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CRÍTICA

Borja de Riquer: Alfonso XIII y Cambó. La monarquía y el catalanismo político

domingo 16 de febrero de 2014, 11:55h
Borja de Riquer: Alfonso XIII y Cambó. La monarquía y el catalanismo político. RBA. Barcelona, 2013. 249 páginas. 20 €
En febrero de 1938, en plena Guerra Civil española, el político catalán Francesc Cambó anotó en su dietario: “El rey que se cree un genio y se pone a gobernar, es seguro que acabará mal, y a poco que viva será destronado”. Estaba pensando, está claro, en Alfonso XIII, el monarca que rigió los destinos de España desde 1902 hasta su salida del país, hacia el exilio romano, en la primavera de 1931. Su intervención directa en la política contrastó con la prudencia de sus padres, Alfonso XII y la regente María Cristina de Austria. Cambó escribió, aquel mismo día, que Alfonso XIII “está convencido de que es un ser extraordinario, que vale mucho más que los políticos y que suerte tiene el país de su acción personal, puesto que sin ella todo se iría al garete”. Y, acto seguido, añadía: “Pero quien llevó al país al caos fue él con sus intervenciones imprudentes, bien intencionadas siempre, pero insensatas.” Estas eran las palabras, bastante amargas, dedicadas por uno de los políticos más destacados del primer tercio del siglo XX al exrey de España, con el que había mantenido una larga e inconstante relación a lo largo de su vida.

A la reconstrucción de los vínculos de estos dos personajes ha dedicado un interesante libro Borja de Riquer: Alfonso XIII y Cambó. La monarquía y el catalanismo político. Los orígenes de la obra deben buscarse en el discurso pronunciado por este historiador en el acto de su recepción pública en la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, en 2008: Alfons XIII i Cambó, unes relacions difícils. El texto ha sido sustancialmente ampliado y puesto al día. Aunque el autor abordará aquí el tema de las relaciones entre el monarca y el político por vez primera, en los años anteriores había dedicado numerosos libros y artículos a Francesc Cambó, que constituyen piezas distintas de una magna biografía. Destacan, en este sentido, L’últim Cambó (1936-1947). La dreta catalanista durant la guerra civil i el franquisme (1996) -existe una traducción castellana- y Francesc Cambó. Entre la Monarquia i la República (1930-1932) (2007). Del volumen que ahora nos ocupa deben destacarse un par de elementos: en primer lugar, el empleo de informaciones que proceden de documentación nueva o poco conocida; y, en segundo, los vínculos de tipo personal suponen solamente un punto de partida para analizar las relaciones entre la monarquía y el catalanismo político entre finales del siglo XIX y 1931. Completan el texto de Borja de Riquer unos largos y útiles anexos (pp. 193-249), que incluyen discursos, artículos y extractos de un libro inédito de Cambó, así como un breve estudio del autor sobre la monarquía española y la nueva nobleza catalana, de Alfonso XII a la época de su hijo.

Aunque las relaciones entre Alfonso XIII y Francesc Cambó fueran, en realidad, siempre difíciles y a veces tensas, como sostiene Riquer, ambos personajes se dispensaron siempre un respeto mutuo. Eran muy diferentes y nunca llegaron a ser amigos, pero tampoco en ningún momento -ni después de 1918 ni tampoco después de 1931- rompieron definitivamente. Coincidieron por vez primera en Barcelona, en 1904, durante el exitoso viaje real que había organizado Antonio Maura. Cambó, que era por aquel entonces un edil de la Lliga Regionalista en el Ayuntamiento de la Ciudad Condal, se dirigió al rey para plantearle “con catalana franqueza y toda lealtad” que Barcelona no se sentía feliz y que el remedio pasaba necesariamente por la autonomía, tanto la de la región como la del municipio. Mientras que la prensa de Madrid reprendió al político catalanista por su atrevimiento al saltarse el protocolo -una acción inspirada en la del alcalde de Praga, en 1901, ante el emperador de Austria-Hungría-, en Cataluña, en cambio, las reacciones fueron dispares: desde los elogios de catalanistas moderados y de conservadores hasta las abiertas críticas de los republicanos, que acabaron provocando problemas internos en el seno de la Lliga.

Años después, en 1907, tras la formación de Solidaritat Catalana, Cambó se convirtió en parlamentario y sus intervenciones en el Congreso provocaron notable sensación. Aquel fue un momento clave en la integración de los nacionalistas catalanes en el régimen restaurador. Los vínculos entre el político y el monarca empezaron a estrecharse a partir de fines de 1909, en los momentos terminales del gobierno largo de Antonio Maura, a raíz de la defensa de los catalanistas del proceso y ejecución de Ferrer i Guàrdia.

Borja de Riquer define, tras estos episodios liminares, otros cinco momentos clave en los contactos entre Alfonso XIII y Francesc Cambó: los años 1909-1917, en primer lugar, en los que el político se convirtió en el hombre de la Lliga en Madrid y en los que se multiplicaron las entrevistas públicas y los encuentros privados entre ambos personajes; octubre de 1917, con múltiples contactos confidenciales que, a la postre, desembocaron en la entrada de Cambó en el Gobierno de la monarquía como ministro de Fomento; noviembre de 1918, con el apoyo en privado de Alfonso XIII al proceso autonomista y su pasividad pública, que provocó la indignación del político catalán y un empeoramiento de relaciones, que todavía fue a más tras el apoyo de la Corona, en 1919, a la Unión Monárquica Nacional, declaradamente anticatalanista; noviembre de 1922, con una trascendental entrevista entre los dos personajes en la que el rey propuso a Cambó el acceso al poder a cambio de la renuncia al liderazgo del nacionalismo catalán, algo a lo que éste no accedió y que afectó a sus conexiones durante bastante tiempo; y, por último, la coyuntura de 1930-1931, con varias entrevistas más o menos secretas, el claro apoyo del político al mantenimiento de la monarquía a pesar de la presión republicana y, asimismo, su participación en la redacción del texto en el que Alfonso XIII anunciaba la renuncia temporal al trono de España.

El rey y el político catalanista abandonaron Madrid la noche del 14 de abril de 1931, casi a la misma hora. Representaban, a principios de la década de los treinta, una época de España que estaba quedando atrás; eran dos símbolos luminosos, al fin y al cabo, del mundo de la política de ayer. En Alfonso XIII y Cambó. La monarquía y el catalanismo político, Borja de Riquer nos ofrece una crónica de este mundo contada a partir de las fluctuantes y complejas relaciones de dos de sus actores destacados.

Por Jordi Canal

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