España y "La Costa Nostra"
miércoles 19 de marzo de 2014, 20:46h
Nunca se sabe en realidad cuando va a funcionar bien – es decir, llamar la atención del público– un reportaje, un artículo o un libro. Lo mismo ocurre con una película, un cuadro o una escultura. En definitiva, con una obra, más o menos, creativa. Ni siquiera los expertos en marketing o los estudios de mercado resultan infalibles. Algo parecido se podría decir en relación a esa expresión cada vez más utilizada, para bien o para mal, de alarma social. Una especie de espanto colectivo frente a unos hechos que acaban de ocurrir o a una información recién desvelada. Aunque, en este último supuesto tiene mucho que ver el elemento individual, una sensación claramente personal. Es decir, que ese hecho o información pueda, de alguna manera, afectarte a ti personalmente. O, al menos, hubiera podido hacerlo. Por lo general, si no existe dicho “peligro” personal, la noticia, por muy escandalosa y preocupante que sea, se convierte en flor de un día. En el mejor de los casos.
Por ello, a pesar de la intensidad de las revelaciones de los dos invitados estrella al último “Salvados” de Jordi Évole, en España hemos pasado casi de puntillas por asuntos que nos parecen extraídos del universo literario o cinematográfico. Y eso que el programa de La Sexta, titulado Drogas S.A., se saldó un 15.5% de audiencia. Empezó con la denuncia, a cara descubierta, que realizó Manuel Fernández Padín, ex narcotraficante y colaborador de la justicia en la Operación Nécora, de que, después de 20 años, le habían retirado la escolta que tenía en su calidad de testigo protegido. A continuación, llegó el momento álgido con la entrevista a Roberto Saviano, el escritor que se hizo famoso en el mundo entero gracias a su libro Gomorra, en el que realizó un retrato hiperrealista – y, por lo tanto, despiadado – de cómo funciona a todos los niveles la Camorra napolitana. Saviano conocía bien ese inframundo desde niño y no se anduvo con remilgos ni siquiera a la hora de aportar nombres y apellidos. Lo que vino después, lo sabemos. Se descubrió que el clan de los Casalesi tenía ya a punto el plan que iba a silenciar a tan molesto compatriota, unos días antes de la navidad de 2008, y Saviano, junto a su escolta, salió de Italia para vivir desde entonces en la clandestinidad. Es lo que les ocurre a quienes osan cruzar la línea. Porque siempre hay líneas que no se pueden traspasar.
Saviano lo hizo y, ahora, desde el otro lado de la línea, presenta su nueva obra. Igual de “molesta”, por cierto, que la anterior. Esta vez para aquellos que se enriquecen en las sombras a base del narcotráfico, fundamentalmente de cocaína, y que ha llegado a España de la mano de Anagrama. A la editorial catalana, le agradece Saviano que “aunque el libro afronte temas más delicados para España, aunque los traductores tengan que trabajar bajo seudónimo”, hayan decidido una vez más creer en sus palabras y difundirlas. Y es cierto que sus revelaciones no dejan en buen lugar a nuestro país en lo que al tráfico de cocaína se refiere. Porque para Saviano, y así lo cuenta en su libro CeroCeroCero, España es un país fundamental para las organizaciones criminales que gestionan el narcotráfico mundial. Por supuesto, esto no es lo más llamativo. La alarma debería seguir sonando desde el domingo en muchos medios o mentideros, después de escucharle afirmar con rotundidad que la clase política finge ignorar que “España es la puerta europea de la cocaína desde hace 20 años”. Para añadir, a continuación, que “todo el mundo, excepto los españoles, sabe que los jefes del narcotráfico eligen España para vivir”. Incluso si llega el momento de ir a la cárcel, los mafiosos de la droga escogen, con diferencia, que les pille en nuestro país. “Prefiero pasar diez años en una cárcel española que cuatro en Italia”, asegura Saviano que le confesó Mauricio Prestieri, ex capo de la Camorra y ahora colaborador de la justicia. ¿Por qué? Siempre según el escritor napolitano, por la facilidad que tienen para seguir manteniendo sus negocios desde el interior de la prisión.
En todo caso, mejor si es desde una soleada e inexpugnable mansión, claro. Sobre todo para los italianos, porque, en el fondo, se sienten como “en casa”. Según las investigaciones de Saviano, la especulación inmobiliaria de la Costa del Sol la hicieron los narcotraficantes y hay muchas mafias italianas que se refieren a esa parte del litoral español como “la Costa Nostra”. A los españoles ya no nos resulta extraño escuchar, de vez en cuando, que ha ocurrido un tiroteo en plena calle de algún elegante municipio de la Costa del Sol. Pero como es lo que se ha venido a llamar un ajuste de cuentas y, personalmente, la inmensa mayoría no tenemos ninguna cuenta que nos tengan que ajustar, pasamos por la noticia casi sin detenernos. Otro gallo cantaría – ojalá no cante – si, como sucede alguna vez en Nápoles, las balas que ajustan cuentas alcanzan a quien simplemente pasaba por allí. Y eso sí es personal, porque cualquiera podría haber pasado.
Por otra parte, Saviano ya ha descubierto a estas alturas que eso de ir por la vida de quijote postmoderno supone, no sólo - como en su caso - que los malos quieran borrarte del mapa. También, que, en general, a la gente le importa bastante poco. En palabras del propio escritor: “No es cierto que la gente te apoye cuando emprendes la lucha. Ni con hechos, ni con palabras ni en sus corazones. No. Desconfían de ti. Casi tienen más contra ti que contra los propios criminales”. Es verdad. Muchas veces, no queremos saber. Se vive mejor en el desconocimiento. Y, en ocasiones, nos parece un maldito incordio que venga alguien a encender los focos, a retirar las alfombras o a hurgar en los trasteros. Mucho menos, si lo hace uno que no es de aquí. Porque volvemos a pisar esas líneas ante las cuales, lo mejor es frenar en seco. Retroceder.
En realidad, lo ha hecho incluso el propio Roberto Saviano en el asunto de las posibles conexiones de ETA con el narcotráfico. Alude a ello, sí, pero sólo para asegurar que cada vez que ha hablado del tema en España, ha sido muy criticado. Y negado con rotundidad. A pesar de que afirma contar con los datos de una investigación realizada en Catanzaro y las declaraciones de dos arrepentidos, Spinello y Prestieri, que, según Saviano, hablan de “viajes de camorristas al País Vasco para reunirse con etarras y comprar cocaína”. El escritor napolitano se justifica por no tratar más en profundidad este tema en su nuevo libro, diciendo que no quiere distraer la atención de lo que él considera más urgente: que se vigile para que “España no corra el riesgo de convertirse en una colonia criminal de México”. Porque las guerras de la droga, mercado tremendamente competitivo, no se saldan solo con muertos, como en Colombia o en México. La guerra de la droga, advierte Saviano, “también se libra en Europa, a distancia, en los mercados inmobiliarios y financieros”. Por mucho que los políticos y los ciudadanos de cualquier país prefieran ignorarlo.
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Escritora
ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora
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