Europa no atrae al electorado. Desde 1999 (las primeras elecciones se celebraron veinte años antes), la participación no supera el 50 por ciento. En las últimas, en 2009, la cifra bajó hasta el 43 (44,9 en España), hecho alarmante si se tiene en cuenta que en Bélgica o Luxemburgo se mueve en torno al 90 porque el voto es obligatorio (además de en Chipre y Grecia). Restan 100 días para los comicios llamados a batir todas las marcas en abstención y, sin embargo, fundamentales para unos ciudadanos con mayor poder de decisión que en anteriores citas.
Infografía: www.elections2014.eu/es.Europa está a las puertas del segundo mayor ejercicio democrático del mundo. 400 millones de personas determinarán los ocupantes de 751 asientos durante cinco años. Por primera vez, el presidente de la Comisión será elegido por el Parlamento, es decir, por el dictado de las mayorías que establezcan las urnas. Hoy en manos de
José Manuel Durao Barroso, este órgano es el ejecutivo dentro de la Unión, el encargado de la iniciativa legislativa y de supervisar su aplicación. El sucesor del portugués necesitará el respaldo de al menos 376 de los 751 diputados.
El resultado de mayo incidirá también, y por descontado, en la línea de las políticas comunitarias los próximos cinco años, con la diferencia de que esta vez el electorado tiene más peso que nunca. El Parlamento tendrá la misma voz que los gobiernos nacionales en una amplia mayoría de las áreas, desde las que conciernen a los mercados hasta las que lo hacen en las
libertades civiles.
Infografía: www.elections2014.eu/es.El actual consta de siete grupos políticos que aglutinan a más de 160 partidos nacionales. La adhesión la marcan criterios de "afinidad política" y para que se constituya uno ha de haber 25 diputados de al menos un cuarto (siete) de los Estados miembros. Uno de los atractivos de estas elecciones es ver qué ocurre con las pequeñas pero muy numerosas
formaciones antieuropeas y se podría afirmar también que 'anti(este)sistema'. ¿Habrá voto para estas o su elector potencial se quedará en casa?
De la misma forma que, como se ha citado, hay socios de la Unión que obligan al sufragio, cada país fija sus propias reglas en el umbral para conseguir un escaño, en hacer listas abiertas o cerradas o en la edad mínima para votar, de 16 en casos como el austriaco. 18 en España, con listas bien selladas y donde están llamados a participar 34 millones de personas para elegir a 54 representantes. Todos los sondeos apuntan a que ese medio centenar contará con el respaldo más pobre hasta ahora registrado. Descorazonador contraste con la capacidad de influencia que tendrá sobre lo más sensible y lo más banal un Parlamento Europeo que será intocable hasta 2019.
Parlamento Europeo en Estrasburgo. Efe.