De las sospechas a las certezas
Lucía Nieto
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lnietoelimparciales/7/1/7/19
martes 20 de mayo de 2008, 20:55h
Este guión no se empieza a escribir el 1 de marzo, día en que se da la baja de Raúl Reyes, el golpe más certero y trascendental de las Fuerzas Armadas de Colombia a la estructura militar de las FARC, en 40 años de confrontación con el Estado. Esta historia de vecinos indeseables y amistades peligrosas se empieza a conocer ese día, sirve este evento de cruel alfombra roja para el inicio del desfile de protagonistas y actores secundarios, que asisten sorprendidos al estreno de una serie de terror, llena de complicidades mafiosas, atrocidades, violaciones mutuas de soberanías, fronteras porosas en doble sentido, tráfico de armas, negocios sucios, por mencionar algunos de los ingredientes más atractivos del guión. Esta película tiene bastante historia y viene siendo grabada desde hace muchos años ante la impávida mirada de la comunidad internacional que ahora viene a sorprenderse y a ser sorprendida.
Los últimos eventos que se han hecho públicos van marcando, de crisis en crisis, con una periodicidad bimensual o trimestral, coincidente, por azar, con cumbres internacionales latinoamericanas que les sirven de caja de resonancia, los capítulos que, según señala el guión, parecen estar signados por el devenir de las sospechas a las evidencias y las comprobaciones, que van exigiendo un comportamiento recio de los actores comprometidos. De los protagonistas del bando contrario a Colombia -Venezuela y Ecuador-, que han de abandonar las complicidades terroristas, alejarse de los señalamientos descorteses, de los reproches y los insultos, de la mala prensa y de la publicidad maligna. De los espectadores -léase Comunidad Internacional, Países Amigos, OEA, ONU, Consejo de Seguridad, Francia, España, Suiza, etc.- quienes están llamados a actuar, de manera seria y contundente, en consecuencia con las evidencias. Y del actor principal por excelencia, el Gobierno colombiano, que ha de dejar su interés por acomodarse en el tablero internacional con la única estrategia de serle útil al gobierno americano, desconociendo el valor y la necesidad de un posicionamiento formal en el ámbito internacional, y su manera de actuar a nivel interno que pensando en beneficios nimios filtra información, logrando únicamente generar ruido en los medios de información, exacerbación en los ciudadanos y altos niveles de popularidad para el Presidente, que no para su gobierno.
Lo dicho, la cuestión ya no es de formas, la cuestión es de fondo. Esta incautación y certificación por parte de un tercero -la INTERPOL-, de la información contenida en el sistema de comunicaciones con el cual Reyes administraba la organización guerrillera y cumplía con su misión de consolidar alianzas y apoyos extranjeros para el accionar guerrillero, es de inocultable trascendencia. Es difícil esbozar siquiera el siguiente capítulo, que no deja de inquietar ya que la gravedad de lo que viene es inocultable, porque se ha de trascender de lo político a lo judicial, y si esta información es útil de alguna manera a nivel internacional y sirve para iniciar acciones encaminadas a probar o desmentir esas relaciones, confiemos en que nos lleve por esta segunda opción, porque de lo contrario estaremos ante la compleja situación de decidir que hacer con países que, violando la soberanía de Colombia, intervienen en sus asuntos internos con el agravante de estar apoyando el terrorismo, enfrentando así América Latina al manejo de fuertes choques entre naciones históricamente hermanas.
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Investigadora de la Fundación Ortega y Gasset
Lucía Nieto es investigadora de la Fundación Ortega y Gasset.
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