Madrid: indignidad y disturbios
domingo 23 de marzo de 2014, 22:32h
Pese al esfuerzo hecho por los operarios de limpieza del Ayuntamiento de Madrid, ayer domingo aún podían apreciarse algunos destrozos provocados por los radicales de izquierda que se manifestaron el sábado en la capital. 101 heridos, 24 detenidos y las huellas en un mobiliario urbano tristemente acostumbrado a estos desmanes son el resultado de una protesta que, bajo el paraguas de la “dignidad” derivó en lo que siempre acaba degenerando. Señalar, por cierto, que de esos 101 heridos, 67 fueron policías, y 12 de ellos aún siguen hospitalizados. Asusta ver las imágenes de extrema violencia, en la que los manifestantes atacaban a los agentes con auténtico ánimo homicida.
Pérdida de capacidad adquisitiva, cinco millones de parados y una política de ajustes tan impopular como necesaria son razones que justifican sobradamente el descontento de muchos. A ello hay que añadir el comportamiento de una clase política, con una credibilidad bajo mínimos ganada, con frecuencia, a pulso de corrupción y disputas, en lugar de conciliación y trabajo. Sin embargo, esas razones quedan opacadas desde el mismo momento en el que se ataca a agentes de la Policía o se producen actos de vandalismo.
Está, además, el papel de organizaciones como UGT, CCOO y sindicatos agrarios andaluces, envueltos en diversos casos de corrupción y receptores de cuantiosas sumas de dinero público. En una demostración palmaria de incoherencia, se sumaban a una protesta que, en parte, iba también contra las prácticas fraudulentas que ellos han llevado a cabo de manera sistemática y que, como es de recibo, indignan a la mayor parte de la ciudadanía. Ayer domingo, en cambio, no se hablaba de nada de esto. Y debería.