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Montebourg y Hamon, los socialistas ‘indignados’ que han provocado la dimisión del Gobierno francés

Daniel Villagrasa
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lunes 25 de agosto de 2014, 13:49h
Actualizado el: 26/08/2014 13:26h
Montebourg y Hamon, los socialistas ‘indignados’ que han provocado la dimisión del Gobierno francés
Montebourg y Hamon han criticado la austeridad, que dicen impuesta por Alemania. Por D.V.

Arnaud Montebourg y Benoit Hamon, los hasta ahora ministros de Economía y de Educación franceses han puesto en jaque al Gobierno francés, y han abierto una brecha de oposición a las políticas de austeridad hegemónicas. Tras las críticas que han vertido contra las políticas de Angela Merkel, el primer ministro Manuel Valls se ha visto obligado a presentar la dimisión del Gobierno en bloque.

Montebourg reclamó este fin de semana un cambio de dirección en la política económica francesa centrada en la reducción del déficit. Según el ministro de Economía francés, Alemania “ha impuesto a toda Europa la política de austeridad".

La andanada contra Alemania fue secundada por el ministro de Educación, Benoit Hamon, que declaró que "Alemania sirve a sus intereses personales, no a los de Europa".

Todo ello, mientras Angela Merkel preparaba la próxima cumbre europea en Santiago junto al presidente español, Mariano Rajoy.

Pero, ¿quiénes son estos dos ‘indignados’ que han puesto en jaque al Gobierno francés?

Arnaud Montebourg es un ministro atípico. Abogado de profesión, comenzó su carrera política como diputado de Saône-et-Loire. En 2008 alcanzó la presidencia del consejo general del departamento borgoñés.

Pero el verdadero salto lo dio cuando en 2010, cuando se presentó a las primarias del Partido Socialista francés, y armó un revuelo considerable con una campaña que estuvo centrada en las críticas e incluso los insultos hacia el sistema financiero, y los bancos, el acercamiento al pensamiento ‘indignado’ y antiglobalización, y un ideario basado en el neoproteccionismo y el ecologismo. El desarrollo de este pensamiento dio lugar a un ensayo publicado por Paidós en España: “¡Votad a la desglobalización!”

Su compañero de aventura, Benoit Hamon, no había dado hasta ahora tanto que hablar como Montebourg. Graduado en Historia en la Universidad de Brest, se afilió en su temprana juventud al Partido Socialista, y fundó, en 1993 el Movimiento de las Juventudes Socialistas. Estuvo considerado como uno de los hombres de la ex secretaria general de los socialistas franceses Martine Aubry.

Considerado uno de los ministros ‘de izquierdas’ de Valls, hasta ahora se había caracterizado por su discreción, al punto de que la prensa francesa lo había definido como el anti Montebourg. Sin embargo, este salto adelante le ha situado en primera línea de los puntales europeos contra la política de austeridad de Merkel, en un momento en el que urge definir una política económica para el continente tras las elecciones europeas.

De esta manera, el pulso que Montebourg y Hamon han lanzado al primer ministro Manuel Valls y al presidente francés François Hollande es de gran envergadura, porque les ha obligado a retratarse como los defensores de una austeridad férrea que criticaron cuando estaban en la oposición, y que les aupó hasta el Elíseo.

Ni Hollande, ni Valls están dispuestos a renunciar a su hoja de ruta de recortes para cumplir con el objetivo de reducción del déficit, que contempla una reducción de 50.000 millones de euros de gasto entre 2015 y 2017.

Este domingo, se traslucía el enorme enfado de Manuel Valls con sus ministros díscolos, y se decía que el presidente consideraba que Monteburgo había “traspasado una línea roja”.

Todo ello hace pensar que mañana se presentará un nuevo Ejecutivo más acorde con los objetivos del presidente Hollande de austeridad y reducción del déficit.

Pero las consecuencias de la austeridad se han dejado sentir en la falta de estímulo en la economía gala, que no creció durante los seis primeros meses del año, con un desempleo que ya salta por encima del 10%. Durante la crisis de deuda, numerosos analistas señalaron que, por encima de España o Italia, Francia era la verdadera bomba económica que iba a estallar de un momento a otro.

No parece que el Gobierno de Valls atraviese su mejor momento, y según las últimas encuestas apenas tiene el apoyo del 35% de la población gala, mientras que el 80% está convencido de que sus políticas no son útiles para salir de la crisis.

Este descontento se hizo evidente en las últimas elecciones europeas, cuando el Frente Nacional de Marine LePen se hizo con el 26% de los votos, frente al 20,6% de la UMP y el 13,8% del Partido Socialista.

Con estos mimbres, si Valls decide formar un Gobierno favorable a la contención del déficit y contrario a los estímulos económicos, al gusto de Angela Merkel, la senda estaría libre para que partidos como el Frente Nacional se hiciera con el poder en Francia, desafiando la propia Unión Europea tal y como se conoce hasta ahora.

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