Cuando acudía a la Universidad de Carolina del Norte, donde cursó sus estudios de Periodismo,
Sallie L. Krawcheck quizás soñara en escribir historias que dieran voz a los más desfavorecidos, a las víctimas de las injusticias civiles, económicas y políticas y en desbancar a los poderes fácticos. Décadas después, esa carrera periodística quedó en nada, no así los sueños de justicia social.
Nacida en 1964 en Nueva Orleans, Krawcheck se ha convertido en los últimos años en la
'Juana de Arco de Wall Street'. Pero, antes de eso, echemos la vista atrás. A comienzos de la década de los años 90, esta decidida y brillante estudiante se traslada a Nueva York para, después de sacarse un MBA por Columbia, entrar a formar parte del banco de inversión
Donald Lufkin & Jenrette.
En un universo copado por hombres y en el que la testosterona es la droga del día a día, Krawcheck logró hacerse un nombre y, lo más importente, una prestigiosa reputación como analista que le llevó a pasar por la firma
Sanford C. Bernstein antes de incorporarse a
Citygroup en 2009 y, posteriormente, a
Bank of America en 2009.
Para Krawcheck, casada con el también financiero Gary Appel y madre de dos hijos de 20 y 17 años, el cielo era el límite y había logrado poner una pica en Flandes: llegar a lo más alto en un mundo en el que los hombres monopolizan el 90 por ciento de los cargos directivos. Hasta la revista Forbes llegó a situarla como la
séptima mujer más poderosa del mundo en 2005.
Sin embargo, no era todo perfecto. En plena crisis financiera mundial, Krawcheck decidió plantar cara a su propia firma y proponer que Bank of America-Merrill Lynch indemnizara a sus clientes que hubieran sido víctima de instrumentos financieros defectuosos o poco claros. El despido en 2011 por parte del pope del banco,
Brian Moynihan fue tan sonado como fulminante. Eso sí, bien remunerado, pues se llevó una indemnización de 6 millones de dólares.
Tocaba levantarse y renovarse, pero a su manera. En 2013 se hizo con la asociación
Ellevate y creó, en asociación con Pax World Management, el
Pax Ellevate Global Women´s Index Fund (PXWEX), un fondo de inversión cuyas empresas, entre las que se cuentan PepsiCo, Procter & Gamble, Avon o Xerox, tienen de media un
31 por ciento de mujeres en sus consejos y un
24 por ciento en plantilla, ambos porcentajes muy superiores a la media mundial.
Ahora Krawcheck es uno de los grandes referentes de la nueva forma de hacer negocios y capear la economía. No sólo se ha erigido como
icono de la lucha de las mujeres por hacerse con un huevo entre los consejos de administración de todo el mundo, sino que también es un fenómeno en las redes y en los medios de comunicación: cuenta con 10.000 seguidores en Twitter, otros 40.000 en Linkedin, escribe para Reuters y Huffington Post y acude regularmente a las tertulias económicas de la CNBC.