ENTRE ADOQUINES
Daniel Yu, ¿Batman o especulador? Gowex, su última "víctima"
miércoles 16 de julio de 2014, 21:15h
Actualizado el: 17/07/2014 21:50h
Poco, muy poco, ha tardado Jenaro García en venirse abajo o, si lo prefieren, en dar un paso adelante – probablemente asesorado por sus abogados y, quizás, a cambio de algún tipo de colaboración –, para decir “digo” donde hace menos de dos semanas dijo, bien alto, “Diego”. Hasta el pasado 1 de julio, a Gowex, la empresa de conexiones Wifi de la que García era presidente, consejero delegado y principal accionista, se la tenía como ejemplo de éxito en el mundo empresarial español. Suministraba Wifi a entidades públicas, principalmente ayuntamientos, como el de Madrid, y había logrado, incluso, expandirse fuera de nuestras fronteras, en ciudades de la importancia de Nueva York. Cotizaba desde 2011 en el mercado para pymes español (MAB), alcanzando un valor bursátil de 1.400 millones de euros y, al principio, nadie quiso creer que en el demoledor informe que publicó una asesora independiente estadounidense llamada Gotham City Research, acusando a Gowex de falsear sus cuentas, pudiera haber algo de cierto. Tan imposible parecía que, según critica The Economist en su último número, aquí, en España, en vez de ponerse a investigar a Gowex, a quien se decidió investigar fue a Gotham City Research.
El propio Jenaro García se apresuró a desmentir de manera categórica las acusaciones vertidas en dicho informe, al que calificó de “manifiestamente falso” y que “busca dañar tanto el valor de la acción como la imagen de la compañía a través de datos difamatorios”. Anunciaba, además, que su compañía iba a emprender de inmediato las correspondientes acciones legales contra los responsables de la publicación. En todo caso, por mucho que ahora critique The Economist, era lógico poner en cuarentena tan graves acusaciones – ya hemos visto demasiados casos de denuncias infundadas que provocan un daño irreparable en sociedades o personas - y, de paso, investigar quién o qué era eso de Gotham City, así como con qué datos contaba para realizar un informe que ponía en peligro a una empresa española a la que nadie, ni su auditora – una pequeña compañía de nombre M&A – ni la asesora registrada del MAB, la prestigiosa firma Ernst & Young, habían puesto nunca, que se sepa, ningún pero.
Sin embargo, menos de dos semanas después, el pasado domingo, todo se dio la vuelta. Sin que diera tiempo real para terminar de investigar nada, ni de una empresa ni de la otra. García admitía en su cuenta de Twitter la falsedad de las cuentas, y el lunes, a primera hora, ya estaba sentado frente al juez Santiago Pedraz. Dos horas más tarde, había reconocido que falseó las cuentas de Gowex y que simuló facturar con varias empresas que él había creado, controladas por testaferros. Confesó, asimismo, que la maniobra delictiva duraba desde 2004, cuando la empresa empezó a tener problemas financieros, y que dispone de una cuenta con 3 millones de euros en el Banco Popular de Luxemburgo. Esto es, en todo caso, lo que por el momento ha trascendido. También, que Pedraz le ha dado un plazo de 15 días para que reúna una fianza en metálico de 600.000 euros si quiere eludir el trago de entrar en prisión, tal y como, sin embargo, ha pedido la Fiscalía Anticorrupción. El registro de las oficinas de Gowex duró todo el martes. Era de madrugada cuando los agentes de la UDEF daban por finalizada la jornada y terminaban de sacar las últimas cajas de documentos. La cotización de Gowex se encontraba suspendida desde el pasado miércoles y la empresa ya había presentado concurso voluntario de acreedores.
Por otra parte, este miércoles, las tres Sicav gestionadas por el Banco Santander asignaban a las acciones de Gowex el valor que realmente tenían según el informe de Gotham, es decir, cero. Igual que ha hecho la gestora de Bankinter, según las comunicaciones remitidas a la CNMV. No serán estas, en todo caso, las únicas sociedades de inversiones que se verán afectadas, ni siquiera las que sufran mayor impacto. Igual que en un diabólico dominó, las pérdidas han ido haciendo trastabillar a aquellos atrapados en unas acciones que no sólo valen cero, es que llevan una semana suspendidas de cotización, es decir, no pueden comprarse o venderse en el mercado negociado. Un incomprensible escándalo – otro más – que pone en tela de juicio los controles que se supone que realizan los brookers de las sociedades de inversión a la hora de ofrecer un producto, a la auditora, a la asesora registrada del MAB e, incluso, la CNMV, como máximo órgano regulador.
¿Cómo es posible, entonces, que Gotham tardara tan solo ocho meses en sacar a la luz lo que estaba ocurriendo en Gowex desde – según la confesión del propio Jenaro García – 2004? Precisamente, una de las acusaciones que García lanzaba contra el informe de Gotham se refería al hecho de que jamás se hubieran reunido con ellos ni les hubieran solicitado información acerca de la compañía. ¿Y teniendo Gotham menos acceso, tenía, en cambio, información más veraz? Lo que, sin duda, tenía Gotham antes de la proyección mediática a nivel internacional que les ha dado el asunto Gowex, era un aura de especuladora disfrazada de justiciera. No es que ahora no lo siga teniendo en según qué foros, pero que Jenaro García les haya dado “la razón” en tan pocos días y sin presentar batalla, ha hecho que la prensa de todo el mundo empiece a tomarles en serio. Igual que estarán haciendo los que hayan visto las barbas del vecino arder. Su informe sobre Gowex ha sido reconocido por el Financial Times y, aunque siguen intentando mantenerse en una especie de anonimato, el nombre de su fundador, Daniel Yu, ya es uno de los más buscados en la Red. Ahora todos queramos saber más de este autoproclamado Batman, que asegura que en Gotham City Research se dedican a hacer lo mismo que el mítico superhéroe, el único sin superpoderes: “Nosotros nos guiamos por el deseo de mostrar a la gente que el mundo no pertenece a aquellos malvados que se sienten intocables”.
Pero como todo viene de algo o por algo, las motivaciones de Yu - sus informes ya han “destapado” o, al menos, puesto en un brete, a otras empresas, como Pescanova, la británica Quindell o la aseguradora estadounidense Ebix en los últimos dos años -, están bastante claras. Juró venganza, después de arruinarse él mismo durante la crisis de las subprime, cuando el gigante hipotecario Freddie Mac se hundió. “Nosotros fuimos víctimas de estos estafadores corporativos. Creímos que esto no es lo correcto y que el mundo necesita a alguien que desenmascare a estos delincuentes”, ha proclamado este enemigo de las burbujas, a modo de propagandístico “objeto social” de Gotham; y su condición de especuladores especializados en lo que se conoce como operaciones “a corto”, es decir, que apuestan a que determinadas compañías perderán valor, no parece preocuparle demasiado. Es lo que la CNMV presuntamente está investigando: si Gotham se ha lucrado con el efectivo desplome de Gowex, aunque es seguro que a Gotham no le ha sorprendido el anuncio. En unas declaraciones al Financial Times, ya se ha defendido. En primer lugar, sostiene que, en todo caso, la cifra de beneficios para su empresa sería “enana” en comparación con lo que García ganó defraudando. Y en segundo, argumenta que ellos ganan dinero diciendo la verdad, a diferencia de las compañías que denuncian, que ganan dinero mintiendo. Los superhéroes ya no quieren trabajar gratis.
De modo que las críticas, los ataques lanzados por las empresas previamente atacadas por Gotham – en el caso de Quindell, los responsables de la misma optaron por llevarla ante los tribunales – no sorprenden a Yu. Lo que sí ha sorprendido, y mucho, en la empresa de la ciudad de Batman es que Jenaro García estuviera ya tan maduro como para caer del árbol así de pronto. En Gotham City, sobre todo después de la inicial incredulidad en España, ya tenían preparado un segundo informe muy completo para rebatir a García y, desde Nueva York, reconocen que es la primera ocasión en que la empresa admite las acusaciones en un plazo tan corto de tiempo. Esto les ha valido para que, de repente, el mundo haya puesto sus ojos en ellos. ¿Héroes, piratas o justicieros? Está por ver, aunque es probable que las empresas con esqueletos en los balances ya hayan empezado a temer que Gowex se fije en ellos. A propósito, ¿qué fue lo que llevó a Gotham a hurgar en los entresijos de Gowex? Aseguran que sus señales de alarma se activaron a causa de unos márgenes incoherentes comparados con los líderes del sector – todos los ejemplos anteriores de wifi gratis habían sido, al parecer, generadores de pérdidas – y aún así los ingresos por empleado de Gowex eran superiores a los de Google. Además, según Gotham, la empresa con sede en el madrileño Paseo de La Castellana no ofrecía los datos básicos que cualquier operador hace públicos. Seguro que existen más parámetros que les activan el olfato, pero en la sorpresa está muchas veces el éxito y no van a desvelar algo que ponga en guardia a los “malos”. Por desgracia, los filtros habituales siguen teniendo fugas y, de vez en cuando, como mal endémico del capitalismo, seguiremos despertándonos con acciones que ya valían cero cuando los accionistas las compraron pensando que hacían el negocio de su vida – no olvidemos que otro mal endémico del capitalismo es la avaricia – y con tipos que, como Jenaro García, se creen más avispados que nadie. ¿Hasta cuando pensaba que podía seguir haciendo impunemente lo que, según su propia confesión, hacía? Otra burbuja que estalla, y no será la última. Con Batman o sin él.
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Escritora
ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora
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