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ESTRENA MUSARAÑAS

Macarena Gómez: “El éxito de La que se avecina son los guiones”

Laura Crespo
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lauracrespoelimparciales/12/5/12/24
sábado 20 de diciembre de 2014, 11:44h
Analizamos el éxito de la serie del momento junto a la actriz, que estrena Musarañas.
Macarena Gómez: “El éxito de La que se avecina son los guiones”
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“Sí, sí”, responde la actriz Macarena Gómez, muy convencida, a la pregunta de si apostaría por una novena temporada de la serie televisiva La que se avecina, en la que interpreta a la histriónica, infantil y despistada Lola Reynolds. Después matiza: “Eso espero”; probablemente por miedo a adelantar acontecimientos o a equivocarse, aunque lo cierto es que los datos de la serie de moda de la ficción española invitan a pensar que a los vecinos del Mirador de Montepinar les quedan historias para rato.

El pasado lunes, un alocado capítulo que mezcló infidelidades, multiorgasmos y una varicela descontrolada consiguió un nuevo record de temporada con 4.190.000 telespectadores y un 25,7 por ciento de la cuota de pantalla. Casi nada.

Según confesó a los medios la actriz, que está en plena promoción de su última película, Musarañas (estreno el 25 de diciembre), “el éxito de La que se avecina son los guiones”. La serie ha sabido generar en el público una sensación de familiaridad, de cercanía tanto de los personajes como de los propios actores que cada semana se meten en más de cuatro millones de hogares españoles. Y lo ha reforzado con los ‘making-off’ que desde el arranque de esta temporada se han trasladado de Factoría de Ficción a la cadena principal de Mediaset, Telecinco, como previa del capítulo de cada lunes. La fórmula les funciona y apoya el fenómeno fan, sacando lo mejor de los intérpretes entre bambalinas. Dicho esto, Macarena Gómez lleva más razón que un santo. “Los actores entramos, salimos, repetimos… Como yo, que voy y vengo de la serie… el éxito es de los guiones”, insiste.

La que se avecina es el resultado de la maduración, readaptación y consolidación de una idea nacida en otra cadena. Aquí no hay quien viva, que se emitía desde 2003 en Antena 3, se mudó con muchos de sus vecinos y otro nombre a Telecinco. Nuevos roles para caras ya muy conocidas del prime time español y la subida de un escalón en el estatus social: de piso antiguo en el centro a urbanización de alto ‘standing’ a las afueras de una ciudad dormitorio. El paso del tiempo le ha sentado bien a la serie, que dejó de ser ‘la copia de’ para convertirse un producto sin complejos, dispuesto a ridiculizar aquello de lo que se le acusaba y a despojarse del miedo al extremo. De hecho, todo en Montepinar es extremo, hiperbólico y amigo del surrealismo, pero cuando el oído se acostumbra a determinados imposturas, el goce está precisamente en la exageración.

“La realidad supera a la ficción”, dice Gómez, y apuesta a que “todos conocemos en la vida real a algún personaje igual de loco que los que salen en la serie”. Pero para la actriz, la clave está en que se tratan “temas de actualidad” con los que “todo el mundo se siente identificado”.

“La gente se ríe con la comedia porque se identifica con las situaciones que están sucediendo; si no empatizas, no te ríes”, argumenta.

Ese es uno de los rasgos que se ha ido desarrollando en la serie -al principio de forma muy tímida; de manera libre o, mejor, liberada después- y ha terminado convirtiéndose en una de sus principales señas de identidad. Asuntos de actualidad como la crisis económica, el ébola, los desahucios y, sobre todo y con mucho énfasis, la corrupción se han colado en las tramas de la comunidad de vecinos para resolverlas al modo Montepinar: mucho morro, disparate y junta urgente.

Es cierto. Los actores entran, salen, suben y bajan en protagonismo. Y aunque es casi imposible imaginarse La que se avecina sin el gañán de Amador (Pablo Chiapella), el retorcido Antonio Recio (Jordi Sánchez), el pusilánime concejal de Juventud y Tiempo Libre, Enrique Pastor (Jose Luis Gil), o la propia Lola Reynolds, la serie ha dado señales de que podría sobrevivir casi a cualquier cosa. Lo hizo a la marcha de Estela Reynolds –interpretada por la inmensa Antonia San Juan- y ha demostrado con solvencia su capacidad para remodelar y mejorar sus personajes (veáse el caso de Leonardo Romaní - Luis Miguel Seguí- o Judith Bécker -Cristina Castaño-) e introducir otros nuevos (Ernesto Sevilla como el hermano de Amador, una de las revelaciones de esta temporada).

La clave de La que se avecina son sus guiones, sí. Pero para llegar a ese estado de gracia premiado por los espectadores cada noche de lunes, la llave ha sido la liberación, el abrirse a colaboraciones y áreas temáticas, el ambicionar rodajes en exteriores y escenas de acción, el quitarse miedos y complejos y no autolimitarse. El éxtasis final, el culmen de una metamorfosis que se ha gestado poco a poco durante ya ocho temporadas, fue el especial del capítulo 100, una especie de Show de Truman españolizado en el que los vecinos descubren su realidad como personajes de ficción y rompen la cuarta pared. Guiños a Aquí no hay quien viva, metatelevisión y un señor –sospechosamente atractivo- haciendo de Basile convirtieron el episodio en algo con amantes y detractores a partes iguales pero, sin duda, para recordar.

Chica Almodóvar

Para Macarena Gómez, Lola Reynolds se ha traducido en el lanzamiento de su trabajo al gran público. Pocos quedan que no conozcan a esta actriz de físico peculiar y voz definitivamente característica. Si bien es cierto que Gómez ha compaginado sus siete años en la serie con proyectos de cine y teatro, no ha caído en aquello de sentirse fagocitada por el personaje, un clásico de los participantes en series de larga duración (¿Alguién llama Aarón Guerrero a Chechu de Médico de Familia?).

Ahora que su nombre suena en todas las quinielas para los Goya por el papelón que nos regala en Musarañas -ópera prima de Juanfer Andrés y Esteban Roel, producida por Álex de la Iglesia y que llega a las salas el día de Navidad- Gómez asegura que cada papel que ha interpretado ha tenido “trascendencia en su vida”.



Para meterse en la piel enfermiza, controladora y acomplejada de Montse, la actriz ha tenido que cambiar el rol de su vida de “la pequeña mimada de la casa”, según se define, por el de hermana mayor de la joven intérprete Nadia de Santiago (Amar en tiempos revueltos, Las 13 rosas). Gómez se muestra encantada con el resultado de Musarañas, una película difícil de definir por viajar entre el drama de posguerra, el thriller de terror psicológico y un gore ‘light’. “Para mí, cuanto más sustitos, más sangre y más gore, mejor que mejor”, confiesa.

Jura Macarena Gómez que no ha ensayado delante del espejo la cara que pondría si le llamaran a recoger el Goya a la mejor actriz, a pesar de que su nombre es uno de los más sonados. “Sí que estoy pensando en el modelito que me voy a poner en la gala”, bromea.

“Está claro que Montse está siendo un papel importante en mi vida, pero eso es mejor pensarlo en el futuro, pasado el tiempo, porque nunca se sabe”, afirma y recuerda que terminó trabajando con Álex de la Iglesia en Las Brujas de Zugarramurdi porque el director de El día de la bestia la vio en un corto. “¿Quién me iba a decir que un corto, que hice con todo mi cariño con un colega, al final iba a ser tan importante en mi vida?”, lanza. “Otro personaje clave en mi profesión fue ‘La Susi’, de Padre Coraje, un papel dramático que me permitió trabajar con Benito Zambrano”, cuenta, para terminar resumiendo con un: “Todos los personajes que he estado haciendo hasta ahora me han aportado algo, porque el trabajo llama al trabajo”.

Aunque no es propensa a hablar de proyectos futuros, sí se lanza a decir en voz alta un deseo para el nuevo año. “Lo digo muy claro: quiero ser una chica Almodóvar”.
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