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SEPARACIÓN DE PODERES

Murphy nunca descansa

jueves 02 de octubre de 2014, 20:05h
Actualizado el: 10/02/2014 20:22h

“A mi anónimo amigo, que esta semana ha conseguido su sueño, que, en realidad, era el de todos. Y a El Monje por contar como nadie sus virtudes

El siempre eficaz Lorenzo Silva en su última novela, en la que asciende a subteniente al brigada Bevilacqua, escribe, con total acierto, que Murphy no descansa. Jamás se toma vacaciones el autor de la famosa ley según la cual la tostada cae siempre del lado de la mantequilla.

Era un cenizo el tal Murphy, pero hay razones para el pesimismo, que se acrecientan tras la lectura de libros (espléndidos) como el del hindú Rohinton Mistry que, con la mayor ironía de que es capaz, titula “Un perfecto equilibrio”. En boca del humildísimo Ishvar poner estas palabras: “Antes de que haya casas o negocios para gente como nosotros, los políticos tienen que volverse honrados. Un palo torcido puede enderezarse, pero el gobierno no”.

Las cosas deberían ser de otra manera, pero quiénes habrían de dar ejemplo hacen bien poco para que sean de otra manera.

Algunos tienen, sencillamente, mala suerte con sus proyectos estelares que terminan por estrellarles. Un ambicioso plan de bicicletas eléctricas (interesante contradicción, ejemplo paradigmático de la cultura del esfuerzo sin esfuerzo) se vio primero boicoteado por un problema informático para luego ir poco a poco desapareciendo camino del taller o de Bulgaria. La implantación del último grito en parquímetros con incorporación de tecnología punta nigeriana fue tomada como una afrenta pues su única razón de ser era fastidiar lo más posible a los pacíficos ciudadanos, que no terminan (a pesar de los ocho años de zapaterismo) de acostumbrarse a las ocurrencias pagadas a precio de oro.

A otros les amargan la vejez, por más felices que se las prometieran en retiros pirenaicos. Mientras enseñaban a sus nietos a jugar al parchís en catalán la ingrata prensa empieza a vocear informes policiales y de la Agencia Tributaria en los que se asegura que se lo llevó crudo mientras exigía más competencias para hacer más y más obras al servicio de… la familia y uno más. El trincador, trincado, no se abochorna sino que da una lección vergonzante de derecho sucesorio foral. Tartamudeos del alma impura, devaneos del espíritu contaminado, vacilaciones serviles, discursos ideologizados en provecho propio y, mucho, mucho de interés particular, nos escandalizan y nos aceleran el descreimiento.

A otros, en fin, les descubren con las manos en el pan y tienen rápidamente que quitarse de en medio. Ya se sabe que en política cuando hay un hueco enseguida se cubre. No hay tiempos vacíos y sí mucho voluntario para hacerse con el puesto. La política española acerca al abismo a muchos de sus actores, les empuja al precipicio para eliminar versos sueltos al amanecer. No hay espacio para la discrepancia, como tampoco lo hay para quiénes desde su cósmica soberbia se erigen en legisladores que arrasan lo que se encuentran en el camino, programa incluido, para presentarse impúdicamente como listillos oficiales.

La verdad es que no tenemos mucha suerte y que cada vez estamos más lejos de lo que deseamos y, además, nos han prometido. Murphy no solamente no descansa sino que casi siempre triunfa.

Enrique Arnaldo

Catedrático y Abogado

ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial

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