60 años de Israel
miércoles 14 de mayo de 2008, 22:02h
Estos días se celebra el aniversario del nacimiento del Estado de Israel. El 14 de mayo de 1948 se produjo la Declaración de Independencia, un año después de que la Asamblea de Naciones Unidas aprobase la partición de Palestina en dos estados, uno árabe y el otro judío, aceptado el segundo por la comunidad judía y rechazado el primero por el mundo árabe, quien se movilizó en una guerra de la que saldría derrotado y resentido. Sería, por otro lado, una de las pocas ocasiones en las que los países árabes no hicieran gala de su proverbial “odio fraternal” entre ellas.
Mucho se ha hablado -y se seguirá hablando- sobre el mal llamado “conflicto de Oriente Medio, y lo cierto es que, hasta hoy, nadie ha logrado dar con la clave de su resolución. Israel es el aliado de Estados Unidos en la zona, y ello, lejos de ayudarle, le ha supuesto más de un quebradero de cabeza. Es obvio que contar con amigos poderosos -y nadie mejor que Washington en estas lides- es un factor determinante a la hora de avanzar con determinación en la escena política mundial. Pero también es un hecho que hay quien no se atreve contra el poderoso, y sí contra sus amigos, por mucho que éstos hayan demostrado que no se amedrentan a la hora de responder si son atacados. Esta es una de las críticas que con más frecuencia se ha hecho a los israelíes, la desproporción en el uso de la fuerza. Descontando que tal afirmación no admite discusión, y que en ocasiones el Tsahal -ejército israelí- debería emplear la mesura en lugar del exceso, no es menos cierto que tales acciones han sido en respuesta a los continuos ataques, ora de Hezbolá desde Líbano, ora de Hamás desde Palestina.
El caso es que Israel lleva 60 años luchando por poder hacer lo que hacen el resto de países civilizados: vivir en paz. Es un gran desconocido en aquello que más valora Occidente: su día a día, su sociedad; en suma, su normalidad. Israel es una democracia efectiva, y eso ya es mucho decir, dada su situación geopolítica. Su funcionamiento como Estado está a la altura de cualquier país europeo, y es tremendamente injusto que siempre que se les mencione, vaya indefectiblemente aparejado el marchamo de la violencia. Ya va siendo hora que, tras 60 años de atentados, impere la paz. No en vano, Israel es la cuna de los Santos Lugares, donde confluyen las inquietudes espirituales de cristianos, judíos y musulmanes.