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CRÓNICA DE AMÉRICA

El PODEMOS venezolano y su exportación a España

lunes 14 de julio de 2014, 17:42h
El PODEMOS venezolano y su exportación a España
Pese a las evasivas de Pablo Iglesias al respecto, el partido PODEMOS, la inquietante sorpresa de las últimas elecciones al Parlamento europeo, encierra y mantiene un estrechísimo vínculo con el original venezolano chavista, que le tutela y le surte de munición ideológica y de cuantiosas cantidades de dinero.
El conocimiento del partido original PODEMOS forjado en Venezuela arroja una extraordinaria luz sobre el movimiento bolivariano, la actual contienda guerracivilista recién desatada dentro del chavismo y la exportación internacional de la agitación y propaganda ideada por el comandante Hugo Chávez. La organización PODEMOS (su modelo originario) se fundó en el país hispanoamericano el año 2002 con el nombre íntegro de: “Por la Democracia Social”, a partir del cual se construyó el acrónimo PODEMOS -que ha gozado de una envidiable difusión por Hispanoamérica y por España-, llevando a cabo su primera concentración pública en el Poliedro de Caracas en 2003. Su actual presidente, Didalco Antonio Bolívar, exgobernador del Estado de Aragua, procedía -como los restantes políticos profesionales fundadores de “Por la Democracia Social”/PODEMOS- de la antigua fusión del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), en sus orígenes grupo armado guerrillero venezolano alentado por Fidel Castro, unificado luego como partido con el Movimiento al Socialismo (MAS), de tendencia socialdemócrata.

A principios de este siglo el comandante Hugo Chávez trata de controlar el MAS, que resiste a sus propósitos. Disidentes del MAS se escinden de la organización con el objetivo de colaborar con la revolución bolivariana que da sus primeros pasos, destacando Didalco Bolívar que crea primero el MAS-chavista -nombre que define de modo diáfano sus intenciones-, rebautizado inmediatamente después como “Por la Democracia Social” y sintetizado en la etiqueta PODEMOS.

Las peripecias de Didalco Bolívar y su PODEMOS dentro de la revolución chavista están repletas de sorpresas, giros pasmosos y lances del cariz más estrambótico. Su colaboración con Hugo Chávez tuvo unos comienzos esplendorosos. Coaligado con las restantes fuerzas seguidoras de Chávez, PODEMOS obtuvo en 2004 quince diputados en la Asamblea Nacional al servicio del comandante, convirtiéndose en el segundo partido en importancia entre las organizaciones gubernamentales, solo detrás del Movimiento V República, fundado por el caudillo venezolano. En las elecciones presidenciales de 2006, PODEMOS contribuyó con una cosecha de casi un millón de votos en pro del chavismo.

Pero un año después, esta decisiva aportación experimentó un quiebro sorpresivo. La nueva dirección de PODEMOS en 2007, ahora con Ismael García al frente, se niega a disolverse como le ordena el presidente Hugo Chávez, con el fin de fusionarlo con el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), creado desde el Gobierno para integrar en una sola estructura a todas las organizaciones que participan en la revolución. Ante esta negativa, Chávez toma medidas punitivas que impulsan a PODEMOS hacia la oposición. La reacción de su primer líder, Didalco Bolívar, no deja de ser asombrosamente excéntrica. Desde la gobernación de Aragua, había auspiciado el proceso de estatalización de la economía, la ocupación de las empresas por parte de los trabajadores, su cogestión o directamente su expropiación. La crisis con Chávez le lleva, en cambio, a reaccionar de forma inesperada y violenta contra esas medidas hasta ahora respaldadas sin fisuras. El caso más estridente fue su orden de atacar a los trabajadores de Sanitarios Maracay, empresa expropiada y sometida al control obrero, cuando iniciaban una marcha organizada por el Frente Revolucionario de Trabajadores de Empresas en Cogestión y Ocupadas (FRETECO) para dirigirse a Caracas. Didalco Bolívar resolvió enviar a la Policía de Aragua bajo su mando impidiendo la movilización y deteniendo a sus dirigentes. En la batalla encarnizada que esta decisión provocó, se produjo casi una veintena de heridos, la mayoría de ellos por arma de fuego.

Las organizaciones obreras hablaron de “brutal represión” y tildaron a PODEMOS y a Didalco Bolívar de mantener estrechos vínculos con sectores capitalistas y empresariales. Ahora se consideraba a PODEMOS oligárquica y contrarrevolucionaria. Pero el presidente Chávez tenía otras armas para castigar a su hasta entonces fiel formación, ahora díscola. Didalco Bolívar hubo de abandonar en 2008 el Gobierno de Aragua, tras cuatro periodos consecutivos de mandato y en 2009 fue acusado por la Fiscalía bolivariana de apropiarse de 20 millones de dólares de dinero público. A Bolívar, secretario general adjunto de PODEMOS, se le llevó a los calabozos de la Dirección de Inteligencia Militar, después de que el Ejecutivo chavista sacase a la luz pruebas contundentes. La información privilegiada que Chávez poseía sobre delitos hasta ese momento consentidos, es siempre un arma infalible para doblegar o escarmentar las desviaciones de sus propios seguidores.

El de Didalco Bolívar ha sido uno de los grandes casos de corrupción dentro del chavismo, un movimiento revolucionario pródigo en ellos. Al dirigente de PODEMOS se le comprobó el enriquecimiento a través de supuestas obras que nunca se realizaron y cuya financiación fue a parar a sus bolsillos. Igualmente se lucró mediante contratos millonarios con personas y empresas que en gran medida pasaban a engrosar su fortuna multimillonaria, repartida, en secreto, a través de múltiples entidades bancarias. El Tribunal Supremo de Justicia contó con los números de cuenta específicos, los Bancos y las cantidades depositadas en ellos de un modo irrecusable. Entre los 30 delitos por los que fue condenado, destaca el fraude a la sanidad pública, en colaboración con el empresario Alejandro Ramírez Saavedra, a quien adjudicaba la adquisición de equipos médicos que nunca se llevaba a cabo, embolsándose el dinero previsto para la compra de material. Así sucedió con hospitales, con el Centro de Cáncer de Mama en Maracay o la creación de un ambicioso servicio de ambulancias, que los venezolanos jamás han visto porque el caudal destinado a tal fin se perdió en el gigantesco patrimonio amasado por líder chavista. Para PODEMOS y Didalco Bolívar la revolución era un excelente medio para luchar por el pueblo en contra de empresarios y oligarcas, al mismo tiempo que la vía más directa para acumular una ingente fortuna personal.

La historia de PODEMOS no acaba ni mucho menos con esta caída aparentemente definitiva. El empresario Alejandro Ramírez todavía está en la cárcel, pero Didalco Bolívar no. Sus contactos, quizá su colosal patrimonio, le permitieron huir de Venezuela en 2009, poniendo pies en polvorosa en dirección a España. Librado así de las garras de Chávez y del Ministerio Público venezolano, se trasladó acto seguido a Perú, proclamándose refugiado político. En el 2011 negocia con Hugo Chávez su retorno a Venezuela vía Panamá. Se trata de una vuelta apoteósica. El fundador de PODEMOS declara que regresa para “quitarle la careta” a los políticos que se oponen al chavismo y asegura a la Prensa: “Traigo cuatrocientos mil votos para Chávez.” La Policía lo detiene en el aeropuerto internacional Simón Bolívar. La justicia venezolana, sin embargo, le pone de inmediato en libertad. Dicta, a su vez, una sentencia que le designa como el auténtico y único líder de PODEMOS. Las reclamaciones por su fortuna ilegítima y las sentencias como condenado pasan al más completo olvido. El empresario Alejandro Ramírez sigue en prisión aquejado de una enfermedad crónica. En tanto que Didalco Bolívar ha puesto de nuevo PODEMOS al total servicio del chavismo, integrándose en la coalición gubernamental Polo Patriótico.

No menos extravagante resultó la actuación de Hugo Chávez ante la reaparición del corrupto Didalco Bolívar. Lo recibió con los brazos abiertos y sostuvo: “Yo sé que a veces los divorcios y las separaciones son difíciles. Pero estas son las dinámicas de la vida, por eso: ¡Bienvenido Didalco!” Más adelante declararía: “No hay razón para que un ‘Podemista’ acompañe este proceso y no esté integrado para la batalla del 7-O.” Se refería a las elecciones presidenciales de 2012. PODEMOS cumplió su parte en el pacto que lo absolvía, proporcionando medio millón de votos al comandante y el mortalmente enfermo Chávez obtenía su cuarto mandato.

Desde ese instante Didalco Bolívar y el partido PODEMOS han vuelto a ser fanáticos defensores de la memoria del caudillo y respaldo firme de Nicolás Maduro. En la guerra civil que estos días ha estallado en las filas chavistas, PODEMOS se ha transformado en un sólido puntal del oficialismo frente a los disidentes más próximos a la ortodoxia marxista. Y a la inversa, los políticos más integristas del chavismo en la era de Maduro no dejan de increpar a Didalco Bolívar. Como el reciente percance donde hubo de abandonar el centro comercial El Lido en Caracas, acosado por los gritos de “corrupto”.

La analogía con el PODEMOS español, partido del que trata el recién aparecido libro “#Podemos. Deconstruyendo a Pablo Iglesias” (Deusto) -crítica esta semana en Los Lunes de El Imparcial- sobrepasa con mucho la simple copia del acrónimo original. Tras su zarpazo electoral, la plataforma española trata astutamente de no asustar a los votantes hablando -solo en el último mes-, de los supuestos modelos de Finlandia, Francia o Dinamarca. Algo que constituye una auténtica tinta de calamar destinada a confundir a la opinión pública, cuando la lectura de la base doctrinal de PODEMOS es tan contrastable, obvia y contundente respecto a sus auténticos prototipos políticos. Más allá del mascarón de proa que es Pablo Iglesias para PODEMOS, sus líderes ideológicos se han pronunciado de forma clara y sistemática. Si nos fijamos en el coordinador de la Asamblea Ciudadana del PODEMOS español, Luis Alegre Zahonero, profesor de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, leemos en su libro -en colaboración con Fernández Liria- “Comprender Venezuela, pensar la democracia. El colapso moral de los intelectuales occidentales”: “Venezuela -nos dice-, es una grandiosa enmienda a la historia del siglo XX. La revolución bolivariana puede que sea el experimento más crucial que se haya hecho respecto al desarrollo histórico del proyecto político de la Ilustración” (pág. 17). Para enunciar el siguiente axioma visionario: “La revolución bolivariana lleva aparejada una revolución del pensamiento: nadie permanece intelectualmente indiferente ante lo que es probablemente el experimento histórico más importante desde los tiempos de la revolución francesa.”

A partir de aquí, el dirigente del PODEMOS español asume dogmáticamente todas las premisas de la revolución bolivariana con la finalidad de aplicarla a España, y en su caso, nada menos que al conjunto de Europa. Se trata de un libro escrito en 2006 antes del comienzo de la crisis económica, y, por cierto, publicado por la editorial vasca Argitaletxea Hiru, fundada por Eva Forest, esposa de Alfonso Sastre, próximos a la justificación del terrorismo de ETA y al apoyo a los presos etarras. Algo que se aproxima también a la política chavista respecto a la acogida de asesinos de la organización del hacha y la serpiente, como Iñaki de Juana Chaos. Las declaraciones de Pablo Iglesias sobre la banda criminal encajan como anillo al dedo con la línea bolivariana de Hugo Chávez ante ETA.

En el prólogo al mismo libro Santiago Alba Rico, además de ensalzar sin límites la Cuba de Fidel Castro, considera que la Venezuela de Chávez ha demostrado por primera vez “qué es votar libremente”. Los tres autores subrayan que la Transición española comenzó en 1936 y que, frente al modelo venezolano, la actual democracia española es solo un espejismo para ciudadanos engañados y controlados por la oligarquía. El modelo para salvarlos no es otro que el comandante Hugo Chávez. Recientemente, Carlos Fernández Liria, ideólogo del PODEMOS español, ha insistido en el portal “Rebelión” que la Venezuela chavista de Maduro constituye una nueva lección de democracia para España. En un artículo posterior sentencia: “Yo creo que PODEMOS va a gobernar.” Claro que se refiere al PODEMOS español, pero no hay ni una sola palabra de censura o de crítica al PODEMOS original de Didalco Bolívar, ya en el gobierno de esa hipotética democracia perfecta.

El grado de fanatismo del número dos del PODEMOS español, Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencias Políticas en la Complutense y mentor de Pablo Iglesias, es aún más exaltado y apasionado a favor del caudillo venezolano. No es de extrañar, habiendo sido asesor directo de Hugo Chávez y haber trabado una relación personal con él. Monedero considera el chavismo como el gran modelo político a seguir en España, sin importarle la debacle económica por la que se despeña Venezuela. En las asambleas del PSUV venezolano -colgadas en Youtube-, Monedero enfunda su brazo en la bandera venezolana y habla con un ardor visionario del caudillo Chávez entre los aplausos enfervorecidos de la militancia chavista. En un momento de su alocución, arrastrado por el fervor, hace una confesión reveladora que todo el mundo puede constatar en la red. Monedero explica cómo Hugo Chávez le llamaba personalmente a su teléfono móvil durante la acampada del 15-M en la Puerta del Sol, y cómo él le mantenía al tanto de la acción desencadenada en el centro de la capital de España.



Juan Carlos Monedero es también el principal artífice de la financiación que Hugo Chávez puso en marcha a favor de PODEMOS bajo la cobertura de pagos por asesoramiento. Cuando vio las noticias del 15-M, Chávez debió dar por buenas sus aportaciones económicas para exportar la revolución más allá de las fronteras de Venezuela. De haber comprobado los resultados de las últimas elecciones al Parlamento europeo, esa satisfacción habría pasado a la euforia. El diario “El País” ha constatado facturas por más de tres millones de euros de Chávez para el partido de Monedero, Alegre e Iglesias. Periodistas del otro lado del Atlántico han puesto en duda que la financiación se limite a esas cifras y Eduardo Inda, adjunto a la dirección de “El Mundo”, afirmó en una tertulia televisiva frente a Pablo Iglesias: “Ustedes reciben trescientos veinte mil euros anuales del Gobierno venezolano”, sin que el líder mediático le respondiera.

La catarata de información que surge de forma rápida de inmediato cuando se explora mínimamente ese fenómeno político en España, confirma sin paliativos que el PODEMOS español se desenvuelve como el PODEMOS venezolano. Se trata de un caso de exportación de la revolución con resultados afortunados. Los dos PODEMOS aparentan una independencia organizativa, pero en ambos casos están al servicio del ideario chavista, sin eludir la estatalización, el frentismo y la supresión del adversario político que en Venezuela es motejado siempre como “fascista” o “fascistoide”, y aquí con el edulcorado término de “casta”. La prensa oficialista venezolana se siente muy orgullosa de haber exportado su producto ideológico y de haber establecido una cabeza de puente nada menos que en la -en su opinión- imperialista España. La clave hispanoamericana dirigida desde Caracas resulta indispensable para comprender el suceso político español. Queda por ver si el lucrativo negocio financiero del PODEMOS de Didalco Bolívar en Venezuela, posee una réplica mimética en el PODEMOS español o no.