El presidente del Gobierno se reunió este miércoles con los principales empresarios de las firmas del Ibex, reunidos bajo el Consejo Empresarial para la Competitividad, y todos los diarios informan del encuentro con una fotografía. Tras el sondeo del CIS en el que los españoles suspendían a Mariano Rajoy –un 2,29 sobre diez, le ponían al presidente-, parece que los empresarios están más contentos con la gestión del presidente. En palabras de Emilio Botín, presidente del Banco Santander, “No he venido a pedir nada a Rajoy, he venido a felicitarlo”.
El Mundo continúa su serie sobre el vínculo de Cuadrifolio con las instituciones gobernadas por el PSOE. Dice que la empresa que organizaba las campañas del partido “cobró a la Junta diez millones en siete años”, y añade que “se trocearon las facturas para eludir los controles de la Intervención”. La foto para Rajoy con los empresarios. En la columna de salida puede leerse que “Rubalcaba y De Guindos presionan a Álvarez para que no se aferre al cargo”, y que “La moción de censura de Vara a Monago choca con IU y con dos disidentes”.
Luis María Anson escribe este jueves sobre el ministro de Economía- del que confiesa una discrepancia-, las cajas y los bancos: “Tengo el mejor concepto personal y político de Luis de Guindos. Es un hombre serio, un economista lúcido, un gestor eficaz. Por eso me ha sorprendido que, en sus constructivas declaraciones a
El Mundo, haya deslizado la gran falacia: ‘Comprendo la desazón ciudadana con los Bancos. Yo soy el que he sentido más desazón con ellos’. Pues no, no ha habido crisis bancaria sino crisis de las Cajas gestionadas por políticos y sindicalistas a los que me parece absurdo encubrir. (…) Me ha dejado sorprendido que un hombre tan serio se haya sumado a la farsa en lugar de denunciar con nombres y apellidos a los sindicalistas y a los políticos, empezando por Narciso Serra, que han zarandeado la economía española con su desastrosa gestión al frente de las Cajas”.
La Razón: “Los grandes empresarios mejoran las previsiones de crecimiento del Gobierno”. Además, laza el mensaje de Rajoy: “Vamos a ganar las europeas, pero por la mínima”. Otro titular de primera página: “La Generalitat dará un certificado para que los que voten en la consulta justifiquen el no ir a trabajar”.
En editoriales, el periódico de Francisco Marhuenda aplaude la comunión entre el presidente y los principales empresarios del país y subraya la llamada a la unidad: “Rajoy ha pedido a los dirigentes de las grandes empresas españolas que mantengan, como hasta ahora, su compromiso con el futuro de la nación y contribuyan a hacer visible la pluralidad de la sociedad catalana y sus lazos con el resto de España, frente al despropósito estéril que supone el empeño de Artur Mas y sus socios de ERC. Es evidente que el prestigio del que gozan las grandes empresas españolas, muchas de ellas en posiciones punteras a nivel internacional en sus respectivos sectores, representa un caudal inapreciable para desactivar un discurso rupturista, basado en argumentos maniqueos y victimistas, y que ponga de relieve el enorme perjuicio que acarrearía para el conjunto de los ciudadanos la quiebra de una realidad histórica multisecular, como representa la Cataluña integrada en España”.
El País: “Bruselas reclama a España dos años más de recortes y ajustes”, y “contradice las promesas de Rajoy de que no habrá más austeridad”. También sobre las intenciones del Gobierno, dice que “planea aprobar en julio la ley del aborto”. La foto, par al Consejo Empresarial para la Competitividad: “Rajoy se apoya en la gran empresa”. Por último, informa de que “PRISA acepta la oferta de compra de Telefónica sobre el 56% de Canal +”.
Jorge M. Reverte habla de “tontos malos” en contraportada: “Anaya, una de las más importantes editoriales de libros educativos, ha decidido retirar de la venta al público un manual en el que se habla, por ejemplo, de Antonio Machado y Federico García Lorca. Unas sucintas biografías en las que se cuenta que el poeta granadino murió cerca de su pueblo, y que Machado se fue a Francia una temporadita con su familia, y allí murió. No hay que dedicarle mucho tiempo a poner de manifiesto la estupidez y la maldad que anidan en ambos textos. (…) Nos sobran tontos y malvados con trabajo. En todos los ámbitos. No digamos en la Iglesia, que tiene empleado a un cura que explica a sus feligreses de Jaén que los hombres, hasta hace 30 años, podían pegar una paliza a sus mujeres, pero que no las mataban porque entonces había moral. Y encuentran apoyo social, como el imbécil que le tiró un plátano a Alves en un partido de Primera División. Los castigos a estos disminuidos morales suelen ser leves, o quedarse en nada. Vivimos con demasiada naturalidad hechos como esos”.
ABC, que dice que los empresarios están optimistas, destaca unas declaraciones de Emilio Botín: “No he venido a pedir nada a Rajoy, he venido a felicitarlo”. También pueden leerse unas declaraciones de Frank Gehry: “No percibo el efecto de la crisis en mi arquitectura”, y otro sobre el avance de la ciencia: “Paso decisivo hacia la creación de seres vivos a la carta”.
Ignacio Camacho lamenta la España a la que también se le destapa un presunto fraude en una de sus banderas de cara al exterior, como es la Alta Velocidad: “España es un país donde las obras cuestan casi el doble de su presupuesto. Los sobrecostes no son un invento español, pero sí somos una de las naciones europeas con mayor tolerancia hacia esta rutina. Un hábito chapucero que cuando no favorece la corrupción propicia el descuidado despilfarro de los caudales públicos y proporciona una reputación de gente poco fiable. (…) Los sobrecostes de la obra pública proyectan la imagen de una Administración fullera capaz de engañarse a sí misma, como un Estado tunante y disipado. (…) Además de pagar las facturas infladas los ciudadanos aparecemos estigmatizados como pícaros y encima arruinados por una casta que se lo ha montado sin prejuicios para vivir por encima de nuestras posibilidades”.