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Editorial

Aumenta la crisis migratoria en Estados Unidos

sábado 12 de julio de 2014, 08:28h

La crisis migratoria en Estados Unidos está poniendo a la Casa Blanca contra las cuerdas. Miles de niños y adolescentes mexicanos y centroamericanos siguen viajando solos y cruzando la frontera. Por lo general, son después detenidos por la Patrulla Fronteriza norteamericana, pasan a centros de acogida y finalmente son deportados. Pero el primer problema es que esos centros se han quedado pequeños y no están suficientemente habilitados ante la gran oleada que se viene produciendo desde hace unos meses. Los centros se han visto desbordados. Tan desbordados como lo está Barak Obama, quien se encuentra en la tesitura de afrontar una crisis migratoria sin precedentes, que conlleva una crisis humanitaria especialmente sensible al tratarse de menores.

Hace poco el presidente norteamericano lanzó el mensaje de: “No envíen a sus hijos a la frontera. Los devolveremos”, junto a un funesta pero, por desgracia, verdadera predicción de que ese regreso será “si llegan”, pues pueden desaparecer o morir en el intento o ser víctimas de tráfico sexual. Esta semana dijo que no descartaba mandar a la Guardia Nacional a la frontera y ha viajado a Texas donde se reunió con su gobernador, con organizaciones sociales y religiosas y con líderes locales. Ahora acaba de solicitar al Congreso apoyo financiero cifrado en más de 3.700 millones de dólares y ha manifestado su predisposición a trabajar conjuntamente con los republicanos en este asunto.

Demócratas y republicanos no han dejado de enzarzarse en cruces de acusaciones y en varias ciudades se han desarrollado manifestaciones a favor y en contra de los inmigrantes. Mientras, los niños y adolescentes continúan llegando, por lo que el Gobierno mexicano ha señalado que ante todo resulta prioritario atenderles. Sin duda, el problema de la inmigración, que arrastra a millones de personas a abandonar sus países, sumidos muchas veces en la miseria y la violencia, no tiene una fácil y satisfactoria respuesta. Esperemos, no obstante, que Obama esté a la altura de las circunstancias y no se comporte como cuando utilizó el decisivo voto de la inmensa minoría hispana para llegar a la Casa Blanca y luego olvidó las promesas que le había hecho en cuanto a las leyes migratorias. Esperemos, asimismo, que todos los políticos norteamericanos también lo estén. Ante la gravedad de la situación no es momento de reproches sino de encontrar soluciones reales, no demagógicas, rápidas y eficaces.

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