No es toda la verdad. El gran acierto de la estrategia de Isidoro Álvarez en El Corte Inglés fue el interclasismo...
No es toda la verdad. El gran acierto de la estrategia de Isidoro Álvarez en El Corte Inglés fue el interclasismo. Todas las clases sociales compran en El Corte Inglés y eso es así en España entera. Desde el trabajador manual más humilde a la esposa del banquero, pasando, claro, por la aristocracia y la clase media, todos acuden a El Corte Inglés a adquirir lo que desean. En el gran edificio de Raimundo Fernández Villaverde, por ejemplo, ocupan casi una planta las firmas nacionales e internacionales de máximo nivel. Esas firmas, con tiendas en la calle de Serrano, se concentran allí, en El Corte Inglés, en unos centenares de esplendorosos metros cuadrados, desde Hermès a Vuitton. A la vez, y a poca distancia, están las ofertas, las rebajas o los descuentos que atraen de forma permanente a aquellos trabajadores de ingresos reducidos.
Tal vez lo primero que hizo El Corte Inglés fue conquistar a las clases medias. Ahora eso está ampliamente superado. El Corte Inglés se ha convertido en la firma nacional más famosa de España porque a él acuden todas las clases sociales.
El Corte Inglés del grande y ejemplar Isidoro Álvarez, tristemente desaparecido, ha dado trabajo a casi 100.000 personas. Y lo más importante: ha educado a sus directivos y empleados para que otorguen un trato deferente a todos los clientes, tanto al más pobre como al más rico. Un día, almorzando con Isidoro Álvarez en la Fundación Areces, le recordé la frase de Benavente cuando alguien presumió ante él diciendo: “Yo trato a las duquesas como a floristas”. “Pues yo -replicó el autor de Los intereses creados- trato a las floristas como a duquesas”. Isidoro se sonrió y dijo sin alzar la voz: “Esa es la fórmula de El Corte Inglés”.
A Dimas Gimeno, a Manolo Pizarro, a Juan Hermoso, al equipo de Isidoro Álvarez, les corresponde consolidar la gran obra realizada y, además, integrarse cuanto antes en el mundo de internet.