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EL NIÑO: CUATRO PREMIOS; OCHO APELLIDOS VASCOS: TRES ; MORTADELO Y FILEMÓN: DOS

La isla mínima, indiscutible triunfadora de la XXIX edición de los Goya con diez galardones

La isla mínima, indiscutible triunfadora de la XXIX edición de los Goya con diez galardones
Partía como favorita de la noche y finalmente ha sido la indiscutible ganadora. El thriller policiaco La isla mínima se ha hecho con 10 galardones de los 17 galardones a los que optaba en la XXIX edición de los Premios Goya, en la que ha ganado, entre otros, los premios de mejor película, director, actor principal y actriz revelación. Muy por detrás, El Niño se lleva cuatro Goyas, Ocho apellidos vascos tres y Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo dos.
El thriller policiaco La isla mínima ha sido la vencedora indiscutible de la gala de los premios Goya 2015. La cinta ambientada en las Marismas de Doñana durante la Transición española y dirigida por Javier Gutiérrez partía como favorita con 17 nominaciones. Finalmente han sido diez los premios acumulados, incluyendo los de mejor película; mejor director para Alberto Rodríguez; mejor actriz revelación para Nerea Barros; mejor guión original; y uno de los más satisfactorios por el deslumbrante trabajo: mejor fotografía para Álex Catalán.

La superproducción de Daniel Monzón, El Niño, que partía con 16 opciones, tuvo que conformarse con las categorías técnicas, en las que se llevó cuatro galardones: dirección de producción, efectos especiales, sonido y canción original. La hispanoargentina Relatos Salvajes era la tercera en nominaciones (nueve), y finalmente se alzó con el premio a la mejor película iberoamericana. Con tres Goyas se va a casa la taquillera Ocho apellidos vascos: los de Carmen Machi y Karra Elejalde como mejores intérpretes de reparto y el de Dani Rovira como mejor actor revelación. La animada Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo subió a recoger dos galardones: los de mejor película de animación y mejor guión original, mientras que una de las películas más soprendentes del año, Magical Girl, sólo obtuvo el de mejor actris protagonista para Bárbara Lennie.

La XXIX edición de los premios Goya
arrancó con una declaración de intenciones: una buena representación del sector del cine español interpretando en formación el Resistiré de El Dúo Dinámico. Un momento solemne que ha servido de colofón al número musical que abrió la gala.

Con una realización que intercalaba secuencias míticas del cine español con las imágenes de plató, Ana Belén y Eduardo Noriega interpretaron a dúo Acompáñame, de la película del mismo título, antes de que Miguel Poveda y Lolita hicieran lo propio con un pasional A tu vera. Raphael no podía faltar en el número musical de los Goya en un año marcado por su repentino ‘come back’; su Yo soy aquel visitó el escenario del Centro de Convenciones y Congresos Príncipe Felipe en las voces de Hugo Silva y Fran Perea. Pero fue Dani Rovira, presentador del evento y ganador del premio al mejor actor revelación, el encargado de arrancar el tema estrella, Resistiré, transformado en himno y bandera de los presentes a medida que se sumaban actores y actrices al escenario.

Siguiendo por esta senda de solemnidad y orgullo, Rovira empezó por el principio. Los datos. Y es que este sábado se reconocía el trabajo de un año, el 2014, qu en el sector del cine no ha hecho sino dar alegrías: más de 130 millones de euros recaudados en taquilla, más de 27 millones aportados a las arcas del estado, un buen número de puestos de trabajo y una contribución importante al PIB español. "Y no sólo hemos contribuido a la mejora económica económica del país, sino que también hemos ayudado a emocionar, a reír, a pensar y soñar a este país", ha declarado el flamante presentador de la gala.

Acto seguido, encima del escenario reconocíamos al Dani Rovira que ha encandilado a toda España, primero como monologuista y como el actor de moda después. "Ministro José Ignaciio Wert. ¿Te puedo tutear? Nacho, disfruta, pásatelo bien, siéntete querido y enamórate de nosotros porque somos para comernos", ha soltado al ministro de Educación y Cultura, que acudía a la gala tras las críticas recibidas por su ausencia en la edición anterior.

A su llegada al Centro de Convenciones y Congresos Príncipe Felipe, Wert aseguraba con respecto a los comentarios que, sabía, le iban a dedicar los premiados, entregadores y presentador, que "cada uno tiene su papel, unos recordar los impuestos, otros recaudarlos y yo contemplar una cosa y otra". Dani Rovira terminaba con el ministro: "Otros años se dice que el Estado ayuda al cine, pero este año es el cine el que ha ayudado ayudado a los 'orcos' del Estado, digo a las arcas del Estado".

Tras un repaso del presentador a las cinco películas nominadas con alusiones más o menos jocosas, como el atractivo de Jesús Castro o la estatura de Javier Gutiérrez, la gala se metió en harina con el primer galardón de la noche. Ángeles González Sinde y Jordi Mollá entregaron el Goya a la mejor película europea a la polaca Ida, de Pawel Pawlikowsky, que suma el galardón español a su ya dilatada colección de premios de esta temporada.

Fernando García conseguía el Goya al mejor diseño de vestuario por La isla mínima, que recogió de manos de las actrices Macarena García, Inma Cuesta y Marta Hazas. Asunción Balaguer, Jordi Revellón y Fran Perea hicieron entrega del Goya al mejor maquillaje y peluquería a los ya más que acostumbrados al escenario de los Goya Pedro Rodríguez “Pedrati” , José Quetglas y Carmen Veinat por su trabajo en Musarañas. La sangre de Hugo Silva terminó convenciendo a la Academia.

Nerea Barros, primera sorpresa
Una emocionadísima y muy sorprendida Nerea Barros recogió el premio a la mejor actriz revelación por La isla mínima. Andrés Velencoso y Antonio Velázquez fueron los encargados de abrir uno de los sobres más sorprendentes de la noche, puesto que no era el nombre de la actriz gallega el que más sonaba en las quinielas frente a otros como el de Natalia Tena (10.000 km) y, sobre todo, el de Ingrid García Jonsson (Hermosa juventud).

Blanca Suárez y Daniel Guzmán hicieron entrega del Goya al mejor montaje a José M. G. Moyano, y Alexandra Jiménez y Paco León, que acaban de rodar juntos la comedia de Juana Macías Embarazados, del galardón a la mejor dirección artística a Pepe Domínguez. Estos dos premios sumaron el cuarto y el quinto para La isla mínima, que a poco de empezar la gala empezaba a perfirlarse como la ganadora de la noche que finalmente fue.

Él venía a darlo todo, así que, ¿por qué no bailar claqué? Tras el primer bloque de premios, Dani Rovira se unió al veterano John O' Brien y al actor Adrián Lastra en un número de claqué que después comparó con lo "malillo" que fue el número musical del año pasado. Dafne Fernández, una de las participantes en aquel espectáculo que afiló los comentarios de los twitteros, hizo gala de saber reírse de una misma: "Fue el peor número de la historia de los Goya" y aprovechó para entregar junto a Lastra el Goya al mejor sonido. Sergio Bürmann, Marc Orts y Oriol Tarragó subieron a recoger el primero de la noche para la película de Daniel Monzón, El Niño, que partía con 16 nominaciones.

Eduardo Noriega y Ana Torrent entregaron a Álex Catalán uno de los premios más apetecía más al sector: el de mejor dirección de fotografía por la atmósfera casi irrespirable de La isla mínima. Catalán también se llevó por este trabajo el premio a la mejor fotografía en el festival de cine de San Sebastián.

El discurso de González-Macho
En su discurso anual, el presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, no ha querido repetir el análisis del sector que ha ocupado su discurso en lo últimos tres años, pero sí creyó necesario hacer "una reivindicación sobre el maldito IVA". "Ya va siendo hora de que nos bajen el IVA", dijo. "Los problemas siguen ahí", dijo González Macho e invitó a revisitar sus anteriores intervenciones en los Goya, porque lo que tocaba esta noche era celebrar "el momento magnífico de nuestro cine".

González Macho se refirió a los embajadores de Francia y Estados Unidos, presentes en la gala, como representantes de "dos de las cinematografías más potentes del mundo, con dos modelos totalmente diferentes". El presidente de la Academia hizo hincapié en que franceses y americanos "hacen de su cultura y de su cinematografía un tema de Estado y con ellas viajan por el mundo entero". En este sentido, señaló que el cine español "no es solo local" y puso de ejemplo la reciente inauguración del festival de Berlín con una película de la española Isabel Coixet. Quizo además agradecer al público y a las televisiones privadas y pública haber "hecho posibles" las cifras que han avalado el cine de 2014, y animó a los profesionales del sector "a seguir en este camino". Por último, González Macho hizo una mención especial a la actriz Asunción Balaguer quien, a los 89 años, participó en el número musical del principio de la gala.

Después del momento más institucional de la gala, Dani Rovira volvió al escenario para lanzar algunos comentarios ingeniosos aún en presencia aún del director de la Academia (una mezcla entre Francis Ford Coppola y Arias Cañete, según el presentador) y reconducir la gala a la senda del humor que tan bien se le da al malagueño.

Llegado el momento de los cortometrajistas, Jon Kortajarena, Jorge Torregrossa y Rossi de Palma subieron al escenario para entregar los cabezones al “futuro del cine español”. Juan y la nube, de Giovanni Maccelli, ha sido premiado con el Goya el mejor cortometraje de animación; Walls (Si estas paredes hablasen), de Miguel López Beraza, se ha erigido como mejor cortometraje documental; y Café para llevar, de Patricia Font, es el mejor cortometraje de ficción según la votación de los académicos.

Su entrañable y auténtico 'aitá' de Ocho apellidos vascos le ha valido a Karra Elejalde el Goya al mejor actor de reparto, que recogió de manos de su compañera en la película Clara Lago y de la también actriz Ingrid Rubio. El actor vasco, que se terminó imponiendo al que parecía favorito en la categoría, José Sacristán, gana su segundo Goya. El primero lo obtuvo en la misma categoría por También la lluvia, de Iciar Bollaín.

Banderas, Goya de Honor
Un divertido montaje con escenas de algunas sus películas precedió la entrega del Goya honorífico a Antonio Banderas. El actor malagueño lo recogió de manos de Pedro Almodóvar, quien empezó su intervención saludando a los “amigos de la cultura y del cine español”, una pandilla de la que excluyó expresamente al ministro Wert. A Almodóvar le “resulta imposible hablar de Antonio Banderas sin” incluirse, según dijo. “En los ochenta rodamos cinco películas juntos, en esa época los ojos masculinos de mis personajes eran los de Antonio Banderas y le ha agradecido que dejara en sus manos todo su talento”, aseguró.

Banderas, que se ha convertido a sus 54 años en el Goya de Honor más joven de la historia de los premios, comenzó su discurso aseverando: "Todo lo que tengo o, más que lo tengo, lo que soy, se lo debo al cine", que es, más que su "profesión", su "vocación". Parafraseando a Pablo Picasso, el actor malagueño dijo que viene de lejos pero es niño. "Si miro hacia atrás me veo viejo pero si echo la vista hacia adelante me siento muy joven", afirmó. Con una mención más que cariñosa para su padres, Banderas recordó que abandonó su Málaga natal en 1980 con una misión y una determinación. "La misión, convertirme en aquello que admiraba, los actores; la determinación, que nunca, nunca volvería a mi Málaga con las manos vacías". Con este Goya en las manos, continuó el homenajeado, "mis objetivos se han cumplido solo de forma parcial".

"La ruta se hace más complicada, sobre todo ahora en tiempos de crisis, pero es que esta profesión siempre ha estado en crisis. La crisis es nuestro estado natural, hemos de asumir que el caos es el mejor aliado de cualquier artista", opinó el actor y defendió que "son nuestros artistas, nuestros intelectuales y nuestra cultura la mejor forma de saber lo que somos y cómo hemos llegado hasta aquí". El internacional intérprete aseguró que cada vez que ha tabajado "fuera de casa" su "mente estaba en España" y afirmó que, sin saber si este reconocimiento le llega cuando debía o no, ha "sabido sobrevivir al éxito y al fracaso".

"A lo que me impulsa este galardón es a superarme, es un pistoletazo de salida", confesó antes de hacer una alusión al futuro del cine, que ve ligado a "gente joven que tiene gran talento y ha adquirido un compromiso y una responsabilidad para con el público".

"Todo premio tiene que ser dedicado, y yo se lo dedico a quien más ha sufrido mi pasión por el cine: te dedico este premio, pidiéndote perdón a ti, Estela del Carmen, a ti hija mía. Ahora empieza la segunda parte del partido de mi vida", finalizó un emocionado Banderas.

Con la sensibilidad a flor de piel tras las palabras del Goya de Honor, Judith Colell y Antonio Resines entregaron el premio a la mejor dirección novel. No hubo sorpresas en esta categoría, en la que se reconoció la labor de Carlos Marques-Marcet, responsable de la película que se llevó la Biznaga de Oro en el festival de cine de Málaga: 10.000 Km.

Raúl Romanillos y Guillermo Orbe subieron después a recoger el Goya a los mejores efectos especiales, muy merecido por su espectacular trabajo en El Niño. Los encargados de entregárselo fueron Hiba Abouk, Marc Clotet y Celia Freijeiro.

Carmen Machi recogió de las manos de Adriana Ozores y Quim Gutiérrez el Goya a la mejor actriz de reparto. Aunque la película responsable en gran medida de la buena taquilla de este año no obtuvo demasiadas nominaciones a los Goya, La Academia ha terminado reconociendo la cinta en las categorías de actor y actriz de reparto. Machi, que calificó de “lujo” el haber participado en este "fenómeno", dedicó su primer su Goya a la recientemente fallecida Amparo Baró.

Después del indescriptible número musical de Álex O`Doherty, El Langui entregó el Goya a la mejor música original a Julio de la Rosa por su trabajo en La isla mínima, que sumaba con este su sexto ‘cabezón’. Toni Acosta, Najwa Nimri y Blanca Romero fueron las encargadas de abrir el sobre con el nombre del ganador al Goya a la mejor canción original: Niño sin miedo, de India Martínez, Riki Rivera y David Santisteban para la BSO de El Niño.

Presentador y premiado
Dani Rovira protagonizó uno de los mejores momentos de la gala al recibir, antes que un inesperado Goya, un beso de su compañera de reparto y actual pareja Clara Lago. No parecía favorito y el actor se ha mostrado realmente sorprendido al recoger el galardón a mejor actor revelación de manos de Terele Pávez y Jorge Sanz.

Manolo Rivas y Paco Rocafueron los encargados de repartir los premios en las categorías de guión. Javier Fesser, Cristóbal Ruiz y Claro García, recogieron el de mejor guión adaptado, por Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo; mientras que el de mejor guión original fue para Rafael Cobos y Alberto Rodríguez, por La isla mínima. Divertida pareja la de Loles León y Secun de la Rosa, que entregaron el Goya a la mejor película de animación a los responsables de Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo. Javier Fesser, que acababa de llegar a su butaca, volvió a subir al escenario para dar celebrar el apoyo del público al cine de animación.

Los actores Alfonso Sánchez y Alberto López, los amigos del personaje de Dani Rovira en Ocho apellidos vascos, subieron al escenario a 'Los Compadres', 'El Rafi' y 'El Fali', los personajes con los que arrasaron en Youtube y sobre los que ya preparan su segunda película. Sánchez y López volvieron a demostrar que hacer humor con los tópicos españoles, si se sabe hacer, funciona. Además, aprovechando las fechas, se arrancaron con una chirigota. Tras el show, se pusieron serios (no, es mentira) para entregar el Goya a la mejor dirección de producción, que cumplió uno de los deseos de Daniel Monzón, director de El Niño, y reconoció la mastodóntica labor de Edmon Roch y Toni Novella.

Cayetana Guillén Cuervo y Ernesto Alterio entregaron uno de los premios que parecía más seguro desde hace semanas: el que reconoce a Relatos Salvajes como la mejor película iberoamericana, una cinta que ha arrasaco en salas de todo el mundo y que sigue, además, en la carrera al Oscar.

El hijo de Paco de Lucía, el cineasta Curro Sánchez Varela subió junto a sus productores a recoger el galardón al mejor documental por Paco de Lucía: La búsqueda de manos de Patricia Ferreira y Roberto Enrique y aseguró que pondrá el ‘cabezón’ al lado del que su padre ganó por la música de Montoyas y Tarantos en 1990.

Tras la actuación del cantante Miguel Poveda, Pilar López de Ayala y Carmen Elías abrieron la etapa final de la noche, la de los premios gordos, que ratificó todas las quinielas y terminó de darle a Javier Gutiérrez el último reconocimiento que le faltaba por su papel en La isla mínima. Con su Goya al mejor actor de 2014 en las manos, Gutiérrez aseguró que está "al borde del colapso". Palabras de especial agradecimiento al director de la película, Alberto Rodríguez, y a Raúl Arévalo. "No puedo imaginar otro compañero de viaje por esta isla que no seas tú; eres un director en ciernes y el actor con más presente y futuro de este país", dijo sobre su compañero de reparto y nominación.

Juan Diego y José Coronado soltaron por fin otro de los premios más esperados de la noche y más sonado en las quinielas: el de Bárbara Lennie como mejor actriz por su perturbador e inquietante papel en Magical Girl. La intérprete agradeció a Carlos Vermut, padre de la cinta, el haber pensado en ella para uno de los papeles femeninos más potentes del año. "Me he tirado contigo al abismo", escenificó.

Tres pesos pesados de la dirección, José Luis Cuerda, David Trueba y Álex de la Iglesia, fueron los encargados de ratificar otra de las apuestas más fuertes: la de Alberto Rodríguez como mejor director por su excepcional La isla mínima, la que se va de la gala con más 'cabezones' a cuestas. En un discurso muy correcto, agradeció especialmente la labor de la directora de producción, Paloma Molina, a quien ofreció "la mitad de este Goya".

Después de cuatro ediciones ausente, Penélope Cruz entregó el Goya a la mejor película, que terminó de dictar sentencia: esta fue la edición de La isla mínima y el momento de Alberto Rodríguez. El productor José Antonio Félez, de Atípica Films, quiso dedicar el premio al público. "A todos los que han visto La isla miníma, a todos los que han visto películas españolas en 2014, gracias; habeis conseguido que una de cada cuatro entradas vendidas el año pasado lo fuesen para ver una película española", indicó y prosiguió con una promesa: "Vamos a intentar seguir haciéndolo bien, seguir haciendo películas que os gusten, y esperamos seguir contando con vuestro a poyo y que vosotros estéis orgullosos de vuestro cine. Larga vida al cine".

Dani Rovira cerró la noche con un poema sobre el desarrollo de la propia gala. Presentador, actor 'goyarizado' y también cronista. Sobre los últimos planos, los acordes de Resistiré al piano.