Caso Noos: inoportunas disputas judiciales
miércoles 15 de enero de 2014, 23:28h
La imputación de la Infanta Cristina está provocando un agrio enfrentamiento entre el juez José Castro y el fiscal Pedro Horrach, conocido por la publicidad que la ley confiere a las resoluciones judiciales. Así, diera la impresión de que juez y fiscal utilizan sus respectivos autos para tirarse los trastos a la cabeza, defendiendo el primero a capa y espada la imputación de la Infanta, y cuestionando el segundo dicha imputación.
Más allá de cuestiones jurídicas de fondo sobre la inocencia o culpabilidad de la Infanta, este espectáculo es tan bochornoso como prescindible. La discreción debe ser nota predominante en la administración de justicia y, desde luego, no es el caso. Cuanto mayor sea el anonimato que rodee a un juez, mejor. Y el juez Castro, de un tiempo a esta parte, parece estar acaparando un protagonismo mediático muy poco deseable. Por citar dos ejemplos de compañeros suyos con casos de indudable notoriedad, nadie conoce públicamente la voz ni del juez Ruz -caso Bárcenas- ni de la juez Alaya -caso de los ERE y la financiación de UGT Andalucía-. Y así debe seguir siendo.
No es cuestión de quién sea la persona imputada, sino de la imagen que se está dando. Y es una imagen deplorable. Que el juez haga su trabajo y el fiscal el suyo, pero sin dirimir sus diferencias de un modo tan estridente e inoportuno a la vez. Y sin buscar portadas ni tiros de cámara en prime time.