La frontera de Melilla y la Guardia Civil
martes 25 de febrero de 2014, 00:23h
Un centenar de subsaharianos conseguía ayer franquear el vallado de Melilla y entrar ilegalmente en España. En esta ocasión -al igual que en muchas otras- los inmigrantes han mostrado un comportamiento sumamente violento, hasta el punto de que la Guardia Civil ha tenido que auxiliar a miembros de la gendarmería marroquí que estaban siendo atacados con palos y piedras. Las imágenes hablan por sí mismas, revelando la tremenda dificultad que entraña la labor de la Guardia Civil en el vallado de Melilla.
Todo ello sucede, además, con la polémica originada la semana pasada tras la muerte por ahogamiento de varios ilegales que pretendían alcanzar a nado la costa española. Gran parte de la izquierda utilizó este incidente para cargar de forma tan demagógica como injustificada contra el Gobierno y los agentes que custodiaban la frontera melillense. El drama de la inmigración ilegal ha de abordarse con dosis de sensibilidad y sentido común a partes iguales. El ejército se ha visto obligado a montar tiendas de campaña y literas, ante el desbordamiento del centro de acogida de Melilla. No hay visos de que el problema vaya a solucionarse en breve; antes al contrario, todo indica que seguirá yendo a peor. Dicho problema, por otra parte, no radica únicamente en las mafias en origen -que también-, sino en las trabas burocráticas de una Ley de Extranjería incapaz de resolver nada. Y ahí sí puede hacer algo España, legislando al respecto.