Portazo de los empresarios a Artur Mas
domingo 16 de febrero de 2014, 07:58h
Artur Mas continua empecinado con su desafío soberanista a todos los españoles. Pese a que se acumulan los consejos, advertencias y rechazos a su delirio secesionista, el presidente de la Generalidad sigue, erre que erre, sin importarle no ya solo plantear algo ilegal, sino arrastrar a sus conciudadanos a una situación catastrófica en todos los sentidos, por mucho que el secesionismo quiera vender una Cataluña separada de España como el país de Jauja. Nada más lejos de la realidad. La Unión Europea (UE) le ha explicado a Artur Mas, en repetidas ocasiones, por activa y por pasiva, que una hipotética Cataluña independiente no formaría parte de la UE -y una petición de ingreso supondría un larguísimo proceso de años con muy inciertos resultados-, con las negativas consecuencias de que el euro no sería su moneda, la falta de financiación mediante el Banco Central Europeo (BCE) o la imposibilidad de la libre circulación de trabajadores, mercancías, servicios y capitales, entre otras contrariedades. Y los ministros de Exteriores de más de cuarenta países a quienes Mas envió una carta contándoles las “bondades” de la secesión han hecho caso omiso de su misiva.
Pero Artur Mas, espoleado siempre por sus socios de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), no parece nunca satisfecho como si estuviera inmerso en una singular mezcla de chulería y masoquismo victimista. Si hace poco se creó una plataforma con más de medio centenar de directivos europeos que repudian los planes del presidente de la Generalidad, ahora le ha llegado un rechazo tan explícito como contundente en un encuentro con el mundo empresarial, donde sus cerca de ciento cincuenta participantes se desmarcaron de la insensata correría secesionista. En la reunión, dieron el portazo a las pretensiones de Mas algunas de las figuras más respetadas y relevantes de Cataluña como Isidro Fainé, presidente de CaixaBank, que explicó con claridad meridiana que no concibe el conflicto catalán en derivada fuera de la ley. Fainé ya se había pronunciado en el mismo sentido en un acto celebrado en Washington.
Lamentablemente, Artur Mas está desoyendo todos los avisos y prevenciones. Igual que negó que fuera verdad que Cataluña saldría de la Unión Europea, en caso de consumarse una hipotética secesión, se ha apresurado a tergiversar y restar importancia a lo expresado por los empresarios, que tan destacado papel desempeñan en la creación de riqueza y progreso para cualquier sociedad. La nefasta aventura secesionista está volviendo a Mas ciego y sordo ante la realidad y la lógica más elemental.