La exposición reúne 50 obras de entre los años 70 del siglo XIX hasta la I Guerra Mundial.
Durante el reinado de la reina Victoria, Reino Unido se convirtió en la primera potencia mundial ayudada por la estabilidad política y el colonialismo. Fue en esta época, conocida como la era victoriana, cuando el arte británico asistió al florecimiento de la Hermandad de los prerrafaelitas y de la pintura victoriana, a la que el Museo Thyssen dedica una exposición hasta el 12 de octubre.
A través de 50 pinturas, que forman parte de la colección Pérez-Simón, fechadas entre los años setenta del siglo XIX y la I Guerra Mundial, la muestra propone un recorrido testimonial por la obra de los fundadores del Prerrafaelismo – Millais y Rossetti – para continuar con otros nombres destacados de la época como Poynter, Strudwick, Arthur Hughs, Waterhouse o Godward.
A ellos se suma en un apartado destacado Alma-Tadema, pintor neerlandés nacionalizado británico en 1873, cuyo lienzo Las rosas delHeliogábalo es una de las piezas más destacadas de cuantas han sido reunidas por su acabado preciosista y el mérito del artista al representar con verismo materiales, como los mármoles, o texturas, como la seda, el terciopelo de las rosas o el plumaje de un abanico. El visitante con buen olfato creerá oler las rosas del cuadro en un sutil, acertado y desconcertante guiño del museo.
La amable y relajada cotidianidad de la época victoriana se refleja en los temas elegidos por los pintores; escenas despreocupadas en las que predomina un halo melancólico, ensoñador y onírico con la figura femenina como protagonista, en un intento por explorar la belleza formal a través de su actitud y desnudo. No hay que olvidar tampoco el influjo del orientalismo, también presente en las representaciones de estos pintores victorianos que, como los románticos, se dejaron imbuir por los colores, las luces y las costumbres exóticas.
A partir del prerrafaelismo, que propuso recuperar la delicadeza de la factura pictórica de Rafael sumada al uso de colores refinados, los pintores británicos continuaron expresando un sentimentalismo de cierta connotación frívola en escenas en las que no faltaban citas a la Antigüedad, que conocieron, y por la que se interesaron, a partir de viajes a los países que un día fueron cuna de la civilización.
Un rápido vistazo al retrato y al simbolismo dan por concluido el recorrido de una exposición que rescata el legado de una corriente pictórica que fue acusada por la pintura moderna de académica y tradicional y, por ende, denostada durante largo tiempo.
Información sobre la exposición:
Lugar: Museo Thyssen.
Fechas: del 25 de junio al 12 de octubre.
Horario: de martes a sábados de 10:00 a 22:00 hora (hasta el 14 de septiembre); de 10:00 a 19:00 hasta el 12 de octubre.
Entrada: 9 euros.