los votos terrenales o las vidas celestiales. Pero ya sabemos que el demonio es el gran mentiroso.

Lo escribió el doctor Bernard Nathanson, el rey del aborto estadounidense (75.000 “intervenciones”), arrepentido tras ver el corazón de un embrión latir: “Nuestro primer gran logro fue hacernos con los medios de comunicación; les convencimos de que la causa proaborto favorecía un avanzado liberalismo y sabiendo que en encuestas veraces seríamos derrotados, amañamos los resultados con encuestas inventadas y las publicamos en los medios; según ellas el 60% de los norteamericanos era favorable a la implantación de leyes permisivas de aborto. Fue la táctica de exaltar la propia mentira y así conseguimos un apoyo suficiente, basado en números falsos sobre los abortos ilegales que se producían anualmente en USA”.

Qué casualidad: el 3 de octubre de 1976 El País Semanal habla de 300.000 abortos clandestinos en España al año, cuando lo probable es que la cifra se situara en torno a los 15.000. ¿Por qué? Porque el primer año de aborto despenalizado, 1986, “sólo” se produjeron 17.000 abortos legales.

La Madre Teresa de Calcuta proclamó en el Desayuno Nacional de la Oración de 3 de febrero de 1994 que el aborto es “el mayor destructor de la paz”. La beata pedía a las mujeres que, antes de abortar a sus hijos, se los dieran a ella.

La defensa de la vida, de todas las vidas, es lo más moderno que hay. Es la única gran causa política de la humanidad. A esta causa le queda mucha vida, muchas vidas, por delante.

Y a Rubalcaba… Sólo cabe recetarle que viaje a Medjugorje.
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