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Osetia, Abjasia, Taiwán, Somalilandia...

¿Junto a qué territorios "vagaría" una Cataluña independiente?

martes 11 de marzo de 2014, 17:29h
Este pasado lunes, el ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo recordó al Gobierno de Artur Mas que, de proclamarse independiente, Cataluña estará avocada a "vagar" sin reconocimiento alguno por parte de la comunidad internacional. Si bien sería un caso extremo, no sería el primer territorio que se ve avocado al ostracismo como penitencia por su secesión unilateral. Estos son otros casos:
En el actual derecho internacional, no existe nada, ni ley ni precedente jurídico, que ampare legalmente la secesión unilateral de un territorio de un estado soberano. Sin embargo, esta traba no ha sido impedimento para que algunas regiones hayan decidido, por motivos históricos, políticos, étnicos o bélicos, escindirse de la soberanía nacional y declararse autónomos o independientes.

En esta línea, lo que busca el Gobierno catalán de Artur Mas mediante la consulta secesionista prevista para el próximo otoño, no es sólo ilegal, sino que no cuenta con un precedente sobre el que apoyarse y el resultado no podrá ser reconocido, en principio, por ninguna institución, organismo, instancia, tribunal o ente internacional.

Tal y como aseguró este lunes el ministro García-Margallo, Cataluña se condenaría a un limbo en el que el ostracismo y la marginalidad diplomática serían el denominador común, por mucho que Artur Mas desee no perder el estatus de estado de la Unión Europea, aunque Bruselas le haya repetido en numerosas ocasiones que esto no sucederá.

Si bien el Gobierno catalán se agarra a los ejemplos de Escocia o de Quebec, tanto en el caso británico como en el canadiense las consultas han sido aprobadas por el Estado y cuentan con el marco jurídico legal pertinente.


El presidente de la Generalidad de Cataluña, Artur Mas. Foto: Efe


De Crimea a Palestina pasando por Taipei o Kosovo
El conflicto diplomático entre Ucrania y la Federación de Rusia es el último ejemplo de cómo un territorio decide romper lazos con el país al que legítimamente pertenece, en este caso desde 1954. Lo que hace especial el conflicto de Crimea es que la península no busca la independencia, sino que sea Rusia la que absorba este territorio, clave en la geopolítica de Europa del Este y Asia Central.

Sin ir más lejos, este mismo martes las autoridades de la península autónoma declaraban la independencia unilateral de Crimea a expensas de lo que ocurra el próximo día 16, cuando se celebre un referéndum donde se espera que se obtenga un apoyo cercano al 80 por ciento a la opción de anexionarse a Rusia.

Quizás el caso de mayor trascendencia, tanto por su relevancia como por su desarrollo en el tiempo, es el de Palestina. En la actualidad, si bien cuenta con un Gobierno autónomo, no es considerado un estado de pleno derecho como tal por el no reconocimiento de sus fronteras por numerosos países, entre ellos Israel, con el que mantiene disputas armadas por su territorio desde finales de la década de los años 30.

Por su parte, el viejo continente es una pléyade de territorios no reconocidos, muchos de ellos declarados independientes o autónomos después de años o incluso décadas de sangrientos combates entre varios países. Así, nos encontramos con Nagorno-Karabaj, por cuya soberanía pugnan Armenia y Azerbaiyán y cuya guerra ha causado 50.000 muertos; Transnistria, que Moldavia reclama para sí; u Osetia del Sur y Abjasia, por cuya soberanía intervino militarmente Rusia, estado que los reconoce junto a Nicaragua, Venezuela, Nauru y Tuvalu, en el verano de 2008 frente a Georgia.

También en Europa resonó con fuerza ese mismo año la independencia de Kosovo gracias a un importante respaldo internacional (108 estados, amén de ser miembro del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial). Serbia ha denunciado la ilegalidad de esta escisión, argumento que han respaldado los gobiernos españoles de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy ante la amenaza de que sirva de precedente para los nacionalistas vascos o catalanes.

Mientras, las autoridades kosovares aspiran a ser miembro de pleno derecho de la Unión Europea, una posibilidad por ahora imposible dado el frontal rechazo de España, Grecia, Eslovaquía, Chipre y Rumanía, que no reconocen su soberanía y que cuentan con capacidad de veto. Sin embargo, Bruselas prepara un tratado bilateral de comercio que reconocería cierta personalidad autónoma.


Una mujer saharaui con la bandera independentista. Foto: Efe


Otro caso en el que nuestro país es parte importante el del Sáhara Occidental. Después de que las tropas españolas abandonarán la región en 1976, la misma fue ocupada auspiciada por la casa real alahuita, que meses antes había promovido la famosa e histórica Marcha Verde.

A pesar de que los saharauis llevan casi cuarenta años reclamando su independencia, los diferentes procesos promovidos por Naciones Unidas a través de la misión MINURSO han caído en saco roto. En la actualidad, el Sáhara Occidental es reconocido como independiente sólo por 84 estados soberanos, así como por la Unión Africana.

Caso aparte es el de la República del Norte de Chipre. La guerra que libraron, y que oficialmente sigue en curso, turcochipriotas y chipriotas de origen griego desde mediados de los años 70 ha supuesto una división de la isla en dos: el sur, que forma parte de la Unión Europea desde 2004, y el norte, al que sólo reconoce internacionalmente el Gobierno de Ankara. La resolución 541 de Naciones Unidas declara ilegal esta escisión e insta a las partes a dialogar en pos de la reunificación.

La República de China, más conocida como Taiwán, es otro de los casos paradigmáticos de territorios autónomos. Independiente de facto desde la guerra civil de 1949, cuando el derrotado Kuomintang de Chang Kai-Chek huyó hasta sus costas buscando refugio, la antigua isla de Formosa compite en los Juegos Olímpicos bajo la bandera de China Taipei, es uno de los grandes aliados de Estados Unidos en la zona y es uno de los mayores productores mundiales de bienes de toda índole.

Sin embargo, Taiwán apenas cuenta con reconocimiento gracias a la influencia de su 'hermano mayor' en el escenario político internacional, que rechaza mantener relaciones comerciales con cualquier estado que reconozca su autonomía (23 en la actualidad), si bien la mayoría de grandes potencias cuentan con algún tipo de representación diplomática no oficial en la isla.

Por último, la República de Somalilandia, antiguo protectorado británico ubicado justo en la región norte del Cuerno de África, es fruto del fracaso como estado de Somalia. Las guerras, los conflictos de poder entre clanes, las hambrunas y la extrema pobreza llevaron a este territorio a escindirse en 1991. El caos administrativo y la dificultad para llegar a la zona hacen que el territorio sea autónomo casi a todos los efectos, si bien no cuenta con legalidad ni reconocimiento internacional alguno.
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