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La memoria corta

Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
viernes 23 de mayo de 2008, 18:41h
En Italia, los medios de comunicación han conseguido crear la idea de que las acciones criminales son cometidas principalmente por inmigrantes; los titulares consiguen que la inmigración sea asociada a la delincuencia, olvidando que la gran mayoría de los actos delictivos son cometidos por ciudadanos italianos. No se puede identificar inmigración con violencia o criminalidad: los medios de comunicación tratan sólo los aspectos negativos de la misma, sin considerar que representa un fenómeno complejo: la aportación de los inmigrantes al progreso nacional, su labor, el desempeño de algunas tareas, cuidar a nuestros ancianos, representan otra cara de la misma moneda. Hay que ser objetivos a la hora de analizar el fenómeno migratorio: no cabe duda de la presencia de un alto porcentaje de “desviación” dentro de la inmigración. Sin embargo, habría que preguntarse cómo favorecer la integración, cómo exigir deberes dando al mismo tiempo derechos. Paradójicamente, muchas de la “culpas” que imputan a los inmigrantes son las mismas que cometieron nuestros antepasados: actividades criminales de cualquier tipo, evasión fiscal y la sospecha de ser responsable de todos los actos criminales, acompañaron a la inmigración italiana desde los años sesenta. Se acusó a los italianos de beneficiarse del progreso de otros países, de sus colegios, de sus hospitales sin aportar ninguna contribución. El prejuicio en contra de los italianos era muy difundido en Suiza, Alemania y Estados Unidos: las humillaciones y los padecimientos de los italianos emigrados en “busca de la felicidad” son perfectamente descritos en la película “Pane e cioccolata” de Nino Manfredi de 1973. Pero la memoria es muy corta y la neurosis se difunde rápidamente.

Mientras el Norte de Italia ha “simplemente” efectuado un cambio de blanco pasando su enemigo del inmigrante meridional al inmigrante extranjero, el Sur se conforma y declara su intolerancia al “bárbaro”. Seguridad e integración no son palabras inconciliables. La existencia de la inmigración (legal e ilegal) es un dato indiscutible, que debería ser considerado útil también para el crecimiento del país: habrá que acompañarlo con las leyes adecuadas que al mismo tiempo permitan castigar a quien se porta mal y dejar la clandestinidad a quien trabaja y respeta las leyes nacionales. El fenómeno tiene que ser analizado en el plano europeo y la demagogia y el euro-escepticismo no sirven a nada. Gobierno y oposición deberán discutir sobre el tema: “la seguridad es de todos, de derecha y de izquierda, de la entera sociedad civil”. Esperamos que por una vez, también inteligencia y objetividad lo sean.

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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