TRIBUNA
Corrupción, errores y sólo leyes
Alberto Pérez Castellanos
jueves 27 de noviembre de 2014, 20:11h
Aunque muchos estemos lejos de ser expertos en leyes, en materia judicial y penal, en chapuzas económicas y demás tropelías a las que estamos demasiado acostumbrados; conocemos de sobra lo que está bien y lo que no. No es tan difícil comprender que no es lo mismo robar que no hacerlo, pero sigo sin comprender cómo hay quiénes defienden a cargos públicos que deberían estar a toda prueba de dudas, aunque lo único que hayan hecho es convivir con el delito, hacerse los locos o negar lo evidente.
Es muy probable que Ana Mato no haya cometido ninguna irregularidad pero su negativa a reconocer lo evidente ha rozado lo esperpéntico. La ya exministra ha acabado por sucumbir, pero sólo cuando sus errores podían arrastrar a otros, que han decidido el final de su etapa política para que no les suponga un problema. Hasta que ha llegado este momento, Mato ha ocupado un cargo durante tres años. Tres años en los que estar pendiente de defenderse de acusaciones o de una posible imputación ha podido mermar su capacidad para desempeñarlo.
Ella es el ejemplo más de un error que cometen quienes primero la defendían y, ahora, la defenestran. Esos mismos personajes que piden disculpas por confiar una y otra vez en quien no debían.
Para rematar los fallos que cometen a cada paso que dan, la guinda del pastel es un nuevo paquete de medidas y leyes que es torpe, tardío y propagandístico. Rajoy tiene en sus manos desde hace tiempo la posibilidad de reformar el funcionamiento de su partido, pero no lo ha hecho; que ahora lo pretenda hacer con legislación para todos es un absurdo, una tirita que sólo tapa un roce cuando hay una herida abierta. La brecha hace que otros vendan que la imagen de un buen número de políticos, cargos públicos, empresarios, sindicalistas, etc.; es la de un país completo, y no es así.
Mientras millones de españoles reclaman medidas contundentes que pongan freno a los que quieren aprovecharse de su situación para lucrarse, aquellos que conviven, defienden y esconden a los corruptos predican con palabrería, con el “y tú más”, y sin dar la cara. No se dan cuenta de que dotar de más leyes a todo no sirve de nada. Todos aquellos acusados, encarcelados e imputados ya se las han saltado. Sumar más decretos, códigos y demás, poco valor tendrá si sólo sirve para los que seguimos siendo honrados y se los saltan los de siempre.