Los desafíos de Bachelet
viernes 14 de marzo de 2014, 12:07h
Michelle Bachelet ha tomado posesión de su cargo como presidenta de Chile, puesto al que regresa tras un primer mandato entre 2006 y 2010, después de un nuevo veredicto de las urnas en las que ganó a su oponente, la oficialista Evelyn Matthey. Aunque todo apuntaba a que la victoria de Bachelet sería en la primera vuelta, no fue hasta la segunda cuando la consiguió con un 62 % de los votos frente al casi 38 % de Matthey. No hay que olvidar tampoco que en la cita electoral hubo una muy notable abstención. Estos resultados no empañan en absoluto el triunfo de Bachelett, que ya había dejado un buen sabor de boca en su anterior legislatura, y el traspaso de poderes de Sebastián Piñera a Michelle Bachelet, en una solemne ceremonia, da cuenta de la total normalidad y madurez democrática en la alternancia del país austral.
Pero sí enfrentan a Bachelet a considerables y complejos retos en los que es necesario conjugar variados elementos. Quizá el primero de ellos armonizar los principios e intereses, en ocasiones contrapuestos, de la gran coalición denominada Nueva Mayoría con cuyas siglas ha alcanzado el poder. Esta Nueva Mayoría reúne por vez primera a formaciones tan dispares como socialistas, democristianos y comunistas. De hecho, ya se han manifestado unas primeras grietas motivadas por la honda crisis que asola Venezuela, dándose la circunstancia de que los democristianos condenan sin paliativos la respuesta de Maduro, que se ha cobrado ya numerosas víctimas, mientras que los comunistas apoyan al líder chavista.
Por otro lado, parece que Bachelet considera que el Gobierno de Piñera dio excesiva prioridad a los asuntos económicos. La nueva presidenta ha señalado que pretende que el día que tenga que abandonar el Palacio de la Moneda haya un Chile más justo. Sin duda, un buen gobernante debe atender a todos los frentes pero sería un retroceso que se descuidará el gran desarrollo económico por el que Chile se ha encaminado. Sin progreso de base difícilmente se puede hacer otra cosa que repartir la pobreza. Asimismo, propuestas como la reforma educativa y tributaria y, sobre todo, el cambio constitucional se perfilan como complicadas. Resulta de vital importancia que no se desacelere el crecimiento económico chileno y la modernización del país y que no se caiga en debates que, además de estériles, radicalicen posiciones, anticipo seguro, como siempre se ha demostrado, hacia confrontaciones desestabilizadoras. A Bachelet no le faltan cualidades y deberá emplearlas a fondo para vencer los desafíos.