Primer libro académico dedicado a la sensualidad de principios de siglo.
Maite Zubiaurre, catedrática de literatura en la Universidad de California, publica Culturas del erotismo de España 1898-1939 (Cátedra), el primer libro académico en castellano dedicado al estudio de la sensualidad irreverente y procaz del primer tercio del siglo XX, ya que la autora lo publicó en inglés hace dos años.
El hallazgo fortuito de un álbum de la época titulado Fotos de la familia real, que incluía fotos subidas de tono ocultas entre instantáneas de los reyes, llevó a esta profesora radicada en Estados Unidos desde hace años a investigar más sobre las formas de expresión del erotismo de principios de siglo topándose con un vacío documental que se vio agravado por la “desatención” prestada por la Biblioteca Nacional a la patrimonio erótico español, “algo que no ocurre en Francia o Reino Unido”, ha dicho Zubiaurre esta semana durante la presentación del libro en Madrid.
La “otra” España “moderna, burbujeante y dinámica” de aquel periodo, que difiere de otra España “sombría y cariacontecida”, ha sido el objeto de atención de esta experta, que propone otro tipo de división de un país que gusta tanto de bandos: “Está la España ‘visible’ y dominada por la alta cultura, y la España ‘fantasmal’ propia de la cultura de masas y en la que se enmarca la producción erótica”.
La “riqueza de materiales” conservados, y que ha ido reuniendo en una colección, ha llevado a Zubiaurre a poner en marcha una suerte de museo del erotismo español en la página web http://sicalipsis.humnet.ucla.edu.
Sicalipsis: Según el Diccionario de María Moliner, la palabra fue creada para anunciar una obra pornográfica pensando en las griegas ‘sykon’, vulva, y ‘aleiptikós’, excitante.
Explica la autora en las primeras páginas del volumen que el erotismo desinhibido encontró cabida en España en la literatura, las revistas picantes, las postales eróticas, el cine y los espectáculos de transformismo.
“El erotismo visual de entonces se organizó en dos categorías: una limitada a un público relativamente restringido, y otra dirigida al gran público”, explica Zubiaurre, quien añade que la filmografía pornográfica de factura nacional era “muy escasa” y, si acaso, dirigida a un público “selecto” como la aristocracia.
“La cultura popular de entonces demostró una apertura a lo foráneo que no tuvo la alta cultura, lo que hoy es percibido como un síntoma de modernidad”, explica la autora al tiempo que matiza que su interés se ha centrado en tratar de encontrar “la cara erótica y desfachatada a la Edad de Plata española”.
El erotismo, dice esta experta, “no entiende de clase social, aunque sí tiene sus jerarquías, ya que lo hay perverso, pero también ñoño, acanallado y grosero”, como puede comprobarse en las 314 ilustraciones que ha publicado en el libro.
Con Culturas del erotismo en España, la autora se ha propuesto dos objetivos, que detalla en el apartado de conclusiones del libro: “Contribuir a rescatar ese tesoro perdido y erótico que la España del primer tercio del siglo XX bautizó con el terminacho -bromista, procaz e inventado- de ‘sicalipsis’, y modificar o ‘dinamitar’ esa imagen que todavía se tiene de la España de la llamada Edad de Plata, una España sombría y reconcentrada, la España ‘negra’”, a la que contrapone el “alegre desenfado de la España ‘verde’”, que se vio censurada por influjo de la Iglesia y las dictaduras de Primo de Rivera y Franco: “El aparato censor reprimió severamente la producción y el consumo cinematográfico”.