Ucrania y la propaganda
Ricardo Ruiz de la Serna
x
ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
sábado 25 de enero de 2014, 19:48h
La violencia ha ido aumentando día a día en Maidan, la plaza de Kíev donde se concentran –en acampada permanente- los opositores del Presidente Yanukovich y los Belkut, las unidades antidisturbios de la Policía. En Europa Occidental vemos abundante material informativo sobre la contundencia empleada contra los concentrados. Sin embargo, los opositores también recurren a ella y esas imágenes las vemos menos. Las barricadas de neumáticos en llamas, los palos, las piedras, los cócteles molotov, las palizas a los policías que quedan aislados de su grupo apenas aparecen en el imaginario de Euromaidan.
Admitamos que es muy difícil saber e interpretar qué ocurre en algunos de los vídeos que circulan por internet. En primer lugar, hay muchas grabaciones de teléfonos móviles con poca luz, poca definición y mal sonido. Quienes no saben ucraniano deben confiar en la traducción inglesa que suele acompañarlos. Las fotografías a veces son más reveladoras de la intención de quien las saca que de la realidad que aspiran a reflejar. Basta ampliar el objetivo para ver que el sentido de la foto cambia por completo.
Por otra parte, si uno se fija en los detalles, verá símbolos llamativos en las paredes, las banderas y, en general, la iconología de las protestas. Desconocidos para el lector o espectador occidental, son perfectamente reconocibles para quienes conocen los movimientos de ultraderecha en Europa Oriental y la historia del colaboracionismo entre los nazis y una parte de los ucranianos durante la invasión de la URSS. Esas runas y esos gestos son inconfundibles como lo son las exaltaciones de militares ucranianos que combatieron junto a los invasores.
Así, la narrativa de Euromaidan está cambiando. Al principio, hace ya dos meses aproximadamente, contaba la historia de los ucranianos que exigían a su Gobierno un mayor acercamiento a Europa mediante protestas pacíficas que eran reprimidas por la Policía. En la línea de las “revoluciones sonrientes” que llevamos conociendo desde comienzos del siglo XX. El ejemplo de Srdja Popovic, Otpor y los demás movimientos juveniles de oposición a Milosevic trazaba una línea de actuación que pretendía cortocircuitar los mecanismos del Estado para defenderse. Las tácticas las describió Gene Sharp en “La política de la acción no violenta”. Ahí vimos las concentraciones con gran presencia de mujeres y gente joven, mayores que encarnan la tradición y la memoria, parejas e incluso niños. La simbología de la paz y la no violencia estaba por doquier en las fotografías y vídeos que se distribuían eficazmente por las redes sociales. Una brisa de esperanza parecía cruzar la plaza como ha ocurrido en otras plazas y avenidas del mundo. Esta revolución es muy televisiva aunque haya quien insista en que no será televisada.
Sin embargo, el Gobierno de Yanukóvich resistió. Con torpeza, con poca habilidad y con un aparente desconocimiento de lo que en realidad ocurría, entró en el juego de la represión policial, la violencia y ha llegado a las destituciones del Alcalde de Kiev y el responsable de su policía. Por supuesto, no todo es apariencia y propaganda en Euromaidan pero ni la una ni la otra están ausentes de la estrategia y las tácticas de los opositores.
Así, poco a poco, fueron apareciendo en el imaginario de la plaza los nacionalistas, que siempre estuvieron para quien supo verlos, pero que no eran fácilmente reconocibles. Sí, estaban las banderas, las canciones… pero, en realidad, todos pretendían representar a Ucrania: los europeístas y los ultras. La incapacidad para hacer estas diferencias ha agravado el problema. A medida que las protestas se dirigían contra la corrupción, el nepotismo y la represión, se transformaban en una rebelión contra el Gobierno y exigían su salida. Ya no se protesta sólo por el fracaso del Acuerdo de Libre Asociación sino que esto ha sido el detonante de una crisis política general que se está extendiendo a todo el país.
¿Representan los manifestantes a la “sociedad civil”? La respuesta no admite simplificaciones. Representan a varios sectores distintos –y no necesariamente mayoritarios- de los ucranianos occidentales, que quieren cosas muy distintas aunque coincidan en exigir el cambio de Gobierno, el acercamiento a Europa y el fin de la corrupción. Difieren entre sí en el modelo de Estado y en el modelo de sociedad que pretenden. No hay que confundirse. Se puede coincidir en los rechazos pero esto no significa compartir los proyectos.
Después está el resto del país, es decir, las regiones orientales de Ucrania que miran más hacia Moscú que hacia Bruselas. En ellas, el peso de los vínculos tradicionales con Rusia es muy superior al que tiene la promesa europeísta de la Unión. El nacionalismo ucraniano que enarbola banderas en Maidan no es tan bien recibido en la zona oriental del país. La simbología que exhiben los concentrados puede convertirse en parte de su problema si pretenden extender las manifestaciones hacia el este.
Querría terminar con una manifestación de escepticismo sobre la espontaneidad de las protestas. El uso estratégico de los medios de comunicación, especialmente los digitales, así como de las redes sociales requiere ciertas habilidades. El control de masas durante tanto tiempo es muy difícil y, en general, se necesitan medios técnicos, humanos y económicos. Es verdad que en Maidan están representados los partidos de la oposición, que disponen de dinero, pero parte de las medidas que ha adoptado el Gobierno de Yanukóvich tienden a cortar el flujo de fondos provenientes del extranjero que reciben organizaciones opositoras, unos fondos que están alimentando las protestas. Es cierto que tal vez haya quien financie protestas espontáneas pero parece improbable.
¿No creen?
|
Analista político
|
ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
|