¿Se fugó Esperanza Aguirre?
viernes 04 de abril de 2014, 08:13h
Como tantas veces, las versiones son contradictorias. Esperanza Aguirre reconoce que había aparcado en segunda fila y que después de hablar con los agentes de la Policía Municipal se fue, sin darse cuenta que había dado un golpe a una de las motos de los agentes.
Los miembros de la Policía, en cambio, la acusan de darse a la fuga, cosa que parece poco probable, pues, además, en tal caso, hubiera sido alcanzada inmediatamente por los agentes municipales, que son mucho más rápidos circulando con sus motos.
Pero lo que tiene de gracioso el suceso son las declaraciones de Esperanza Aguirre que acusa a los agentes de machistas y prepotentes. Y es verdad, que muchos lo son. A un hombre le pones un uniforme y ya se cree capitán general. ¡Y cuidadito con mirarle mal!
La investigación del caso aclarará lo que en realidad ocurrió en la Gran Vía de Madrid. Pero con fuga o sin ella, a Esperanza Aguirre la broma le costará unos cientos de euros y unos cuantos puntos del carné de conducir.
Y, de paso, habría que advertir a los responsables de la Policía Municipal y de la Policía en general que son unos funcionarios para evitar la comisión de delitos y que, en muchos casos, les falta educación: no pueden creerse los jefes del cotarro sólo por ir uniformados y, aún menos, maltratar e insultar a la gente.
No es el caso, pero la actuación de los Mossos catalanes ha producido dos muertos este mismo jueves. Quizás su actuación no fue la correcta. También la investigación resolverá estos sucesos. La Policía está para preservar la seguridad de los ciudadanos, no para hacerse los chulitos y acosarlos. Hayan cometido o no una infracción. Y no siempre tienen razón, aunque en un juicio sus declaraciones siempre prevalecen sobre las del acusado, algo incomprensible, pues, en muchos casos, no tienen razón. Quizás, por eso, sean tan chulitos, además del uniforme y las brillantes placas que adornan su pechera. En cualquier caso, Esperanza Aguirre parece ser que anda un poco despistada. De momento, que se rasque el bolsillo. Como poco.