Jorge González es uno de los cinco candidatos a representar a España en
Eurovisión. Con tan solo 17 años se presentó al programa de televisión
‘Operación Triunfo’, pero su momento no llegó hasta 6 años después, cuando formó parte de equipo de Rosario Flores en el programa
‘La Voz’ de Telecinco. Ahora, con 23 años, el ‘gitanito’, como muchos le conocen, tiene un próximo sueño que es subirse al escenario del Eurofestival para defender a su país.
¿Cómo te encuentras en este momento?Pues la verdad es que muy nervioso porque estoy quizás a punto de conseguir un sueño que tengo desde que era muy niño. No puedo evitar el cosquilleo que tengo en el estómago que no me deja ni dormir, ni comer. A la vista está de que cada vez estoy más 'delgadito', me estoy quedando en los 'huesecillos' de tanto pensar. Así que muy contento pero a la vez muy nervioso.
¿Qué fases o requisitos tiene que pasar un cantante para poder llegar a Eurovisión?Yo supongo que este año habrá sido diferente ya que ha sido TVE quien ha preseleccionado. Creo que debe de ser un cúmulo de cosas, una trayectoria, una ilusión…Para ir al festival tienes que estar un poquito preparado.
¿Cómo recibiste la noticia de que estabas entre los cinco finalistas a representar a España en Eurovisión?Pues la verdad es que no me la esperaba, ya que pensaba que iba a ser una elección interna de ellos. Así que imagínate esa llamada, me puse a saltar, gritar… y porque no tenía confeti, si no, también lo tiro.
¿Qué significaría para ti representar a tu país?Yo soy muy competitivo y para mí sería un honor llevar los colores de mi país en algo que me gusta hacer, que es cantar, y más en Eurovisión, que es el mayor evento de Europa, donde han estado algunos de los más grandes de la música.
¿Qué tipo de canción es ‘Aunque se acabe el mundo' y qué quieres transmitir con ella?Yo creo que es la canción de este año. Tal y como están las cosas, con la crisis, esta es una canción con ánimo para todas aquellas personas que están mal. Es un himno a la lucha, al tesón, y a la perseverancia, ya que aunque se acabe el mundo hay que seguir.
Si tuvieras que elegir a uno de tus “rivales” para Eurovisión, ¿con cual te quedarías?¡Conmigo! Pero si tuviera que elegir, a Brequette la tengo mucho cariño porque somos compañeros de edición, pero creo que Ruth Lorenzo tiene unas cualidades vocales mucho más amplias.
¿Qué opinas de que haya canciones en lengua extranjera entre los candidatos para representar a España?Yo pienso que hoy en día la lengua española está en todos sitios, es una lengua bonita y es nuestra. Creo que cada país debería de llevar su esencia con su música y que nos represente con el idioma. Cada uno que haga lo que quiera, pero si tenemos el español, ¿por qué no vamos a utilizarlo? Además, somos nosotros los que tenemos que entenderlo.
¿Crees que algunos de tus compañeros tienen más posibilidades por tener la 'facilidad' de ser más conocidos o rodearse de gente conocida?Eso es muy relativo. Ellos también pueden decir que yo vengo de dos programas muy conocidos, siendo en uno de ellos subcampeón con muchas fans. Creo que pueden pasar muchas cosas, puedes tener una gran canción y luego no tener un buen directo o viceversa. La gente debería de esperar a escuchar las canciones, ver la puesta de escena y decidir. Es algo que debe ser transparente y, sobre todo, que gane el mejor.
¿Por qué decidiste probar suerte en los programas de música?Cuando vi la primera edición de 'Operación Triunfo', de la que todos nos enamoramos, pensé que yo también servía para esto. Así que esperé y el año que pude, a los 17 años, me presenté.
¿Cómo ha cambiado tu vida desde entonces?El salir de la academia fue un bombazo. Yo salí con 18 años y me vino todo muy de golpe, pero tuve algo muy importante en mi vida que era mi familia. Ellos fueron los que me dieron las bases más fundamentales que son la humildad y tener los pies sobre la tierra. Lo llevé con mucha naturalidad y sin ningún tipo de paranoia que puede tener cualquier niño de esa edad.
Después de 6 años vuelves a presentarte a un programa de televisión con una repercusión mediática enorme. ¿Cómo has vivido el paso por 'La Voz'?'Operación Triunfo' me vino grande por mi edad y mi falta de experiencia. Yo era el benjamín y el único que no se había subido a un escenario, era totalmente virgen en ese sentido. Y cuando vi el programa de 'La Voz', en el que Rosario pedía una voz que le hiciera “sentir”, pensé que esa voz llevaba mi nombre. Yo anteriormente me estuve preparando, yendo a clase y cantando en escenarios, y era el momento de enseñar la evolución de Jorge González, aquél 'gitanito' que se presentó a 'OT' y a todo el mundo le gustó. Era el momento de confirmar que estaba listo para este mundillo. Y quién mejor que Rosario para acompañarme.
Últimamente los segundos puestos en los programas de talento musical sacan más partido que los ganadores, ¿cómo lo ves?Pues la verdad es que nosotros en 'La Voz' decíamos que había una maldición en los programas de este tipo para el que quedase primero. Sólo hay que ver la repercusión que tiene Bisbal, que quedó segundo en su edición. Algo de mí no quería ganar, así que en las escaleras, antes de conocer al ganador, le dije a Rafa Blas: "Si tú ganas voy a estar muy feliz". En el contrato había cosas que a mí no me llamaban en ese momento. Aún así, yo creo que soy el ganador moral de España. Cuando voy por la calle, la gente me dice que soy su ganador y con eso me vale, por lo menos soy el ganador de alguien.
¿Cuál es la canción más especial que has compuesto?Yo compuse un tema que se llama ‘Gitanito’, por el cariño con el que me llama así la gente. Para mí eso es muy especial. También compuse una canción para mi hijo, pero esa todavía está en un cajón y puede que algún día salga.
Tienes muchísimos seguidores en Twitter. ¿Crees que las redes sociales ayudan a los artistas? Yo creo que si vendes tu vida a un cien por cien no tiene que ser bueno en ningún sentido. Yo estoy muy conectado en Twitter y digo que es mi 'ciberfamilia'; somos ya 58.000 seguidores, pero hay cosas muy personales que no las comparto. Pero claro que nos ayudan.