La caja de Pandora del PP
domingo 18 de mayo de 2008, 22:07h
Nos anunciaron un debate ideológico pero lo único que falta en la guerra de declaraciones que enfrenta a los líderes populares son precisamente las ideas. O llega pronto el congreso extraordinario del Partido Popular, o esa suerte de “riña a garrotazos” de todos contra todos en la que cada vez más miembros del partido se ven inmersos dejará al PP sin candidatos sobre los que los compromisarios se puedan pronunciar. Ahora que tanto se habla de “ciclos” en todos los ámbitos de la vida, es evidente que tal palabra tiene un especial valor en política. Efectivamente, alguien que desarrolla durante años una actividad política sabe de antemano que tal actividad tiene una fecha de caducidad. El poder desgasta, y en esa carrera de relevos que es el servicio público a la ciudadanía, los que ya llevan tiempo corriendo han de cederle el testigo a otros más frescos y no tan “quemados”.
Rajoy ha perdido ya dos elecciones generales. Ello ha hecho que el PSOE gobernase cuatro años, y se dispone a gobernar otros cuatro. Justo o no, el hecho es que Mariano Rajoy posibilitó dos gobiernos socialistas, en tanto en cuanto no fue capaz de producir un corrimiento suficiente del voto de centro hacia su persona y propuestas. Por muchos votos y escaños que el PP haya ganado en las últimas elecciones, lo único que vale es que ha habido otro partido, el PSOE, que ha obtenido aún más y, por tanto, es justo vencedor de la contienda electoral. Ante ello, en estos días, se cuestiona su capacidad por transmitir ilusión y confianza a los suyos; tan es así, que pocos recuerdan una situación de caos semejante en la derecha española, al menos en los últimos tiempos. El nerviosismo cunde en las filas populares. Más que un debate entre “duros” y “blandos”, como dicen algunos -sin explicar, por cierto, qué entienden por tal-, lo que hay son disputas personalistas cuajadas de un sinsentido colosal. El verdadero debate que a todos -y no sólo a los populares- se nos plantea no aparece de forma explícita en la discusión: mantener o variar la postura firme frente al objetivo de confederalización del país que plantean los nacionalistas y al que demasiados políticos próximos a Zapatero no hacen ascos. Por ahora, lo único que vemos en el PP son enfrentamientos por el poder sin banderas ideológicas claras. En esa carrera por el poder popular, de momento, el único que se ha postulado para seguir al frente del partido ha sido Rajoy. El tiempo que lleva dentro hace que muchos de sus fieles estén bien colocados y hace falta mucho valor para enfrentarse a quien controla al aparato. Éste es realmente el quid de la cuestión, más que un verdadero debate ideológico, por ahora, inexistente. Otra cosa es el liderazgo del partido. Y esa, de momento, es la gran incógnita.