Venid hasta el borde, les dijo es una novela de la consagrada autora del Reino Unido Joanna Kavenna. El argumento de la obra entreteje la superación del desamor de una protagonista que narra su historia en primera persona, es pues una voz homodiegética. Tras el agotamiento de los sueños burgueses de una vida socialmente aceptada e idílica a ojos de la tradición y de lo que se supone que toda mujer desearía hacer con su existencia, la narradora choca con la realidad del abandono de su marido por el amor de otra mujer mucho más joven.
La infertilidad en una realidad artificial y urbanita contrasta con la riqueza y exuberancia de la naturaleza donde se refugiará nuestra protagonista para la superación de las penas de amor. Cassandra White, se constituye en la luz que ayudará a la narradora a superar su trance. Cassandra es también una mujer real a quien está dedicada la novela, pero en nuestra obra es una viuda y ruda granjera que pone un anuncio pidiendo voluntarios para colaborar en sus tierras. La introducción en la vida rural será el punto de partida de la novela que profundizará en el conocimiento del interior de las dos mujeres y las circunstancias que desembocaron en su presente novelesco. Esta introspección en comunicación con el entorno natural nos invita a conocernos a nosotros mismos.
En un ambiente inhóspito se asienta la cochambrosa granja inglesa que perteneció a la familia White durante siglos, las tierras están profundamente unidas a Cassandra que se desvive por extraer de ellas alguna verdura. Asistimos a la dureza del trabajo en el campo, a las crudezas climáticas y estructurales, circunstancias que dan fuerza al mensaje del conocimiento interior. Este camino se acentuará por el contraste con la vida pasada y cómoda de la protagonista, en su confortable casa equipada con todo tipo de electrodomésticos. La naturaleza aparece retratada como un territorio hostil para el ser humano inadaptado al tiempo que se constituye como una fuente inagotable de esencia de vida y remanso de paz perpetua.
Vida y podredumbre generan vida y más podredumbre en un ciclo imparable y natural que solo se interrumpe por la acción maquilladora de una civilización perturbadora que genera esterilidad, injusticia, desigualdad y una vida mecánica e insufrible para quienes se resignan. La novela introduce notas de conciencia política ante el derroche de los grandes ricos que compran fincas inmensas que ni siquiera pueden atender, mientras los propietarios de las pequeñas tierras se ven arrinconados por la inflación. La conciencia de uno mismo dará paso a la conciencia de clase y a la toma de decisiones en ambas dimensiones, la comunicación con la naturaleza, en silencio y en contacto con unas pautas de vida más austeras se concretarán en la toma de decisiones como la ocupación de una de estas grandes fincas. La solidaridad entre los vecinos propiciará la ilusión de un cambio social que, sin embargo, no terminará de enraizar mientras no cambien más pautas de base en los ciudadanos.
La voz narradora combina opiniones encontradas en la mente de la protagonista, manifestando su pensamiento interior y sus contradicciones, retratando la dificultad del proceso del conocimiento interior. De esta forma, la autora enriquece y da perspectiva al mensaje logrando plasmar un mosaico de voces que muestran diversos ángulos de la realidad. Prolifera además el uso de onomatopeyas y cambios de grafías que ilustran y dan fuerza al contenido retratado.