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Rajoy se pone las pilas

domingo 23 de noviembre de 2014, 08:41h

Le ha costado mucho, pero ya hasta el propio Rajoy es consciente que el PP puede darse un batacazo histórico en las próximas contiendas electorales. El presidente del Gobierno se ha centrado, desde que llegó a La Moncloa, ahora hace tres años, en trabajar en la recuperación económica de España, sin duda el mayor reto que tenía. Y nadie puede discutirle el éxito en este aspecto.

Pero ha descuidado de forma alarmante otras cuestiones no menos trascendentales políticamente: el escándalo social por la corrupción de algunos políticos, que han intoxicado a todos los dirigentes, y el desafío secesionista catalán. En cuanto a la corrupción, se ha limitado a mirar para otro lado, pese a que muchos políticos del PP se han visto involucrados en los escándalos, han sido imputados y, algunos, nada menos que un ex ministro, se encuentran encarcelados. El famoso “Y tú más” con el que se defiende cuando el PSOE le recrimina, pese a ser verdad, es insuficiente. No basta con demostrar que el PSOE arrastra los casos más repugnantes, como los ERE en Andalucía, incluso que hay más socialistas implicados. El presidente del Gobierno tiene que actuar con más contundencia y, sobre todo, tomar medidas para evitar que se sigan produciendo.

Y en el caso del desafío secesionista está todo dicho. Se ha limitado a esperar que se resolviera por sí mismo. Su ceguera ha sido proverbial. Todos sabían que Artur Mas y compañía iban a llegar hasta el final. Y él, con una ingenuidad desconcertante, siempre creyó que los dirigentes de la Generalidad se iban a echar atrás. Le engañaron reiteradamente. Y, al final, el desafío se consumó y le estalló en la cara.

Y tampoco hay que olvidar otro error de bulto al incumplir una de sus más esperadas promesas electorales: reformar a fondo la monstruosa ley del aborto de Zapatero. Pues, entre otras cosas, el PP en la Oposición interpuso un recurso ante el Tribunal Constitucional. Y, al final, se ha arrugado por los consejos de sus mediocres asesores, ha provocado una crisis de Gobierno, con la dimisión de Gallardón, al que le había encargado la reforma y, según los expertos, el PP podría perder un buen puñado de votos de los muchos defensores de la vida que tradicionalmente han votado al partido del Gobierno.

Ante este panorama, Rajoy visitará el próximo fin de semana Cataluña para intentar “explicarse mejor”, como él mismo ha reconocido; el martes responderá en el Senado a la pregunta de CiU sobre su “propuesta para Cataluña tras la oposición judicial adoptada por el Gobierno”, y el jueves expondrá en el Congreso de los Diputados los dos proyectos de ley que “recojan medidas de regeneración contra la corrupción y el control financiero de los partidos”. Solo le falta reformar la ley del aborto. Y, según ha sabido El Imparcial, “ya hay una presión notable en las filas del Gobierno y del partido para que emprenda dicha reforma cuanto antes”.

Y ahora que ya se ha puesto en marcha para corregir sus errores, más vale tarde que nunca, es de esperar que sus declaraciones y medidas sean creíbles y eficaces. Porque ya no basta con poner unos parchecitos en la herida; se trata, de frenar con contundencia el desafío secesionista, tomar medidas reales contra la corrupción, arrinconar a los asesores áulicos y reformar a fondo la ley del aborto de Zapatero. Y cruzar los dedos. El futuro del PP y, sobre todo de España, están en juego.
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