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WALL STREET REMONTA AL CIERRE DE LA SESIÓN

La Bolsa sufre la segunda mayor caída del año tras las palabras de Trichet

miércoles 23 de enero de 2008, 13:57h
Las bolsas europeas no han resistido el efecto de las palabras del presidente del Banco Central Europeo (BDE), Jean Claude Trichet. El selectivo español, el Ibex 35, ha caído al cierre un 4,56 por ciento, que cierra en el nivel de los 12.200 puntos, en los que es la segunda mayor caída del año tras el desplome del pasado lunes. El resto de índices europeos han seguido la misma estela: El Cac 40 galo se dejó un 4,25 por ciento, hasta los 4.636,76 enteros; el Ftse de Londres cedió un 2,28 por ciento, hasta 5.609,3 enteros. Por su parte, el Dax de Frankfurt retrocedió un 4,88 por ciento, hasta 6.439,21 puntos. La apertura de Wall Street tampoco ha ayudado, ya que se dejaba en la apertura más de dos puntos y medio. Es la segunda vez que abría con pérdidas, sin que la rebaja de tipos le haya servido de apoyo.

Por lo que se refiere a los valores españoles, en el sector de la banca, el mayor recorte fue para Santander (-4,81 por ciento), seguido de Bankinter (-4,38 por ciento), BBVA (-3,40 por ciento), Banesto (-1,47), Banco Popular (-1,04) y Banco Sabadell (-1 por ciento). Los principales recortes de la sesión fueron para Iberdrola (-6,82 por ciento), Unión Fenosa (-6,70), Inmobiliaria Colonial (-6,45) y Gas Natural (-6,45 por ciento). Telefónica, por su parte, perdió un 5,61 por ciento. Las subidas, por el contrario, correspondieron a Sacyr Vallehermoso (+1,79 por ciento) y Mapfre (+1,53 por ciento).

El drástico recorte de los tipos de interés anunciado por la Reserva Federal el martes caló hoy por fin entre los inversores estadounidenses, que impulsaron los títulos de las firmas financieras y, con ellas, al conjunto del mercado.

Así, el mercado tecnológico Nasdaq también subió 24,14 puntos (el 1,05 por ciento), hasta los 2.316,41 enteros, mientras que el S&P 500, que mide el rendimiento de los 500 principales valores que cotizan en Nueva York, ganó 28,1 puntos (2,14 por ciento), hasta las 1.338,60 unidades.

Bernanke y Trichet
El pasado martes, horas antes de que abriera Wall Street, la Reserva Federal estadounidense tomaba una decisión inesperada, la primera fuera del calendario previsto que se toma desde los atentados terroristas del 11 de septiembre, lo que da una idea de la gravedad de la situación. El Comité del Mercado Abierto anunciaba entonces una rebaja de los tipos de interés de tres cuartos de punto, una rebaja significativa que dejaba los tipos en el 3,5 por ciento. Es la mayor rebaja desde 1984, cuando la Fed los bajó en 1,75 puntos.

No obstante, si se tiene en cuenta el comportamiento de la Reserva Federal desde el pasado 18 de septiembre, el comportamiento de la Reserva Federal va más allá que las rebajas que ordenó Greenspan tras los atentados contra las Torres Gemelas. Entonces los tipos cayeron un punto en dos veces (medio punto cada una). Y desde el 18 de septiembre el recorte alcanza los 1,75 puntos. Con estas medidas deja a un lado las preocupaciones por la inflación y prioriza la lucha contra la crisis.

Esta decisión se explica dentro de la crisis financiera que encara Estados Unidos y la llamada de auxilio por parte del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. Éste presentó un paquete de medidas fiscales al Congreso por un valor cercano a los 150.000 millones de dólares, lo que supone un 1 por ciento del PIB, y que consistía principalmente en rebajas fiscales pero comprendía también un aumento del gasto público. Ni los mercados y analistas estadounidenses ni en el resto del mundo se creyó en la efectividad del plan. Su anuncio, por otro lado, despertó el pánico, pues ofrecía la impresión de que la propia Administración Bush sabe que se enfrenta a una crisis económica importante. Su llamada de auxilio a Ben Bernanke, gobernador de la Reserva Federal, provocó una sensación mayor de incertidumbre.

Frente a esta apuesta por relanzar la economía, aunque sea a costa de un mayor riesgo inflacionario, contrasta con la actitud que ha mantenido este miércoles el gobernador del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet. Él ha insistido en que la prioridad del BCE es la lucha contra la inflación. De este modo, lanzaba el mensaje al mercado de que no bajaría los tipos de interés a corto plazo, como se había esperado.

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