¡Cazar a un policía!
Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 27 de marzo de 2014, 20:19h
El que suscribe ve los ataques brutales a la Policía en nombre de no entiendo bien qué alto fin, escucha las explicaciones de los organizadores de las manifestaciones origen/excusa de estas bestiales agresiones diciendo que no se responsabilizan pero luego van a pedir la libertad de los detenidos, alucina con el recibimiento como auténticos héroes a los que han conseguido romper un adoquín en la cabeza de un antidisturbio y, la verdad, no me surgen más que preguntas desde el estupor y la incredulidad por todo este desaguisado.
¿Es casualidad, la pelea surge espontánea o hay, por el contrario, premeditación y las agresiones están perfectamente orquestadas para hacer daño? De ser así, ¿quién financia, quién está detrás y con qué objetivo? ¿Por qué siempre una movilización pacífica organizada por plataformas de izquierdas acaba en violencia callejera contra la policía? ¿Tan mal se organizó el dispositivo policial para que los propios policías acusen a sus jefes y pidan dimisiones? Por último, ¿harán algo al respecto los comisarios jefe y los políticos encargados de dar órdenes a los que dan la cara?
Pero, sobre todo, ¿qué pasa por la cabeza de un joven que lleva como máxima vital cuando ve a unos policías “¡a matarlos que son pocos!”? ¿Cómo se llega a que un grupo exhiba como trofeo de guerra el casco de un policía al que acaban de moler a palos? Escenas de guerras tribales…
¿Qué se ha hecho mal? ¿Qué eslabón de la cadena educativa falló? ¿O es que simplemente no hay educación? Es el salvajismo por el salvajismo. No hay ningún fin. La violencia llevada al extremo, la sinrazón del vandalismo que sólo persigue destruir. Atacar al sistema, no hay más consigna.
Y digo yo: ¿Cuál es el objetivo de todo esto? ¿Cómo se ha llegado al punto de que un veinteañero lance un ladrillo a la cabeza de un policía y que los organizadores de una manifestación pacífica pidan su liberación como un héroe? ¿Realmente es todo por el malestar social o hay finalidad política?
La tibieza en la condena de los actos del sábado y de esta semana por parte de formaciones políticas de primer orden deja abierta la imaginación a todo tipo de especulaciones. Cuidado con los que amenazan constantemente desde sus estrados con tomar la calle, con luchar contra el Gobierno simplemente porque no se está de acuerdo con una forma de pensar y de hacer. Nada más hipócrita que declararse demócrata y llamar a la lucha en las calles para derrocar a un Ejecutivo que, guste o no, tiene mayoría absoluta.
Sobra decir que el derecho a la huelga es sagrado y que cuando un colectivo decide ejercerlo es por motivos que se pueden compartir o no, pero que hay que respetar siempre. Del mismo modo, hay que hablar claro y no consentir que a una manifestación vaya a "liarla" quien se sabe va a hacer que de tus motivos legítimos para la protesta no hable nadie al día siguiente. A no ser que sea lo que se busca. Pero entonces, se deslegitima ese derecho.
Pues que la Policía vaya preparándose. O mejor, sus jefes. La semana que viene tenemos más manifestaciones en toda España, esta vez por los recortes. ¿Podrán los policías defenderse si un energúmeno les quiere matar? ¿Les permitirán utilizar sus defensas? Lo que temo es qué haremos cuando los agredidos por salvajes armados seamos nosotros y el policía sin defensas nos mire y diga "sólo tengo orden de aguantar".
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Periodista
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
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