www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ORIENT EXPRESS

Una coalición contra Boko Haram

Ricardo Ruiz de la Serna
x
ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
sábado 17 de enero de 2015, 18:22h

La organización terrorista islamista Boko Haram está desarrollando una ofensiva en el noreste de Nigeria que el estado federal es incapaz de detener. Carente del equipamiento necesario, desmoralizado y falto de una estrategia coherente para afrontar la amenaza yihadista, el ejército nigeriano combate contra un enemigo al que no logra doblegar. Hasta ahora, Boko Haram lleva la iniciativa en las hostilidades y alterna los atentados con bombas y terroristas suicidas con los combates en campo abierto y las tácticas de guerrilla. El uso de niñas como terroristas suicidas ha sido un paso más en una espiral de terror que parece imparable. Los casos más recientes han sido dos atentados a comienzos de este año en los que se utilizó a niñas con explosivos adheridos al cuerpo y chalecos bomba.

Aunque inicialmente Boko Haram se declaró vinculado a Al Qaeda y seguidor de Osama Bin Laden, el ejemplo del Estado Islámico ha provocado ciertos cambios tácticos y estratégicos. El grupo nigeriano ha abrazado la simbología de los yihadistas de Al Baghdadi y exhibe una bandera negra con la Shahada, la profesión de fe del Islam, que proclama que “no hay más Dios que Allah y que Muhammad es su Mensajero”, similar a la de los terroristas que operan en Irak y Siria. Hoy los yihadistas nigerianos controlan un territorio de unos 20.000 kilómetros cuadrados en la zona norte y noreste, una extensión similar a la de Bélgica, y extienden sus operaciones a Níger, Camerún y Chad. La porosidad de las fronteras y los sucesivos fallos de inteligencia –que se remontan al nacimiento del grupo, cuando sucesivos avisos de imames locales fueron desoídos por las autoridades- han fortalecido a la organización. Las armas y los explosivos llegan por tierra en coches, camiones o camellos desde los países vecinos. No solo llega armamento sino también doctrinas y terroristas. Como ya contó el periodista nigeriano Ismail Omipidan, ya en los primeros años de vida del grupo –antes del asesinato del primer líder de Boko Haram, Mohammed Yusuf, en 2009- llegaban yihadistas entrenados en el extranjero; por ejemplo, en Argelia. A esto se añadía la ayuda financiera recibida de organizaciones islámicas de caridad de Arabia Saudí y el Reino Unido. Hoy suman a esos ingresos los provenientes del secuestro de extranjeros, el tráfico de drogas y el contrabando de especies protegidas.

La lucha contra Boko Haram es despiadada. Como recuerdan Hakeem Onapajo y Ufo Okeke Uzodike en African Security Review, más de 800 personas murieron en la campaña que las autoridades nigerianas lanzaron en 2009 contra el grupo. El terror generalizado que hoy extiende Boko Haram –la ofensiva de estos días en el noreste del país ha dejado más de 2000 víctimas mortales- se ensaña especialmente con los cristianos (por ejemplo, las 200 niñas secuestradas en una escuela cristiana) y con los musulmanes moderados, algunos de cuyos líderes informaron desde muy pronto a las autoridades estatales de las actividades políticas y sociales del grupo islamista que terminó convertido en organización terrorista. El rechazo de la occidentalización –no solo del sistema educativo sino del conjunto de valores como la democracia, la libertad religiosa o sexual, el libre mercado, etc.- se sumó al deseo de venganza tras la muerte de Mohamed Yusuf en 2009. El apoyo de parte de la población, especialmente de la etnia kanuri, y el flujo de fondos para reclutar terroristas y entrenarlos en otros países - por ejemplo, en Afganistán como contó el periodista nigeriano Obaji Ori- hizo el resto.

Nigeria es un caso desconcertante de potencia económica regional y estado fallido a causa de la corrupción y la ineficacia. Por ejemplo, en los intentos de rescatar a las niñas secuestradas, la desconfianza de los Estados Unidos hacia las autoridades nigerianas y el riesgo de infiltraciones por parte de Boko Haram han impedido a Washington compartir inteligencia con Lagos. Por su parte, la inteligencia nigeriana ha privado a la estadounidense de información relevante, por ejemplo, para el uso de drones contra los yihadistas. Las acusaciones de violaciones de derechos humanos por parte del gobierno limitan, por ejemplo, las ventas de material bélico al ejército nigeriano. El ejército estadounidense ha suministrado camiones pero no helicópteros de combate. También se han resentido de esta desconfianza mutua los programas de entrenamiento de tropas nigerianas por parte de asesores estadounidenses.

Sin embargo, la extensión regional del conflicto puede crear un nuevo escenario. Por lo pronto, los gobiernos de Nigeria, Níger, Chad y Camerún vienen trabajando en vertebrar una alianza que permita combatir a Boko Haram más allá de las fronteras nacionales. Por otro lado, el gobierno del Chad –uno de los más pobres de África- ha ofrecido ayuda al Congo para evitar el avance de los yihadistas. La 24ª cumbre de la Unión Africana que se va a celebrar entre el 23 y el 31 de enero de este año en Adis Abeba brindaría un foro propicio para vertebrar un esfuerzo regional en el plano político y militar.

Boko Haram debe ser derrotado. Sin embargo, el esfuerzo militar regional no será suficiente. Estados Unidos y Francia –que ya combate contra los yihadistas en Malí y mantiene estrechas relaciones con Camerún y Chad, por ejemplo- tendrán que apoyar a la coalición que pueda organizarse. Por otro lado, en los distintos países y, especialmente en Nigeria, donde nació el grupo terrorista, habrá que invertir en el desarrollo educativo y económico de las provincias del norte. La pobreza, la desigualdad y la exclusión social son un factor que agrava el riesgo de extensión de la amenaza terrorista y complica su erradicación. Sin una estrategia política y social, que cohoneste el despliegue militar primero y policial después con reformas sociales y garantía de servicios básicos, la derrota de Boko Haram corre el riesgo de ser pasajera o incompleta. No basta con vencer en el terreno operativo. Es necesario contrarrestar la propaganda yihadista y ofrecer una alternativa de progreso y desarrollo humano.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios