Dudas razonables sobre Chávez y Correa
viernes 16 de mayo de 2008, 22:47h
Dos meses después de la muerte del guerrillero de las FARC “Raúl Reyes”, Ronald Kenneth Noble, secretario general de la Interpol, ha hecho público que ninguno de los ordenadores que se le incautaron está manipulado y que el contenido de éstos puede ser usado como prueba judicial. De esta forma, la policía internacional da un importante respaldo a Colombia, que asegura que en esos ordenadores están las pruebas que vinculan directamente a Chávez y al presidente de Ecuador, Rafael Correa, con el grupo terrorista. La noticia se ha hecho pública, además, dos días después de que finalizara la gira de Correa por Europa, que le llevó a Madrid, Bruselas y París, para “limpiar” la imagen de Ecuador y defenderse de las acusaciones de Colombia. Con este tema tensando las relaciones entre Colombia, Venezuela y Ecuador hasta límites insostenibles, los mandatarios de estos países se encontraron ayer en la capital peruana para la Cumbre entre la Unión Europea y la Comunidad Andina y el Caribe.
Incluso para los críticos más acérrimos de Chávez, resulta escalofriante asumir que un presidente electo de un país como Venezuela, tenga vínculos directos con grupos guerrilleros que tratan de interferir en la política de otro país, en este caso, Colombia. Muchos indicios apuntaban a ello, pero la prueba que, al parecer, arrojan estos ordenadores plantea inquietantes interrogantes sobre las futuras relaciones entre los tres países vecinos. Si finalmente queda totalmente demostrado, como todo apunta, que Chávez y Correa han estado colaborando con las FARC, supondría una seria intromisión en los asuntos internos de Colombia, de igual o mayor magnitud que la que cometió el ejército colombiano hace dos meses internándose en territorio Ecuatoriano, ya que ningún Estado o grupo de Estados tiene derecho de intervenir, directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos de cualquier otro y, además, con esta intromisión se está atentando contra la personalidad del Estado Colombiano, actuando en contra de su gobierno legítimo. Por ahora las consecuencias tienen un carácter más político que jurídico. Y no está claro qué tipo de medidas podría tomar Colombia, más allá de la denuncia ante la comunidad internacional o la ruptura de relaciones con sus vecinos. Sea como sea, ante la extrema gravedad de las acusaciones, tanto Chávez como Correa deben demostrar su inocencia con pruebas contundentes, deben ir más allá del hecho de menospreciar y desconocer la calidad del ente que ha dado el veredicto, como lo ha hecho Chávez, y del cuestionamiento de factores técnicos como la cadena de custodia, que ha sido la reacción ecuatoriana. Ambos mandatarios -de confirmarse, como parece, pruebas tan contundentes- son los únicos responsables. Pero, en modo alguno, son los únicos que tendrán que dar explicaciones. Hay cancillerías en América -y en Europa- que han tenido y tienen todavía concomitancias irresponsables con políticos de la catadura del caso. En este sentido –y por lo que hace al Gobierno español- el señor Moratinos debería ir preparando respuestas a las muchas preguntas que, más pronto que tarde, se le van a formular.