Ni pública ni privada, buena gestión
Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 30 de enero de 2014, 20:11h
La complejidad de todo el proceso de externalización de la Sanidad madrileña ha llevado a la Justicia a seguir suspendiéndola temporalmente ante el temor de que futuras condenas, por los muchos derechos laborales que hay en juego, hagan que se tenga que revocar. Una demora más de una administración de justicia lenta (dos medidas cautelares en 8 meses) que ha llevado a la Comunidad de Madrid a suspenderla definitivamente al no ser aguantable en el tiempo.
El tema da para mucho, entre otras cosas porque se han tergiversado, según intereses, los conceptos y los objetivos de esta externalización, empezando, precisamente, porque se ha confundido este término con el de privatización. Tampoco la Justicia ha tirado nada por tierra, ya que la Justicia no ha dicho su última palabra y parece que no la va a decir porque la decisión de suspender de manera definitiva el proceso ha sido del Gobierno de la Comunidad de Madrid, es decir, una medida política.
En cualquier caso, como propuesta de una administración pública, así ha acabado lo que mal empezó. Parece evidente que la presión en las calles por no haberse conseguido más consenso con los profesionales de la medicina ha tenido su peso. El resultado, “toque de atención” para Ignacio González y victoria para los sanitarios, aunque las lecturas sobre este proceso frustrado dependerán, como siempre, de quien las interprete.
Euforia en los médicos y enfermeros no exenta de escepticismo ante el nuevo consejero. Los sindicatos se felicitan, pero quieren más calle. En el PSOE, Tomás Gómez se quiere apuntar el tanto y su jefe le pone en su sitio: es un “éxito de mucha gente”. El Gobierno regional dice que la sentencia la tendremos que acatar todos y resignación en las empresas adjudicatarias.
Sería conveniente no olvidar por qué se llega al extremo de que un Gobierno regional decida que, como solución para que el agujero de la Sanidad no siga creciendo con el riesgo de colapso total, lo mejor es externalizar la gestión de unos hospitales y centros de Salud. El problema ahora es que había que ahorrar mil millones de euros y si no va a ser de la Sanidad, la pregunta lógica es, por tanto, de dónde se recortará para que las cuentas cuadren.
Y digo yo: ¿Ya se han solucionado todos los problemas de la Sanidad de Madrid? ¿Sin externalización, que no privatización, funcionará mejor el servicio público de salud? Por otra parte, ¿por qué la Justicia se ha mostrado reticente a dar luz verde a un proceso de externalización que ya se sigue en otros hospitales de la misma Comunidad de Madrid y de otras comunidades de España? Y no menos importante, ¿hasta dónde han influido los próximos compromisos electorales en la decisión de retirarse de la ‘guerra’ por la externalización de parte de la sanidad madrileña?
No hay que olvidar que las elecciones europeas –conocidas vulgarmente como “prueba de toque”– están a la vuelta de la esquina y después vendrán las autonómicas y tanta marea blanca recorriendo las calles no parece muy beneficiosa para la imagen de un partido en el poder. No debía tener muy clara, entonces, Ignacio González una medida que, de estar convencido de su eficiencia, tendría que haber defendido hasta el final como algo bueno y necesario. Se observan pocas ganas de pedagogía desde la Consejería de Sanidad.
Por otra parte, los problemas en la Sanidad pública siguen siendo los mismos: listas de espera interminables, los contratos de los profesionales siguen siendo en muchos casos de locura (hay médicos que no saben dónde van a trabajar mañana, si es que lo van a hacer) y la financiación es insuficiente, fundamental para, entre otras cosas, mejorar las instalaciones y aumentar el número de camas.
Si la gestión privada de estos hospitales públicos habría sido efectiva y eficiente ya nunca lo sabremos. Pero es evidente que si algo no funciona hay que cambiarlo. Dejarlo como está porque no gusta o incomoda a unos cuantos no es solución ninguna.
La solución para que la Sanidad madrileña, y de cualquier otra región, sea viable y sostenible pasa por que se gestione bien. De nada sirve que sea pública o privada si se oficia mal. Decía una buena amiga, gran doctora, que “la Sanidad es un Bien público y como tal debe gestionarse”.
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Periodista
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
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