murieron 79 personas
El juez imputa a once exdirectivos de Adif por el accidente del Alvia
viernes 09 de mayo de 2014, 16:07h
Once exdirectivos del ADIF han sido imputados por el magistrado Luis Aláez, titular del juzgado de instrucción número tres de Santiago de Compostela que lleva el accidente del tren Alvia que el pasado julio causó la muerte a 79 personas, han informado a Efe fuentes jurídicas.
El juez Luis Aláez, titular del juzgado de instrucción número tres de Santiago de Compostela que lleva el accidente del tren Alvia, ha imputado a once exdirectivos de Adif. El magistrado ya había imputado en su día a directivos del gestor ferroviario, una imputación que levantó el órgano de apelación y que supuso que la instrucción judicial retornase al punto en el que se encontraba a los cuatro días del accidente, con el conductor, -que no redujo la velocidad del convoy-, acusado de homicidio imprudente.
No obstante, no quedó cerrada la puerta a que se siguiese investigando para comprobar si en ese tramo situado a la altura del barrio compostelano de Angrois, con una reducción drástica de velocidad de 200 a 80 kilómetros por hora, se necesitaban medidas adicionales de seguridad y así quedaba determinado por consenso técnico, puesto que en caso contrario tal apreciación sería "prematura y carente de base suficiente".
El juez instructor Luis Aláez ha seguido desde un inicio una línea de investigación que apuntaba a una causa múltiple y no únicamente al despiste de una persona que relevó a otro compañero en Ourense, el maquinista imputado Francisco José Garzón Amo, que perdió el control tras atender una llamada del interventor de a bordo, Antonio Martín Marugán.
Así, afirma ahora en este auto que la instalación de la seguridad implantada en la vía en la que se produjo el siniestro para eliminar "el peligro" que representa la curva de A Grandeira "no es la exigible y adecuada con arreglo a las pautas técnicas consolidadas" recogidas en la normativa del sector.
En opinión de Aláez, debió protegerse el paso por este tramo con un sistema que supervisase "de modo constante" la velocidad del tren (Ertms) y, de no haberlo hecho, habría que suplir la ausencia de esa instalación con otra que, para mantener el correcto nivel de protección, requería de una innovación o cambio normativo. "Como reiteradamente se ha dicho -suscribe Luis Aláez- ni se instaló Ertms hasta después de la curva de A Grandeira ni se suplió su falta por otra instalación de seguridad, adoptándose una solución que constituye una infracción de las normas de seguridad ferroviaria".
En el auto se recoge la opinión de los peritos que sostienen que la desconexión del sistema Ertms (un método automático de frenado en caso de que el tren supere el límite de velocidad) "parece que ha supuesto degradar la seguridad".