MIRANDO HACIA ADELANTE SIN IRA
lunes 30 de junio de 2014, 14:12h
Por mi parte, punto final a la nostalgia. El reinado de Juan Carlos I ha sido uno de los más largos y fecundos de la Historia de España. Pero es ya pasado. Ahora parece necesario mirar hacia adelante. Sin ira. Es la hora de las nuevas generaciones. La hora del cambio. Al abdicar, el Rey ha clausurado a las generaciones que participamos en la proeza histórica de la Transición. No supimos comunicar a las nuevas generaciones lo que supuso pasar de una dictadura abominable de 40 años a una democracia pluralista plena. Las nuevas generaciones, como vengo diciendo desde hace ya cinco años, están indiferentes ante el sistema en un 70%, indignadas en un 30%, asqueadas casi en un 100%. A ellas corresponde hacer la profunda reforma constitucional que España necesita. Se trata de construir la nación con respeto histórico pero conforme a la voluntad de la juventud. El Rey ha comprendido muy bien la situación y ha trasvasado la jefatura del Estado a persona de sólida experiencia y preparación y, sobre todo, que pertenece a esas generaciones divorciadas del sistema. En una Monarquía parlamentaria, al Rey le corresponde hacer lo que decida el Gobierno, si bien puede sugerir, aconsejar, apoyar. El Monarca reina pero no gobierna. No gobierna, pero reina. Y puede contribuir a que se reconduzca la situación por los cauces adecuados. Volver la vista atrás, como la mujer de Lot, significa convertirse en estatua de sal. Hay que mirar hacia adelante y exigir de los anquilosados partidos políticos lo mismo que ha hecho el Rey con tan admirable generosidad: dejar paso a las nuevas generaciones para que construyan la España que desean.
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de la Real Academia Española
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