CRÍTICA
Alberto G. Ibáñez y Ramón Marcos Allo (Coord.): A favor de España. El coste de la ruptura
domingo 25 de mayo de 2014, 10:20h
Alberto G. Ibáñez y Ramón Marcos Allo (Coord.): A favor de España. El coste de la ruptura. La Esfera de los Libros. Madrid, 2014. 308 páginas. 19,90 €
A favor de España presenta un rasgo a partir del cual se debe analizar el contenido e ideas más sobresalientes: su necesidad. Con la aparición de esta obra se logra munición de ideas y argumentos con los que confrontar el fervor rupturista del nacionalismo periférico vasco y catalán. En efecto, no es un libro centrado en loar las esencias de nuestra Nación y elevarla a la categoría de mito. Al contrario, partiendo precisamente de la reivindicación de España, se dan las recetas obligatorias para reformarla al servicio de todos sus ciudadanos, no solo de aquellos ubicados en una parte del territorio.
Los autores rechazan desde el primer momento caer en los parámetros de lo políticamente correcto; si lo hicieran, estaríamos ante un alegato que pretendería la equidistancia. La claridad expositiva (a la que debe sumarse rigor científico y pulcritud expositiva) permite empatizar ya desde la primera página, mimetizarse incluso, con los argumentos esgrimidos. Formalmente, al tratarse de una obra coral, conocemos el punto de vista de afamados académicos, políticos, economistas o historiadores -Fernando Savater, Ramón Marcos Allo, Clara Eugenia Núñez, Gabriel Tortella, Alberto G. Ibáñez, José V. Rodríguez Mora, Francisco Sosa Wagner, Mercedes Fuertes, José Miguel Fernández Dols, Jaime María de Berenguer de Santiago, Aurelio Arteta, Enrique Helguera, Carlos Martínez Gorriarán, Rosa Díez-, todo ello rematado en el epílogo firmado por Mario Vargas Llosa, lo que implica un acierto más.
Igualmente, a la hora de caracterizar el libro que tenemos entre manos, otro elemento destacado es su actualidad. ¿Por qué? La respuesta es concreta: la acometida separatista liderada por el nacionalismo catalán está generando un debate en la sociedad civil, con un buen número de preguntas cuya contestación no siempre es clara o acertada por parte de las elites políticas.
En A favor de España, volumen impulsado por la Fundación Progreso y Democracia, hallaremos material para oponer a los mantras con que CiU, ERC y amplios sectores del PSC quieren que comulgue la opinión pública. Al respecto, es interesante el rechazo de la noción de “derecho a decidir” porque tal “fórmula” simplemente encubre la defensa del derecho de autodeterminación: “Sostener que lo más democrático es que los habitantes de un territorio decidan autónomamente romper el Estado al que pertenecen es claramente una apuesta trufada de trampas y medias verdades” (pp. 99).
En este sentido, profundizan un poco más y condenan la deliberada ambigüedad del socialismo catalán, tan nacionalista en la práctica como Artur Mas u Oriol Junqueras. Este punto se torna fundamental y lo describen minuciosamente, partiendo de la tesis de que el PSC y su programa poco se acercan a las aspiraciones del votante socialista catalán.
En que este fenómeno se haya consolidado hay múltiples culpables, algunos de tronío, como Alfonso Guerra quien “terminó de firmar el acuerdo de fusión que dio origen al PSC. Para Guerra, tal y como reconoce expresamente en su primer libro de memorias, este fue uno de sus mayores errores políticos. El pacto no fue entre iguales. La Federación aportaba la masa y los votos; los otros, los dirigentes y el ideario, profundamente nacionalista. El catalanismo fue desde su mismo origen, para el PSC, tanto o más importante que el socialismo” (pp. 40).
No obstante, para ser justos, cabe añadir que en el desamparo del ciudadano no nacionalista en Cataluña existen más responsables. Los autores los señalan, ocupando un lugar privilegiado los dos grandes partidos de ámbito nacional, tanto por los pactos suscritos con CiU, como por la cesión de competencias, como la educación, a comunidades autónomas donde se fomenta un espíritu contra España.
A la hora de analizar esta “estrategia” de PP y PSOE, los prejuicios explican su comportamiento. Por un lado, la derecha porque no quiere ser etiquetada de “facha” o “franquista”. Por otro lado, la izquierda, porque ve en el nacionalismo periférico “algo progresista”. La realidad es más diáfana: “Cataluña, con la permanente negación de España, pierde parte de sus señas de identidad, se queda sin referente” (pp. 243).
En cuanto al independentismo, sus mitos son refutados en cada una de las páginas. Así, se rechaza con argumentos y cifras, que la Cataluña independiente sea próspera, rica e integrante de la UE, subrayando que “en esta industria del mentir participan desde académicos de prestigio hasta gente de la farándula, pasando por una infinidad de periodistas de tres al cuarto. Todo regado, y generosamente, por el erario público” (pp. 115).
En definitiva, a pesar de este escenario complejo, los autores “se mojan” aportando soluciones. El resultado es que no todo está perdido pero hay que comparecer y presentar batalla en el terreno de las ideas. Como apostilla Vargas Llosa “el nacionalismo, los nacionalismos, si continúan creciendo en su seno como lo han hecho en los últimos años, destruirán una vez más en su historia el porvenir de España y la regresarán al subdesarrollo y al oscurantismo. Por eso, hay que combatirlos sin complejos y en nombre de la libertad” (pp. 288).
Por Alfredo Crespo Alcázar