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Y AHORA, A NEGOCIAR DESDE LA LEY

martes 11 de noviembre de 2014, 10:39h
No ver nada, no oír nada, no decir nada. La política arriólica de los tres monos de Nikko...

No ver nada, no oír nada, no decir nada. La política arriólica de los tres monos de Nikko ha engendrado en parte considerable los lodos en que ahora nos debatimos. Ni el tiempo lo arregla todo ni es cierto el “aquí no pasa nada”. El presidente del Gobierno tiene la obligación política de dejar a un lado la pasividad, abriendo una negociación con Duran Lleida, con Oriol Junqueras y con la marioneta del líder de ERC, Arturo Mas. Una negociación desde la ley, sin concesiones que fragilicen el espíritu o la letra del articulado constitucional.

El 9-N ha sido una farsa, una pantomima, una patochada, una maniobra claramente antidemocrática. El 10-N, y semanas sucesivas, debe ser negociación seria y de fondo para encauzar no solo la crisis catalana sino también el divorcio de las nuevas generaciones con el sistema. Todo ello pasa por la reforma de la Constitución, asunto que no se puede dejar al espíritu de debilidad y de concesiones de Pedro Arriola. No se trata de actualizar nuestra Carta Magna para hacer más frágil el Estado, sino para robustecer la unidad de España, llegando a fórmulas razonables para Cataluña que subrayen su identidad histórica y resuelvan su situación fiscal.

El 9-N ha pasado con un alto ridículo para Oriol Junqueras y su escudero Arturo Mas, pero también con una considerable erosión de la imagen de España ante el mundo. El 10-N exige abordar los problemas de fondo y dar cauce a la reforma de la Constitución que las nuevas generaciones exigen.