Estamos ya tan acostumbrados a la corrupción que ni pestañeamos mientras asistimos a la enésima detención de altos cargos. Esta semana le ha tocado (de momento, que estamos a lunes), a un total de 51 personas entre las que figuran alcaldes y el presidente de una diputación con Francisco Granados, ex número dos de Esperanza Aguirre, a la cabeza. Aunque lo de Granados viene de lejos desde que se supo que tenía (otro) una cuenta millonaria en Suiza.
No tan lejos, ni siquiera a Andorra, tuvieron que acudir la pasada semana efectivos policiales para registrar la casa de Oleguer Pujol en busca de dinero escondido y de todo aquello que pudiera incriminarle, pero por lo visto el hijo pequeño de Jordi Pujol se las sabe todas. Tanto él como su socio, vaciaban semanalmente los archivos de sus ordenadores y pasaban la información a la “nube”, a la que podían acceder con el teléfono móvil y, cómo no, borrar lo que quisieran en caso de peligro. Eso mismo fue lo que intentó Oleguer durante el registro por lo que fue detenido para evitar la destrucción de dicha información a la que la Policía logró acceder.
Hasta cinco jueces investigan los negocios sospechosos de este clan: dos de Barcelona, dos de la Audiencia Nacional y uno de Liechtenstein.
Mientras tanto, Blesa ha presentado este lunes a la Audiencia Nacional una relación de sus bienes inmuebles ante la imposibilidad de hacer frente a la fianza de 16 millones de euros impuesta. Rodrigo Rató zanjó el asunto de su fianza de 3 millones de euros con un aval bancario hace unos días.
Y Ángel Acebes, imputado también hace unos días por autorizar la compra de acciones de Libertad Digital con cargo presuntamente a la 'caja B' de dinero negro de la formación, tendrá que declarar este martes.
Hasta Isabel Pantoja está a punto de entrar en la cárcel si el juez no cambia de opinión (ha pedido pagar a plazos el millón y medio de fianza que le impuso).
Son tantos los casos, tantas las investigaciones abiertas, los imputados, los delitos de unos y otros que estamos como atontados intentado digerir la dimensión de semejante choteo nacional mientras el ébola, la no consulta catalana y los vaivenes de la economía aderezan nuestro día a día.
Y no pasa nada. Bueno, sí, que las negociaciones PP-PSOE sobre el pacto anticorrupción no avanzan. Tanto es así, que este mismo lunes Jesús Posada ha llamado al orden a los dos partidos para que se siente a negociar. Pero va a ser difícil sacarles del “y tú más” con la que está cayendo.
Y es precisamente ese “y tú más" pero sigo llevándomelo crudo lo que ha hastiado hasta la náusea al ciudadano. En el horizonte asoman ya las elecciones autonómicas y municipales de 2015 y el juego de las sillas se pone en marcha. Porque en el fondo eso es lo único que preocupa a partidos y a políticos, que los escándalos no roben demasiados votos para seguir conservando sus parcelas de poder y ahí es donde se produce la desconexión con el electorado. ¿Serán capaces de emprender los cambios que la sociedad exige o se llevarán las manos a la cabeza aireando trapos sucios del contrario para, en definitiva, no cambiar nada y seguir haciendo y deshaciendo a su antojo? Se admiten apuestas…