Y DIGO YO
¿Corrupción o Podemos?
Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 30 de octubre de 2014, 20:44h
Se dicen muchas cosas sobre Podemos. Que es una formación radical, oportunista, que improvisa, que solo defiende lo que la gente quiere oír, que no es viable políticamente, que es despótica por la forma en la que se ha llegado a que haya un único secretario general, que es cesarista, que bebe del chavismo, que es la vuelta del marxismo, que se está convirtiendo en el voto de castigo más allá del experimento de las europeas…
Unos estarán de acuerdo, otro ni lo más mínimo. Lo que cada día parece más incuestionable es que en las próximas elecciones generales –lo de las municipales no parece muy claro– pueden ser algo más que decisivos. Así lo apuntan algunas informaciones que harían un especial hincapié en el rápido auge que está consiguiendo la formación de Pablo Iglesias gracias a, entre otras cosas, las tortas que se están dando los dos principales partidos a cuenta de las tramas de corrupción.
Lo ha dicho muy claramente Esperanza Aguirre, con todos los casos que están saliendo, se le está facilitando y dando “todo hecho a Podemos”. Lo que no explica la dirigente popular es que la corrupción es una parte importante del éxito de este nuevo partido, pero también los recortes, el paro, las pensiones, la educación o la sanidad.
Y digo yo: ¿Da mucho miedo que Podemos se convierta en la segunda fuerza más votada? ¿Cuánto terror provoca que sea, incluso, la primera en intención de voto directo?
Lo que parece claro es que o el PP hace muy bien los deberes y nos saca de esta crisis económica con holgura –a la vez que reduce de forma espectacular la cifra de parados– o no consigue la mayoría absoluta que necesita si quiere repetir en tareas al frente del país. Igualmente, o el PSOE reacciona y consigue generar ilusión entre un electorado de izquierdas que todavía sigue desencantado o Podemos le roba más de la mitad de su electorado poniendo en serio riesgo la continuidad de una estructura con aspiraciones de Gobierno.
Ya está dicho, el PP se obsesionó con la economía –hasta cierto punto lógico por la que estaba cayendo–, pero se olvidó de hacer política y en el PSOE de la renovación y las caras nuevas apuntan que la todavía larga sombra de antiguos dirigentes mantiene al partido en el oficialismo menos carismático.
Y vuelvo a preguntarme: ¿Si soy de derechas y no me fío del PP qué hago? ¿Y si soy de izquierdas y veo que el PSOE sigue igual que en las últimas generales qué hago? ¿Son UPyD, con o sin Ciudadanos, las formaciones nacionalistas o, sobre todo, Podemos las alternativas?
Lo último es que Pedro Sánchez ha felicitado a Pablo Iglesias por su mayoría conseguida para organizar Podemos a su manera. Al parecer, Iglesias hizo lo propio en julio cuando el primero consiguió la secretaría general del PSOE, aunque entonces, Sánchez no le contestó. Ahora se intercambian mensajes. ¿Estarán viendo ahora en la calle Ferraz con mejores ojos los criticados populismos?
Al final, y por mucho que nos pese, lo que nos queda es elegir entre los partidos de la corrupción o Podemos, es decir, decantarse entre los de siempre o el desastre. Habrá quien esté calculando ya cuánto nos va a costar el desastre.
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Periodista
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
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