PENSANDO EN VOZ ALTA
Linchamiento político: el caso Monago
Manuel Sánchez de Diego
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msdiegoucmes/7/7/11
miércoles 17 de diciembre de 2014, 20:15h
Actualizado el: 25/03/2015 12:00h
Vayan por delante dos confesiones. La primera es que no conozco a José Manuel Monago, Presidente de Extremadura. Ni a él, ni a nadie de su equipo o, al menos, en este momento no soy consciente de conocer a alguien. Sí que conozco al anterior presidente de Extremadura, Fernández Varas, del que mantengo un recuerdo positivo, pues en su momento pensé que podría ser uno de los encargados en enderezar el barco a la deriva que es el PSOE. La segunda es que soy un enamorado de la dehesa extremeña que en los otoños húmedos se convierte en un vergel, con abundante caza mayor y menor.
Precisamente estamos asistiendo a una cacería política y la codiciada pieza a abatir es el presidente de Extremadura, José Manuel Monago. Su situación es comprometida, pues actualmente gobierna en minoría en esa comunidad.
Monago, cuando era senador por Extremadura viajó en varias ocasiones a Canarias. Quienes han iniciado el linchamiento dicen que fueron 32 veces. Según el afectado viajó a Canarias en 16 ocasiones. A partir de aquí se inicia una tosca defensa del exsenador al decir que había temas pendientes y concurrentes entre Extremadura y Canarias, que asistió a reuniones de partido en Canarias…. Algún miembro del mismo partido de Monago intervino para echarle una mano… al cuello y decir que “la defensa de los intereses de Canarias, la hacen los senadores canarios”. Esta manifestación claramente aldeana contradice uno de los principios de la democracia representativa, expuesto a partir de la revolución francesa. En el artículo 7 de la Constitución francesa de 1791 es claro al respecto: “los representantes nombrados por los departamentos no serán representantes de un departamento en particular, sino de la nación entera, y no se les podrá dar ningún mandato”. Por eso me alegré al oír en boca de una diputada del Partido Socialista Catalán (PSC) que cuando ella entró en política, le habían recomendado que en los dos primeros años de la legislatura recorriera toda España. Totalmente de acuerdo con ella y quienes le dieron el consejo. Los diputados y senadores lo son de toda España, con independencia de su origen geográfico u orientación política. Así debería aparecer en el manual de usuario de los políticos. Por eso limitar los viajes de los “padres de la patria” me parece además de una soberana estupidez, una medida demagógica y negativa. ¡Que viajen y se relacionen con los agricultores de la huerta murciana, con los armadores gallegos, con los mineros asturianos, con los funcionarios de Madrid, los trabajadores de la naval de Cádiz, los viticultores de La Rioja, Burgos, Canarias… los empresarios catalanes con seny, los emigrantes que viene a recoger la fresa, los vendimiadores de La Mancha….!
El asunto Monago presenta otra perspectiva más sucia que una simple preocupación por los fondos públicos. Han sacado a la luz pública una vieja relación sentimental de José Manuel Monago con una residente en Canarias, dañando así su recompuesto matrimonio y desequilibrando a un político que en la política extremeña debe hacer verdaderos equilibrios para gobernar con prudencia y buen hacer. Desde la Universidad lo tenemos claro, los políticos también tienen derecho a la intimidad, aunque su burbuja de intimidad sea más reducida que la del ciudadano de a pie. Es más, si se introduce la variable sentimental, los viajes de Monago tienen una fácil explicación: en aquel entonces su hogar se encontraba repartido entre Extremadura y Canarias, por eso está totalmente justificado que el Senado pague la vuelta a cualquiera de esos dos lugares. La vuelta a casa, aunque no sea en Navidad.
Cuando la multitud, aunque sean cuatro o seis, huele sangre, el linchamiento se convierte en un deporte. Conseguir que un presidente autonómico caiga se convierte en un preciado trofeo para periodistas y políticos de la oposición. A veces para lograr el objetivo, todo vale. Y no debería ser así.
No creo que este Presidente de Extremadura se haya aprovechado de su cargo, creo que además ha ahorrado importantes cantidades al erario público extremeño, al menos si lo comparamos con tiempos pasados y otros políticos que manejan su comunidad autónoma, municipio, concejalía… como si fuera su propio cortijo. No sé cómo acabará este asunto, solo pido que impere la cordura y sea lo mejor para Extremadura
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Abogado y Periodista. Profesor de la UCM
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