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Un Erasmus iberoamericano

lunes 07 de abril de 2014, 08:22h
Una de las iniciativas más interesantes que se lanzaron en la última Cumbre iberoamericana, celebrada el pasado octubre en Panamá, fue la de crear un sistema de becas para estudiantes de educación superior y postgrado que les permita moverse en el ámbito iberoamericano de manera similar a los alumnos europeos en el programa Erasmus, que tan buenos resultados ha producido. No se avanzó, sin embargo, en la idea, que pareció quedarse olvidada o en suspenso. Ahora, afortunadamente, la costarricense Rebeca Grynspan, que acaba de comenzar su andadura como responsable de la Secretaría General Iberoamericana, ha retomado el asunto y se ha mostrado decidida a impulsar en la región un programa de intercambio parecido al Erasmus en la Unión Europea (UE).

La señora Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica y exsecretaria general adjunta de la ONU, ha explicado que ese posible Erasmus iberoamericano no es una utopía, sino un proyecto que está sobre la mesa y ha apostado porque se trate a fondo en la próxima Cumbre Iberoamericana, que se desarrollará en diciembre de este año en la localidad mexicana de Veracruz. Sin duda, en ese encuentro de alto nivel, máxime cuando será el último que tendrá carácter anual, no debería dejarse pasar la oportunidad de avanzar en la puesta en marcha de ese Erasmus iberoamericano cuanto antes. Un proyecto de estas características tendría una particular fuerza renovadora tanto en cultura como en economía. Su necesidad es tan importante, o incluso más, en Iberoamérica que en la propia Europa. La movilidad de los estudiantes traería consigo una mayor colaboración entre Universidades y centros de estudio e investigación de toda Iberoamérica. No solo beneficiaría el flujo de talentos en toda la comunidad, sino que conduciría a coordinar las estrategias en la enseñanza superior, aumentaría su eficacia a escala internacional y abriría nuevas expectativas a una investigación común dotada de mayores recursos.

Esperemos que las palabras de Rebeca Grunspan no caigan en saco roto o en laberintos burocráticos y que los mandatarios iberoamericanos que acudan a la próxima Cumbre presten atención a este proyecto de futuro y sepan ver, más allá de los problemas y desafíos más inmediatos y perentorios, su indudable y muy beneficioso valor estratégico a medio plazo no solo en el campo estrictamente educativo sino como fuente de riqueza y progreso.
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