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DOCUMENTAL

Leo según Alex

Laura Crespo
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lauracrespoelimparciales/12/5/12/24
martes 23 de diciembre de 2014, 19:13h
Actualizado el: 05 de enero de 2015, 14:13h
El 2 de enero se estrena el documental sobre la vida de Lionel Messi dirigido por Álex de la Iglesia. Por Laura Crespo
Leo según Alex
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El anuncio de que el cineasta Álex de la Iglesia había aceptado el encargo de Mediapro de realizar un documental en torno a la figura del futbolista argentino Lionel Messi generó una alta expectación. Primero, porque el producto final vendría a ser la visión de un genio sobre otro genio, cada uno en lo suyo. Segundo, porque en el jugador del Barça se da la paradoja de ser mundialmente famoso al tiempo que un completo desconocido (al menos, en comparación a otras superestrellas del balompié, más amigas de los flashes y las revistas). Y tercero, porque para Álex de la Iglesia el proyecto suponía un triple reto: apostar por una idea ajena, estrenarse en el género documental y acercarse a un mundo, el del fútbol, poco familiar.

Ahora, con el estreno el próximo 2 de enero de Messi en las salas españolas, se puede decir que el resultado es, ante todo, un retrato sincero. Quizás sea precisamente por el desconocimiento inicial de De la Iglesia en el asunto, o quizás eso es lo que quiere el cineasta que pensemos, pero lo cierto es que la cinta hace una radiografía del rosarino desde una perspectiva inmaculada, amplia y humana tanto en lo futbolístico como en lo personal.

De la Iglesia parece un recién aterrizado que nunca hubiera oído hablar del astro argentino y que reúne en un restaurante a un puñado de personas especialmente seleccionadas para contarle quién es Leo Messi: desde amigos de la infancia a compañeros de plantilla en el Fútbol Club Barcelona, pasando por profesores, sus primeros colegas en las categorías inferiores del Newell´s Old Boys o periodistas deportivos que han seguido de cerca su trayectoria. Y así, pieza a pieza, reconstruye a la persona detrás del mito. O, mejor, desanda los pasos de una persona hecha mito.



Precisamente de ahí parte Messi, de que todos los comensales invitados a la gran cena convocada por Álex de la Iglesia y Jorge Valdano -que ejerce de guionista- independientemente de su relación con el homenajeado, coinciden en un punto: Messi es el mejor jugador del mundo. La pregunta es tan instintiva como esquiva: ¿Qué ha hecho de Messi el mejor jugador del mundo? A parte de un retrato, el cineasta busca una explicación más allá de aquello de ‘estar en el lugar adecuado en el momento adecuado’. Los ingredientes mágicos parecen ser, según el documental, un talento innato combinado con una serie de personas que, con su pequeña contribución en forma de aliento, tenacidad, ánimo o consejo, han llevado al futbolista a lo más alto del balompié internacional.

De la Historia del fútbol, a la intrahistoria de un muchacho del barrio bonaerense de Rosario a quien su abuela empujó a jugar un partido de fútbol cuando contaba con tan sólo cuatro años y apenas levantaba medio metro del suelo. De la Iglesia consigue generar una atmósfera de familiaridad en torno a los problemas de crecimiento de Messi o a la relación con su abuela y atizada por un formato brillante y poco convencional. El cineasta madrileño utiliza una fórmula propia del documental, intercalando la recreación con actores de pasajes clave de la vida del retratado, las imágenes de archivo –algunas de ellas inéditas- y los testimonios de algunos protagonistas. Es en esta última parte donde De la Iglesia pone el acento y apuntala el concepto de cercanía que atraviesa el documental, retorciendo algo tan mundano como debatir sobre fútbol en una sobremesa. La cámara vuela de unas mesas a otras; de la de los tres amigos de la infancia a la de buena parte de la plantilla del Newell´s Old Boys; de la de periodistas como Ramón Besa (redactor jefe de El País) o Santiago Segurola (Director adjunto de Marca) a la de los seleccionadores y ex seleccionadores nacionales de Argentina, como César Luis Menotti y Alejandro Sabella; de la de algunos de sus compañeros azulgranas –Iniesta, Piqué, Mascherano y Pinto- a la de sus ex entrenadores a un lado y otro del Atlántico; por último, a la mesa central, la ocupada por Jorge Valdano y Johan Cryuff.



En todas las mesas, el tema de conversación es Leo Messi: su infancia pegado a un balón; sus problemas hormonales; la decisión de dejar Rosario por Barcelona; el alejamiento de su familia; el papel que han jugado en su carrera personajes como Ronaldinho o Guadiola; su primer gol en el Camp Nou; la noche de Stamford Bridge; sus vínculos con Argentina y Rosario como parte indispensable de su identidad (Menotti se pregunta y se responde en la cinta: “¿Podría aparecer Messi en Corea? No, ni en Alemania”); y, finalmente, la eterna pelea de si es o no es mejor que Maradona, quien, por cierto, también hace un “cameo” en la película.

Y hay quien a estas alturas pueda preguntarse. ¿Y Messi? ¿No habla en tiempo presente en el documental? El protagonista absoluto de la película es también el gran ausente. Lo vemos en vídeos familiares no publicados hasta ahora, en entrevistas y en imágenes de archivo, pero nunca rodado por De la Iglesia para la película. Una ausencia que es, sin embargo, el broche de oro a la sinceridad del retrato que firma el cineasta.
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