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FORMA PARTE DE UNA EXPOSICIÓN DEDICADA AL RETRATO EN LAS COLECCIONES REALES

El retrato de la Familia Real encargado a Antonio López hace 20 años

Elena Viñas
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elenavinaselimparciales/11/5/11/23
miércoles 03 de diciembre de 2014, 13:49h
Actualizado el: 14/12/2014 08:55h
El Palacio Real lo expone hasta el 19 de abril junto a otras obras de la misma temática creadas por Ribera, Velázquez, Mengs o Goya.
El retrato de la Familia Real encargado a Antonio López hace 20 años

Patrimonio Nacional ha presentado este miércoles el retrato de la Familia Real que le fue encargado a Antonio López hace 20 años. El cuadro forma parte de una exposición organizada por Patrimonio en la que analiza la evolución de este género típicamente español a través de obras de Rubens, Velázquez o Goya, entre otros artistas.

Según el presidente de Patrimonio Nacional, José Rodríguez-Spiteri Palazuelo, la espera del cuadro de la familia de Don Juan Carlos ha sido “relativamente larga” viéndose mitigada en el último año y medio por la presencia física del artista en dependencias del Palacio Real, donde se le asignó un estudio provisional.

El pintor ha trabajado pacientemente en un lienzo que ha sufrido varias modificaciones a lo largo de las últimas dos décadas, tal y como ha recordado Rodríguez-Spiteri: “He llegado a ver dos trajes diferentes de la Reina y hasta tres cabezas del entonces Príncipe de Asturias”.

En opinión de José Luis Díez, director de las Colecciones Reales, el retrato de López es el “colofón” a una tradición típicamente española al tiempo que lo ha descrito comoun ejercicio de “contención, sobriedad y proximidad" sin olvidar mencionar que a su autor le hubiera gustado pintarlo del natural y no a través de fotografías.

En El retrato en las Colecciones Reales. De Juan de Flandes a Antonio López han sido seleccionadas 114 obras que plantean un recorrido por el retrato, desde el siglo XV hasta el siglo XXI, dividido en doce salas dedicadas a los Austrias, Carlos II, Felipe V, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV, Fernando VII y los familiares directos de Don Juan Carlos: Alfonso XIII, Don Juan de Borbón y sus propios hijos y esposa.

Mientras que el retrato de Isabel la Católica, de Juan de Flandes, marca el inicio del montaje expositivo, el retrato de López lo da por concluido provocando que el visitante tienda irremediablemente a establecer comparativas entre la técnica retratística de los años gloriosos de la monarquía española con la atmósfera cotidiana y próxima elegida por López; viéndose alejado su retrato de la imagen de opulencia y majestuosidad de los retratos del siglo XVII y XVIII, con la excepción de Goya, cuyos retratos de Carlos IV cazador y la reina María Luisa de Parma distan de los modelos academicistas de abigarrados salones de Palacio con profusión de elementos decorativos y texturas aterciopeladas.

La encorsetada tradición del retrato real no solo se ve interrumpida por Goya, sino también por Sorolla o Dalí, cuyas obras Alfonso XIII con uniforme de húsar en los jardines de La Granja y El Príncipe de ensueño, respectivamente, forman parte de la colección privada de Don Juan Carlos, al igual que un retrato de Carlos IV de Zacarías González Velázquez, otro del monarca pintado por Hernán Cortés y otros dos de De László: Victoria Eugenia de Battenberg y El infante Don Juan de Borbón con uniforme de la marina.

Según cuenta a este periódico Javier Jordán, comisario de la exposición, las obras de Sorolla y Hernán Cortés se encuentran actualmente colgadas en el Palacio de la Zarzuela mientras que el retrato del infante Don Juan de Borbón decora el despacho de Felipe VI y el de Dalí, el de Don Juan Carlos.

El propio Jordán ha contado en rueda de prensa que la exposición plantea una lectura de la evolución del retrato, no solo de los cambios en la técnica y el estilo, sino también en cómo quisieron retratarse los monarcas. Así, los Borbones prefirieron rodearse de pintores franceses como Rigaud y Jean Ranc mientras que Carlos III prefirió a los italianos.

La otra comisaria de la exposición, Carmen García-Frías, se ha referido a algunas de las obras reunidas más destacadas como la única miniatura que se conoce de Velázquez o el único retrato ecuestre de José de Ribera. Asimismo, ha llamado la atención sobre las preferencias de los Austrias por los retratos orantes en los que se hacían pintar como figuras religiosas en un intento por legitimarse y contribuir a su devoción. Tal es el caso de La comunión de la Virgen o La familia del archiduque Carlos de Estiria, de Juan Pantoja de la Cruz y taller, de hacia 1600.

Además de pinturas, la muestra reúne 12 esculturas, cuatro dibujos, dos tapices y cinco piezas de porcelana y bronce. En total 48 piezas proceden del Palacio Real; 15, de El Escorial; 8, del Palacio Real de Aranjuez; y 6, del Palacio Real de La Granja. Otras forman parte del Palacio Real de Riofrío o del Palacio Real de El Pardo.

Según Rodríguez-Spiteri Palazuelo, los preparativos de la exposición han servido para emprender una revisión de los fondos de las Colecciones Reales, así como para llevar a cabo una ardua tarea de restauración que ha supuesto la intervención en un total de 67 obras.

En el catálogo han colaborado especialistas como varios conservadores del Museo del Prado, institución con la que Patrimonio mantiene un rifirrafe desde hace meses después de que cuestionara el depósito en el museo de cuatro obras fundamentales de la colección real. En opinión de Rodríguez-Spiteri, “no hay ruptura de relaciones diplomáticas con el Prado, pero sí sigue abierto un proceso de negociación enormemente complicado para estudiar el enfoque de los depósitos de Patrimonio en el museo, lo que no quiere decir que se haya planteado un despojo o retirada de las obras en cuestión”.



Información sobre la exposición:


Lugar: Palacio Real.

Fechas: del 2 de diciembre al 19 de abril.

Horario: de lunes a domingo de 10:00 a 18:00 horas.

Entrada: 11 euros.

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