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RESUMEN DEL AÑO

El cine español en 2014: Adiós complejos

Efe
jueves 11 de diciembre de 2014, 17:37h
El cine español en 2014: Adiós complejos
Aunque se mantienen algunos problemas estructurales de la industria tras la decepcionante reforma fiscal.
Ni Angelina Jolie y su Maléfica, ni el dúo Scorsese-Di Caprio, ni siquiera el universo Marvel han podido este año con el cine español que, liderado por los arrolladores 8 apellidos vascos, parece haber dejado definitivamente atrás viejos complejos y recuperado el favor del público. Con más de 9 millones de espectadores y 60 millones de euros recaudados, la comedia de Emilio Martínez Lázaro sobre los tópicos de vascos y andaluces no sólo ha sido la más taquillera del año en España, sino que se ha convertido en la película española más vista de la historia. De las internacionales, sólo Avatar le supera en recaudación.

El impulso de los 'ocho apellidos' ha sido decisivo para lograr una cuota de pantalla histórica del 25,5 %, lo que significa que uno de cada cuatro espectadores que fueron a las salas en 2014 eligió cine español, frente al 14 % del 2013 y el 19,4 % del 2012, el año del "tsunami" de Lo imposible, de J.A. Bayona.

Pero no ha sido la única. La segunda película más exitosa del año es también española: El Niño, el thriller de Daniel Monzón sobre el narcotráfico en el Estrecho, hizo una caja de casi 17 millones de euros.

Habitual en estas listas, Torrente 5, con 11 millones de euros -sexto puesto-, La isla mínima, de Alberto Rodríguez, con 6 millones -uno de los títulos que más han contribuido a desafiar los convencionalismos-, o Relatos Salvajes, coproducción de España y Argentina, destacan igualmente en la cosecha.

Con datos oficiales de Rentrak, hasta el 7 de diciembre pasado el cine español atrajo a las salas a 20,8 millones de espectadores, el mejor dato de los últimos 9 años, y casi el doble del registrado en todo 2013 (11,01 millones de personas). En cuanto a la recaudación, la caja del cine español superó 123 millones de euros, un 86 % más que en 2013 (70 millones) y muy cerca del récord histórico del 2012, de 119,89 millones de euros.

Ramón Colom, presidente de la confederación de productores FAPAE, lo resumió con una frase durante la pasada edición del Festival de San Sebastián: "Nos hemos quitado el título de españolada", decía. Pero también él desveló la otra cara de la moneda: "Lo que va mal es la industria, por el continuo incumplimiento de muchas cosas". Y ahí apuntaba directamente a Hacienda: por el IVA al 21 %, el recorte de ayudas a la producción en más de un 60 % entre 2011 y 2014 y la decepcionante reforma fiscal, anunciada en junio y aprobada en noviembre, que se limitó a elevar la desgravación del 18 al 20 %, y sólo para el primer millón invertido.

La reforma sentó como un jarro de agua fría en el sector, que había negociado con el Gobierno un 30 % y, sobre todo, preocupó a los productores de presupuestos medianos y grandes, al introducir un techo máximo en la desgravación de 3 millones de euros, hasta ahora inexistente, que obligó a reajustar algunos planes de rodaje.

Y es que, según profesionales del sector, una cosa es recuperar el favor del público y otra muy distinta contar con un tejido industrial fuerte y competitivo en el exterior, tarea difícil cuando la media del IVA cultural europeo está en torno al 10 % y las desgravaciones en Francia, Alemania o Reino Unido llegan hasta el 40 %.

"El buen estado del cine español es un espejismo", opina Santiago Segura, autor de Torrente, una de las sagas de más éxito de los últimos años. "Yo estoy muy feliz, los productores de las películas que están funcionando están muy felices, pero no hay una industria fuerte y eso me preocupa, una industria que dé dinero al Estado, a los que trabajan en ella y que cumpla su función de divertir al espectador", señaló a Efe el cineasta.

Un dato que evidencia esa crisis industrial es que, aunque los rodajes se mantienen, el presupuesto medio de las películas desciende sin parar. Si en 2009 un filme costaba de media unos 3,2 millones de euros, en 2014 ha bajado a 1,3 millones.

"Todas las fuentes de financiación han disminuido, es un momento de ahogo", apunta Icíar Bollaín, que está en plena preproducción de su próximo largometraje de ficción, El Olivo. "La gente se busca la vida, las películas de bajo presupuesto siempre han existido y están muy bien, pero tenemos que seguir haciendo películas de presupuesto medio, porque cuando salimos fuera o incluso aquí, competimos con cine alemán, francés, italiano, y si nuestras películas son más pobres se verá", dijo a Efe.

Para el sector de la exhibición, el 2014 también será un gran año. La afluencia total a las salas -cine español e internacional-, hasta el 30 de noviembre, aumentó un 15 % y la recaudación un 4 %. Aún con el desfase entre público e ingresos, que puede explicarse en parte por las rebajas de la Fiesta del Cine, si estos datos se mantienen en diciembre, un mes que suele concentrar algunos de los estrenos más esperados del año, se confirmaría un cambio de tendencia después de cuatro años consecutivos de caída en los ingresos de la exhibición.