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fundador de Fatah al Islam

Yasir Arafat, líder terrorista y premio Nobel de la paz

martes 13 de mayo de 2008, 23:32h
Después de años de activismo, firmó con el gobierno de Israel los Acuerdos de Paz de Oslo (1993), que lo convirtieron en presidente de la Autoridad Nacional Palestina desde 1996 hasta su muerte. El 20 de enero de 1996 fue elegido presidente de la Autoridad Palestina, con el 87% de los votos. Desde 2001 vivió en Ramallah bajo arresto domiciliario.

A partir de la Segunda Guerra Mundial participó en el incipiente movimiento palestino, que aspiraba a construir un estado árabe independiente sobre el Mandato Británico, lo cual chocaba con las aspiraciones judías sobre el mismo territorio.

En 1957 fundó en Kuwait la organización Al-Fatah, que reunida en 1964 con otros movimientos y partidos políticos crearon la Organización para la Liberación de Palestina. En 1969 pasó a presidir ambas formaciones.

Fue rechazado en muchos países occidentales por sus vinculaciones con el terrorismo árabe; pero tuvo también momentos de aceptación, como su famosa alocución ante las Naciones Unidas en virtud del reconocimiento de la OLP como legítima representante del pueblo palestino (1974), o su admisión como miembro de la Liga Árabe (1976).

En 1981 fue recibido en Madrid por el presidente del gobierno de España, Adolfo Suárez, con honores de Jefe de Estado. Fue la primera vez que Arafat era tratado de esta forma en una nación europea.
Las bases de la OLP, desde donde planificaban y llevaban a cabo sus acciones armadas contra Israel en Líbano, fueron destruidas por el ataque Israel entre 1982 y 1985. Esto obligó a Arafat a refugiarse en Túnez, aunque la aviación israelí bombardeara sus cuarteles generales en este país en 1985.

La lucha árabe pasó entonces a las poblaciones de los territorios ocupados por Israel, que desde 1988 llevaron a cabo la Intifada, un clima de rebelión permanente contra las autoridades israelíes.
Arafat intentó legitimar un Estado palestino independiente (cuyo gobierno en el exilio presidía él mismo), que obtuvo el reconocimiento de más de sesenta países.

Pero las sucesivas derrotas militares de los árabes acabaron por convencerle, a raíz de la desaparición de la Unión Soviética y de la Guerra del Golfo en los primeros años noventa, de la necesidad de llegar a un entendimiento con Israel.

Paz con Israel

Arafat inició conversaciones secretas con representantes israelíes aprovechando el impulso de Estados Unidos al proceso de paz, que condujeron a los acuerdos de Oslo, firmados en Washington en 1993: Arafat regresó a Cisjordania como titular de un gobierno autónomo (la ANP) que tenía poder sobre Gaza y Jericó y más tarde sobre toda Cisjordania.

Las reticencias de Israel a retirarse de los territorios ocupados dificultaron el proceso, así como la falta de entendimiento sobre el futuro de Jerusalén (reclamada como capital tanto por israelíes y palestinos).

Las concesiones de Arafat para llegar a un entendimiento con Israel fueron recompensadas, junto a Rabin, con el Premio Nobel de la Paz y el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1994.
El proyecto de paz enfrentó grandes dificultades debido a la oposición de los radicales de ambos bandos. Extremistas palestinos cometieron varios atentados y el 4 de noviembre de 1995 Rabin fue asesinado por un ultranacionalista israelí.