Contentos y cenizos
Alberto Pérez Castellanos
sábado 10 de mayo de 2014, 19:49h
Este título, que parece una zarzuela, es una radiografía de las emociones que provocan los datos de empleo, ocupación o afiliación. Lo curioso de todo esto es que los rifirrafes protagonizados ganan relevancia ante lo que de verdad importa, que no es otra cosa que los miles, millones de dramas personales y familiares.
Unos se dan besos y se aplauden ante unas cifras que siguen sin servir para tirar cohetes; y otros continúan con un discurso gris. Ni el exceso de optimismo ni de negatividad suele ser bueno para nada, y en política y economía no iba a ser menos. Todos tenemos asumido que cada cual arrima el ascua a su sardina, pero la han acercado tanto que, del pobre pescado, sólo quedan unas raspas carbonizadas.
Cada uno, con sus opiniones, inclinación política o punto de vista, decidirá qué actitud es más reprobable: si la de aquel que asegura estar contento y feliz con unos datos que siguen siendo estremecedores; o la del que profetiza el apocalipsis sin dejar ni un mínimo hueco para la esperanza.
Gran parte de la clase política de nuestro país está muy alejada de la realidad de los ciudadanos. No sé dan cuenta del sufrimiento que viven miles de personas que no encuentran trabajo, que se ven obligadas a emigrar para labrar su futuro, que hacen equilibrismos para dar de comer a su familia, que ven como su inversión en formación no se valora o que se sienten engañadas después de promesas incumplidas. Tampoco lo están de aquellos que aparecen en las estadísticas como nuevos trabajadores, con sus contratos temporales, precarios y con condiciones abusivas.
Engaños y embustes para conseguir un puñado de votos. Eso es lo que son, tanto los que nos pretenden mostrar a Dorothy cantando y bailando por el camino de baldosas amarillas; como los que pretenden que vivamos en un pozo oscuro abarrotado de temores, bestias milenarias y dragones de mil cabezas. Lo único que hacen es lanzarse mensajes efectistas pero nada efectivos. Una pelea sin sentido que busca centrar la atención en su lucha pero sus disparos van a sus propios pies.